lunes, 21 de noviembre de 2016

Asperger: Cuando Sungmin conoció a Kyuhyun [09/13]

9♥ Impacto notable de los síntomas anteriormente nombrados en su adultez, tendencia al desempleo o no poder desarrollarse universitariamente debido a la poca habilidad en entrevistas o los resultados en test de personalidad.

—Gracias por dedicarme un poco de su tiempo… el día de hoy. Estoy muy contento de poder estudiar en esta universidad…— El bajito pronunció aquello con una voz forzadamente relajada mientras sus 3 amigos lo miraban fijamente a poca distancia.
—Eso es Sungmin, ya estás terminando, mira al decano a las cejas, no a los ojos, a las cejas— Le alentaba Kangin, indicando a Siwon que con un bigote y unas cejas falsas simulaba a una autoridad universitaria.
—Por favor… cuide de mí de ahora en adelante— Sungmin finalizó su línea inclinando la cabeza.
 —¡EXCELENTEEE! — A coro los 2 expectantes se abalanzaron sobre el bajito celebrando que el diálogo al fin le había salido bien.
—Con este ensayo y todo lo que te hemos enseñado estas 2 semanas no tendrás ningún problema en tu entrevista con el decano— Le alentó Heechul acariciándole el cabello. Sungmin trató de alejarse de ese brusco cariño, a pesar de que en su rostro una sonrisa orgullosa liberó todo su encanto natural, logrando un efecto contrario.
—Aigooo, nuestro novato estrella de la SNU…— Kangin se derritió por la inocentona ternura del muchacho y lo estrechó con sus grandes brazos.
—Oigan, yo también quedé en esa universidad ¿No hay felicitaciones y abrazos para mí? — Se quejó Siwon mientras se quitaba el bigote y cejas falsas.
—Tú no quedaste primero en la lista de ingreso de tu carrera ni conseguiste una entrevista con el decano. Eres basura— Se burló Heechul, sacándole la lengua.
—¿Cómo te atreves a despreciar mi esfuerzo? — Gruñó el cristiano. Pero lejos de hacerle caso, tanto Kangin como Heechul dirigieron su mirada al muchacho que se había pegado a la ventana en cuanto entró a la habitación del pelirrojo.
—Oye, Kyuhyun. Ya hemos terminado de enseñarle a Sungmin el protocolo para su entrevista por si te importa— Le gritó el fortachón a quien se mantenía absorto en sus pensamientos— Al menos podrías venir a felicitarlo.
—¿Eh?— Kyuhyun volvió a la realidad abruptamente, encontrándose con los 4 pares de ojos sobre él— Ah, claro. Felicidades, Sungmin.

El menor guiñó el ojo derecho y sin pensarlo un segundo Sungmin corrió hacia él para abrazarlo. Kyuhyun lo afianzó con fuerza y hundió el rostro en su níveo cuello y nuevamente en sus tormentosos pensamientos. Los muchachos suspiraron. Desde que las universidades habían liberado sus listas de aceptados, la mente del menor se había ido a algún lugar remoto del que solo volvía para responder con torpes monosílabos a quien lograba llamar su atención. Le preguntaron mil veces si le pasaba algo y todas ellas respondió que no le pasaba nada y que se encontraba perfectamente bien, y si no había una aceptación del problema no había mucho que ellos pudieran hacer, aunque a decir verdad, tenían fuertes sospechas de que trataba ese mal y en torno a quien giraba la causa.

Y sí, era justamente por el muchacho que tenía atrapado en sus brazos.

Ellos habían sido testigos de que Kyuhyun en su último semestre de instituto había estado viviendo uno de los mejores momentos de su vida. Tenía un novio que lo traía loco, buenos amigos y una vida escolar tranquila gracias a su natural buen desempeño, o sea, en palabras simples dichas por su pelirrojo amigo, estaba sobre un my little pony por un sendero de arcoíris rumbo al planeta mariconadas, y eso había causado que la bofetada de la realidad llegara con más fuerza a su cara el día de la graduación. Cuando entendió que el mal olor, las tonterías y las hormonas de la clase 3-B serían reemplazados por una universidad lejos de casa en un abrir y cerrar de ojos, su fantasía color rosa se rompió en mil pedazos, pero aunque eso lo perturbó bastante, no llegó a derrumbarlo hasta que fue lo suficientemente tangible en la pantalla de su laptop. Ahí estaba grande y claro, Heechul, Kangin y él habían sido aceptados en Yonsei, mientras que Siwon y Sungmin habían quedado en la Seul National University.

Podía aguantar lo demás pero… Diablos, ¿Cómo iba a proteger a su novio ahora?

Está bien, Sungmin había dado al premio gordo de las universidades coreanas, una liga fuera del alcance de cualquier abusivo ignorante. No obstante, la arrogancia y la falta de autoestima están a la mano de incluso el más listo. Es decir, estaba libre de los golpes, pero no de las burlas y la marginación ¡Pero tampoco era como si eso fuera a ocurrir sí o sí! Sungmin estaba definitivamente más preparado para enfrentarse a la sociedad por la constante práctica con él y los muchachos, de hecho, el psiquiatra que controlaba su ansiedad le había dado de alta hace más de 4 meses. Además, era un chico listo, con varias caídas y mucho esfuerzo, se las arregló para sobrevivir gran parte de su vida sin la presencia de todos ellos. Sin embargo…Ese camino había sido más sencillo gracias a la constante intervención de su familia. Los agotadores viajes de negocio del señor Lee para recibir más paga, el cambio de exitosa editora a ama de casa de la señora Lee y la reputación de delincuente juvenil que se había hecho Sungjin en su vecindario, todas acciones hechas para que Sungmin tuviera una vida más tranquila, y si bien Kyuhyun quería cargar con esas responsabilidades, sabía que sólo pensarlo era tonto, era un hecho que Sungmin no tendría más ayudas desde las sombras y él no podría hacer nada. Ya no más rueditas de entrenamiento, desde ahora tendría que hacer andar la bicicleta y mantenerla en equilibrio por sí mismo. Él sabía que Sungmin podía ¡Usaba un método distinto pero podía! Aquí la cosa no era que él no creyera en sus habilidades y su fuerza, era si la sociedad lo creería.

 ¿Ellos le aceptarían? ¿O por impulsarse y andar de una manera distinta no le darían oportunidad?

Al final, siempre que pensaba en ese tema todo se reducía a esas dos preguntas, y Kyuhyun en serio quería creer que su novio podría conseguirlo, más nada en los próximos días le daba esperanza. En varios viajes que hicieron  a Seúl para, entre otras cosas, conseguir trabajo, tanto Kyuhyun como los muchachos lo lograron al primer o segundo intento, mientras Sungmin, fallaba una y otra vez, y siempre en el mismo paso: La entrevista. Su madre que a veces les acompañaba le daba aliento asegurando que la próxima sería la vencida, sus amigos también le mostraban su apoyo dándoles datos de trabajo que pudieran servirle. Kyuhyun le alentaba enseñándole cosas que pudieran servirle para una entrevista de trabajo, aun cuando su fe en lo que decía y hacía iba en picada. Bueno, no era que no creyera, es que no lo veía necesario. Veía a Sungmin ensayar y no había error. Era tan hermoso, su voz tenía el volumen preciso, sus palabras eran adecuadas a la situación simulada, era incluso encantador. Era perfecto, ¿Qué más querían? ¿Qué faltaba para que le dieran una maldita oportunidad? Por primera vez en su vida, Kyuhyun empezaba a guardar un profundo resentimiento hacia la sociedad. La estúpida ceguera que padecían le enloquecía.



Ah, y además estaba eso que lo empeoraba todo.

Poco antes de graduarse, Heechul había mencionado que un amigo cercano sabía de una residencia universitaria en Dongjak-gu que costaba incluso más barato que los dormitorios de las universidades, por lo que nadie hizo el papeleó al estar decididos a tomar la otra fabulosa oportunidad. Lamentablemente, lo que no les avisó ese amigo es que los cupos para ese lugar se abrían y llenaban el mismo día que las universidades liberaban sus listas de aceptados (O más bien el mismo minuto) y buscar lugares disponibles a menos de un mes de que iniciara el semestre solo les conseguiría una risotada burlesca del administrador a través del teléfono (Justo lo que ocurrió).

Luego de que Heechul llamara a su amigo para descalificarlo con todo su arsenal de insultos y de paso intentara tirarse por la ventana, los chicos volcaron toda su atención en buscar un lugar para vivir, porque no importaba lo buena de la universidad o trabajo que tuvieran, sin techo estaban fritos. Y de esta forma, pasaron 2 semanas en que Sungmin tuvo que dejar su búsqueda de empleo en segundo plano, 2 semanas marcadas por las burlas de los distintos dueños de las residenciales y la desesperación creciente de los chicos. Para cuando estaban todos a punto de hacerse el Harakiri*, el karma decidió que ya había sido suficiente castigo y un milagro ocurrió. Con algo de escepticismo, Heechul llamó una tarde a un amigo de la infancia que de pequeño se había mudado a Mokpo y ahora se lo reencontraría en Seúl, pero con lo distraído que era pensaba que al final terminaría recibiendo la misma respuesta. Solo llamaba “Por si acaso”, sin pensar claro, que el “Por si acaso” se convertiría en intuición. La verdad es que como él creía, su amigo no tenía idea de nada, pero el distraído muchacho tenía siempre a su alrededor a un amigo que lo cuidaba como un hermano mayor y que al ser más ágil de mente, si sabía acerca de un sitio.

—Le acabo de preguntar a Teuk-Hyung y me dijo que en nuestra residencial hay cupos disponibles. Es una especie de casona de 2 plantas, con 3 baños, una cocina, un gran comedor y suficientes habitaciones como para 14 personas. Es un lugar ajetreado según he visto, pero si no tienes más opciones, en este lugar caen como 5 o 6 personas más por si quieres venir.
—¡SÍ! ¡AUNQUE SEA BAJO UN PUENTE LO TOMAMOS— Exclamó el pelirrojo con emoción— ¿Puedes decirme como me contacto con el dueño?
—Te comunicaré con Hyung para que te de la información ¿De acuerdo?
—Está bien— Aceptó el chico con una humildad y amabilidad poco conocida— Gracias, Donghae. No sabes de la que nos has salvado, haré lo que sea por ti cuando llegue allá, incluso pagarte en carne.
—Tú sabes que eso no me va, pero si me consigues una chica me daré por pagado— Contestó el risueño muchacho.
—Hecho, pequeño. Ahora ve.

Tras hablar un rato con el amigo de Donghae y luego de hacer una llamada a la casera del lugar, el trato quedó cerrado, y al borde de las lágrimas los 5 amigos celebraron como si fueran un grupo de mendigos que acababan de sacarse la lotería, y el sentimiento no era tan lejano al de haber encontrado salida de algo que causó la propia estupidez.

Con ese asunto solucionado, arreglar los otros problemas se hizo mucho más fácil. En unos cuantos días el papeleo universitario estaba listo y Kangin había conseguido que sus tíos que comerciaban en una feria le prestaran sus camionetas para la mudanza. Kyuhyun podía volver a sumirse en sus tormentosos pensamientos. Lo aprovechó a pleno hasta el día anterior a la mudanza. Cuando vio que podían prescindir de su ayuda para embalar el amplio guardarropa de Heechul, se alejó y se limitó a observarles. Kangin y Siwon bailaban música trot vistiendo los extravagantes abrigos de Heechul mientras este los insultaba a viva voz. Por su parte, Sungmin estaba sentado en la acera cerca de la escena, con el inventario de cosas por trasladar en sus piernas y una gran sonrisa en los labios. Había comprendido que se trataba de las tonterías clásicas de sus amigos. La mirada de Kyuhyun se enterró en él como la primera vez que lo notó. Aunque todos sus gestos faciales, como una sonrisa, los hacía por protocolo social, habían cosas como el apremio y la ansiedad que se dejaban notar en el rostro de quien sea, y en el de su novio no había signos de ninguno. Sungmin siempre había manejado su vida de forma obsesiva, era más consciente que nadie de la situación en la que estaba y los plazos que tenía, ¿Entonces por qué lucía tan tranquilo? Ese acertijo capturó tanto su atención que no pudo precisar en qué momento Siwon se sentó a su lado.

—¿Aún preocupado por cómo le irá a Sungmin en Seúl?— Kyuhyun se llevó un gran sobresalto al oír su voz tan cerca y por sentirse inesperadamente expuesto— Tampoco te sorprendas tanto, no era tan difícil de descifrar después de todo. Nosotros lo sospechamos desde un principio, pero creímos que con un poco de tiempo podrías descubrir la respuesta por ti mismo.
—¿Qué respuesta?— Kyuhyun le miró intrigado. Siwon puso una mano en su hombro.
—Que no tienes nada de qué preocuparte— Respondió con una de sus sonrisas Pepsodent. El menor sintió como sus emociones reprimidas eran inesperadamente más difíciles de contener. Se tomó unos segundos antes de contestar.
—¿No tengo nada de qué preocuparme? ¿No has visto lo que ha ocurrido estas semanas?— Inquirió con la voz quebrada— Hemos caminado como locos por todo Seúl y nadie ha querido darle empleo, en cada entrevista le han mirado como bicho raro, sobre todo en la que tuvo con el decano. Cuando la Sr. Lee fue a hablar con él antes de la entrevista para decirle que Sungmin tenía Asperger, puso una cara que la dejó muy preocupada ¿Qué pasa si ese imbécil desprecia la inteligencia de Sungmin y cree que alguien hizo trampa por él en la prueba de acceso universitaria? ¡Arruinaría su futuro! ¡Todos esos malditos lo rechazan y tratan de arruinarle la vida y matar sus esperanzas sin siquiera haber visto su potencial!

Siwon lo escuchó atentamente, manteniendo la serenidad aun cuando Kyuhyun parecía perderla a medida de que sus ojos enrojecían. Para cuando terminó, desvió la mirada y trató de relajarse. Siwon también miró hacia otro lado para no incomodarlo.

—Kangin, Heechul, la familia de Sungminnie y yo creemos que él puede hacer lo que se proponga ¿Y tú, Kyuhyun? ¿Lo crees? — Le preguntó ganándose de vuelta la mirada de su amigo.
—Soy quién más confía en ello— Aseguró.
—Entonces, a pesar de eso, ¿Por qué pareces ser el único que no cree que él pueda conseguir una oportunidad en la sociedad si se lo propone?— La pregunta dejó frío a Kyuhyun por unos segundos, luego corrió lentamente su rostro hacia el frente. Siwon volvió a mirarlo. Suspiró sabiendo que su amigo debía estar sintiéndose escoria en ese momento— Sé que las evidencias no están a nuestro favor hasta ahora, todos lo hemos visto y es normal que eso desconcentre algo nuestra fe, pero no debemos permitir que eso nos gane. Sabemos que tarde o temprano él lo logrará, nos sentiremos idiotas en el futuro si nos ponemos a dudar ahora, así que no flaquees por favor, usa toda la fe ciega que tienes en él y repite en tu mente que lo logrará cuantas veces sea necesario.

Kyuhyun bajó la vista, parecía cada vez más difícil contener sus lágrimas.

—Sí por último no puedes hacerlo por ti, hazlo por Sungmin ¿O acaso crees que esos enormes avances que ha tenido mientras han estado juntos y que no consiguió con ayuda profesional no tienen ninguna relación contigo? Por favor, tú fuiste el principal espectador de eso, no me hagas recordártelo cuando yo ni siquiera estuve presente— Se lamentó Siwon, y acto seguido tomó el mentón del menor y lo giró hacia él para que le mirase a los ojos— Fue tu presencia y tu apoyo el puntapié inicial para que él pudiera avanzar ¡Al diablo ese amigo de la infancia! Eres la primera evidencia de que alguien externo a su familia lo aprueba en la sociedad como individuo, amigo y pareja. Él siempre ha tenido mucho potencial, pero sin la confianza que tú le diste quizás cuanto habría tardado en sacarlo. Gracias a ese apoyo el adquirió autoestima y seguridad, ahora ve una situación nueva y decide por sí mismo que podrá superarla. Para que nosotros nos acercáramos a él sé que hubo una intervención tuya, sin embargo, de tener la intención de ser amigos a conseguirlo son dos cosas distintas. Bien pudimos intentarlo y fallar, nos hubiéramos resignado a que distribuyeras tu tiempo libre entre él y nosotros y ya está, pero no fue así, él consiguió nuestra amistad y nosotros la suya, entendió las “reglas” de ese tipo de relación, logró ser flexible a las distintas situaciones y también aprendió sobre lenguaje no literal. Logró hacer de todo lo que era más difícil para él.

Siwon soltó al menor y miró hacia los muchachos. Heechul y Kangin molestaban a Sungmin tratando de que les diera un beso en la mejilla, mientras el bajito se negaba arrugando exageradamente la cara. Siwon sonrió.

—Tú no lo viste porque estabas orbitando Júpiter, pero la última vez que ustedes fueron a mi casa, Sungmin charló un buen rato con mi hermana y su novio. Me sorprendió la tranquilidad con la que les habló y que ellos se llevaron bien aun cuando yo no le había dicho nada a Jiwon sobre la condición de él. Rato después, fui a preguntarle a Sungmin que tal le había ido con ellos y él muy bribón me respondió: “Es la familia de Siwon, para mí hablar con ellos es pan comido”.

El chico se detuvo para reírse, y al escuchar la risa de su amigo volvió a mirarlo. Si bien estaba carcajeando, en su cara había una sonrisa triste en un rostro rojo por el que ya caían lágrimas.

—Aigoooo, que incómodo— Siwon se alejó como si el menor hubiera sacado una bomba, no obstante, inmediatamente volvió a acercarse y le sobó la espalda— Vamos, te conté eso para que rieras y calmaras tu boba cabeza. Si Heechul te ve llorar por esta tontería te va a golpear— Inmediatamente miró al mencionado para asegurarse de que no se había percatado. Tanto él como Kangin miraban a Sungmin entrar a la casa. Llevaba todo el día vigilando su correo para ver el resultado de su entrevista con el decano.

—Es muy difícil para mí esto ¿Sabes? N-No podría tolerar verlo sufrir de nuevo y a un nivel peor— Pronunció el menor secando disimuladamente las lágrimas que seguían cayendo— Quiero que la gente vea sus capacidades y no lo lastime pero, ¿Cómo puedo hacerlo? Me he desgatado todos estos días buscando la respuesta y no puedo hallarla.  

Siwon suspiró mientras sentía los espasmos del otro bajo su mano.

 —¿Qué cómo puedes hacer eso?— Refunfuñó— Fácil: Trátalo exactamente cómo quieres que la gente lo trate.

Kyuhyun levantó el rostro y lo miró fijamente.

—Enséñale al mundo que sabes cuan capaz es, tratándolo como un igual— Continuó Siwon— Eres su novio, pero a veces te portas como una mamá gallina. Sé que él te gusta mucho y todo, pero lo sobreproteges y respondes por él en situaciones que podría enfrentar solo si lo intentara. Si limitas su potencial solo para ti, nadie podrá saber nunca de lo que es capaz ¿No crees?

Kyuhyun desvió la mirada hacia los chicos. Sungmin había salido de la casa con la laptop de Heechul y les enseñaba algo. Finalmente, el menor asintió.

—Así que, deja de aterrarte por lo que pueda venir. Mientras creas de corazón que él puede, esa tiene que ser tu única verdad y no tienes de qué preocuparte— Siwon lo sacudió suavemente por un segundo y luego lo soltó— Él puede hacerlo.
—Sí, él puede hacerlo— Pronunció finalmente Kyuhyun, sintiendo algo de seguridad y alivio por primera vez en semanas. Enjuagó las lágrimas en su manga y miró a su novio. Heechul y Kangin le acariciaban enérgicamente el cabello por alguna razón.
—Al parecer algo bueno a ocurrido— Siwon se levantó y le ofreció la mano— Vamos a ver.

El menor recibió el gesto y se levantó, tanto del suelo como de su infierno personal. Después de todo, lloriqueara o no lo que tendría que pasar, pasaría, y él creía en su novio así que sabía que todo saldría bien.

—¿Por qué tanto escándalo?— Inquirió el cristiano.
—El decano se ha contactado con Sungmin y le ha ido más bien de lo que pensábamos— Respondió Kangin mientras pasaba el brazo por el hombro del bajito— Este chico problemático, hace que nos preocupemos por nada...
—¿En serio? ¿Nos dejas ver, Sungminnie?— Pidió Siwon, y Sungmin le entregó con cuidado la laptop.

Kyuhyun contempló por unos segundos la apacible sonrisa de su novio, para luego ver la pantalla del aparato.

“Sr. Lee Sungmin, junto con saludarlo le adjunto mis impresiones sobre la entrevista que le realicé la semana pasada. Honestamente, no es la primera vez que en nuestra universidad recibimos alumnos con necesidades especiales como las suyas -Ni será la última-, pero en lo que a mí consta, hasta ahora ninguno de esos estudiantes ha mostrado la seguridad y destrezas que usted posee, ya sea durante o después de haberse titulado. Estoy francamente impresionado. De hecho, antes de la entrevista quise preguntarle cuales han sido sus métodos de auto-superación para hacer mención de ellos en los próximos proyectos de capacitación docente, pero en cuanto salí a su encuentro lo supe. Lo vi en las porras de los que parecían ser sus amigos, diciéndole que recordara las técnicas que habían ideado juntos para enfrentar la entrevista, y también en el aviso que me dio su madre

“De seguro ya lo sabe, que mi hijo tiene Síndrome de Asperger, pero le pido por favor que no le guarde ni lástima ni consideración. Trátelo como a cualquier otro alumno” Fue lo que me dijo.

 A esos alumnos que tuvimos siempre les tratamos con cuidado, les facilitamos la vida librándolos de obstáculos y nos portamos permisivos con ellos, cuando debimos ayudarlos a encontrar su forma de lidiar con dichos obstáculos, tal como hacen con usted. Creyendo genuinamente en sus capacidades y alentándolo a encontrar formas de desarrollarlas y superar distintas situaciones, le han permitido convertirse en un jovencito fuerte y capaz al que seguramente le esperan grandes recompensas al titularse. Esperaré ansioso ese momento. Por mientras, le doy la bienvenida a la universidad y como agradecimiento por las enseñanzas que me ha entregado y en consideración de los deseos de trabajar que usted me expresó, me he tomado la libertad de recomendarlo personalmente a un trabajo a tiempo parcial en la biblioteca de nuestra universidad. He enviado su curriculum y pronto le llamarán para una entrevista. Rezaré por que sea seleccionado y así haga uso de todas sus habilidades. Empezar con algo sencillo y acorde a sus intereses será lo mejor para que usted se acople al ritmo de la ciudad y una vida adulta.
  
Sin nada más que reportar y ansioso por ver de lo que usted será capaz, me despido. Hong Keehyun, Decano de Ciencias sociales.”

Kyuhyun volvió a soltar el aire en sus pulmones solo al finalizar la lectura. Se sentía tan aliviado que la nueva bocanada de aire que tomó fue como si hubiera botado a ese Kyuhyun abrumado y vuelto a ser él mismo en su totalidad. Estaba tan ensimismado en su felicidad que no volvió el mundo real hasta que Sungmin puso una mano en su rostro. El menor lo miró extrañado y cuando Sungmin le acercó un pañuelo con la otra mano recién supo que de nuevo estaba llorando.

—¡Tú, bastardo-!— Vociferó Heechul, estuvo a punto de ir a golpearlo pero Siwon lo detuvo. De todas formas, al menor ya no le importaba si le pegaban o no. Su interior estaba en calma ahora y eso le bastaba.
—Kyuhyun, estás llorando ¿Te duele algo?— Sungmin mostró su preocupación mientras limpiaba las lágrimas de su novio.
—No, lloro de felicidad. Me alegró mucho que lo hayas logrado— Murmuró mirándole a los ojos con una gran sonrisa. Sungmin no entendió por qué su novio lloraba por eso, así que lo dejó estar.
—Todavía no he terminado, Kyuhyun. Me falta la última etapa, debo conseguir trabajo— Respondió el chico, aunque luego puso una de sus sonrisas raras que Kyuhyun sabía que usaba para jactarse— Aunque de todas formas estoy satisfecho con este resultado y con el progreso hasta ahora. Además, saber que Kyuhyun, mi familia y nuestros amigos creen en mí, de alguna forma me hace tener más ganas de terminar estas metas y empezar nuestra nueva vida en Seúl.
—No debes angustiarte, vas a encontrar trabajo— Le aseguró Kyuhyun poniendo una mano sobre la suya, esta vez no con la intención de despreocupar a Sungmin, sino estando realmente convencido de ello.
—Lo sé— Respondió el bajito, devolviéndole la sonrisa. Sin resistirlo más, Kyuhyun le atrajo de la cadera, lo abrazó y besó dulcemente sus labios.
—Aishh, este chico— Se quejó Siwon, corriendo la mirada. El bajito se dejó hacer hasta que Kyuhyun lo soltó —¿Por qué tienen que ser tan cursis y más encima en mi cara?
—¿Tienes celos, Siwon? ¿Acaso también quieres un besito?— Los ojos de Kyuhyun y sus amigos se abrieron dolorosamente al oír a Sungmin decir semejante cosa, menos Kangin claro, que le había enseñado dicha broma hace un rato.
—Eso debe ser, ¿Por qué no vamos todos a besarlo?— Sugirió el perpetrador, y sin poder resistirse a la jugarreta, Heechul se unió a los otros dos acercándose lentamente a Siwon ofreciéndole coquetos besos.
—¡Aléjense de mí, bestias!— Chilló él, con el rostro deformado mientras se alejaba.
—¿Por qué? Es muy divertido ¿Cierto, Sungmin?— Inquirió Kangin con alegría malsana.
—Cierto— Respondió el azabache.
—¡Ya dejen de enseñarle tonterías a Sungmin! ¡Ahhh!

Kyuhyun observó entre impresionado y entretenido como manoseaban al espantado cristiano. Una tímida sonrisa en Sungmin, quien se abstenía del forcejeo, le hizo imitarlo involuntariamente “Es cierto, él podrá, no había de que preocuparse” Pensó, y acto seguido, se unió a la broma.

Al día siguiente, los 5 muchachos se mudaron a Seúl, y una semana después Sungmin fue contratado en la biblioteca de su universidad.

*Harakiri: Suicidio ritual japonés por desentrañamiento (Entra cuchillo, salen las tripas ♪) utilizado por los samuráis para recuperar su honor perdido en vida o bien para evitar caer en manos enemigas y ser torturados.



Continuará...

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Asperger: Cuando Sungmin conoció a Kyuhyun [08/13]

8♥ Relaciones sociales muy limitadas y dificultades notables para hacer amigos.

Contando a Kyuhyun antes de que se volviera su novio, a Hyukjae y a su hermano pequeño, Sungmin solo había tenido 3 amigos en su vida, sin duda una cantidad diminuta al lado de la que podían presumir los demás, pero siendo honesto, él nunca había envidiado a nadie por eso. Esas 3 personas eran de las más queridas por él y le daba una gran satisfacción compartir su vida con ellos, y eso hasta Sungmin sabía que no lo conseguía cualquiera. Claro, si se sintió frustrado en su niñez al ver como los demás niños conseguían amigos con mucha más facilidad que él, pero luego de que fue conociendo la hostilidad de la sociedad hacia personas como él, pensó que quizás estaba bien solo relacionarse con ese limitado grupo de personas y decidió que si bien no se cerraría a la amistad si alguien se acercaba a él con buenas intenciones, él ya no sería quien diera el primer paso. Esta idea se arraigó con más fuerza y agudeza cuando Kyuhyun llegó a su vida. Él se sentía tan bien a su lado, tan feliz y seguro, que en vez de usar esa confianza para darle otra oportunidad a sus habilidades sociales, prefirió despedirse de la idea de tener más amigos. “Con Kyuhyun mis expectativas sociales han sido ampliamente superadas, y por lo demás no soy codicioso en ese ámbito, así que cesaré desde ahora” Pensó el bajito, pero para su sorpresa, Kyuhyun no tenía ninguna intención de que hiciera eso. Claramente lo demostró ese día en que introdujo a esas personas a su vida.

“Encantado de conocerte, me llamo Choi Siwon.”

“Un gusto, soy Kim Youngwoon, dime Kangin”

“Hola, soy Kim Heechul”
                                                       
Ellos no eran extraños para él, no del todo. Sabía que eran los amigos de su novio, y por eso no les guardaba el mismo grado de recelo que sentía hacia los demás alumnos del instituto, mucho menos ahora que le habían rescatado de esos abusivos que siempre lo molestaban, pero tampoco es como si hicieran resurgir sus deseos de socializar. Lamentablemente, estaba por comprobar que esa decisión no estaba en sus manos. Justo después de enfrentarse a los matones, los muchachos se lo llevaron a él y a Kyuhyun a la parte trasera del instituto y ahí junto a su novio tuvieron una larga conversación. Sungmin no entendió muy bien de lo que hablaron, escuchó que se disculpaban con Kyuhyun, decían sentirse avergonzados y estúpidos por su comportamiento del último tiempo y que habían aprendido que no debían dejarse llevar por lo que pensara la chusma. También hablaron de Sungmin, asegurando que habían averiguado sobre su condición y entendido que él no era ningún retrasado, y que nunca más se referirían a él de esa manera. El bajito quedó realmente confundido, más cuando los muchachos se dirigieron a él y se disculparon directamente, ya que él nunca los había escuchado decir algo semejante, pero al parecer a su novio le hacía mucho sentido todo lo que decían, porque después de dejar de hablar y cuando los muchachos se presentaron formalmente, Kyuhyun le tomó de los hombros con una gran sonrisa.

—Sungmin, ahora Siwon hablará con su abuelo, quien es el director de este instituto, y le pedirá que te cambie a nuestro curso. No tendrás que lidiar nunca más con esos abusivos, ahora estaremos juntos en clase, tú, yo y los chicos, quienes desde ahora también serán tus amigos— Le explicó, causándole una gran impresión con lo último— Seguramente te costará más llevarte bien con ellos de lo que te costó conmigo, pero por favor haz el esfuerzo. Te aseguro que valdrá la pena.

El bajito puso su vista fija en el rostro de su novio y por un momento, estuvo a punto de oponerse, hasta que su mente procesó la palabra “Por favor”. Kyuhyun le pedía un favor y según lo que había concluido después de las explicaciones de sus padres y lo leído en libros, los seres queridos pedían favores así como él podía pedírselos. El bajito reflexionó por unos segundos.

—Está bien, seré amigo de ellos— Decidió sonriéndole. Kyuhyun le agradeció con una sonrisa, lo abrazó, y sintiendo su rostro cerca no pudo espantar la tentación de robarle un tierno beso.

—Hey, puedo aceptar las relaciones homosexuales, pero aún no tolero del todo verlos ensalivarse así que por favor evítenlo cuando estén delante de mí— Pidió Siwon corriendo el rostro con incomodidad.

Inmediatamente después de soltar los labios de su novio, Sungmin depositó la vista en las figuras de esos 3 muchachos, mientras en su cabeza surgía un tímido pensamiento que se repetía simultáneamente en las cabezas de quienes miraba.

“Esto no va a ser fácil”

Y esto se comprobó a lo largo de los siguientes días. Tal como prometió, Siwon hizo uso de su “ventaja especial” y al día siguiente Sungmin estaba sentándose junto a ellos en clases ante las miradas extrañadas de los demás alumnos. Pero con volverlo parte del grupo no habían logrado mucho, por no decir nada. Ninguna de las partes lograba comprender a la otra, la diferencia era tan abismal que parecía que hablaban distintos idiomas, porque cosa que preguntaban ellos Sungmin la respondía refiriéndose a algo completamente diferente. Era frustrante hablar con él, no entendía lo que le decían, ellos no entendían lo que Sungmin les decía, sus infalibles encantos sociales no hacían efecto en él y peor, cada vez que erraban, Kyuhyun intervenía y aclaraba la situación para ambos lados con una facilidad envidiable. Se sentían estúpidos, y al menos en esa área lo eran, eran estúpidos y además tercos, y esas dos características eran las únicas que tenían en común, porque tanto Sungmin como los 3 muchachos aseguraban que intentaban acercarse al otro, pero realmente ninguno había querido salirse de su zona de confort. Se arraigaban a la teoría universal de que para lograr una amistad con alguien debían recurrir a intereses comunes, cuando en su caso debía ser todo lo contrario, tenían que apreciar sus diferencias, valorarlas y crear juntos distintas semejanzas en base de ellas. Por suerte, después de varios intentos fallidos, lograron llegar a esa conclusión, y no porque de un día para otro se les haya prendido el foco, todo se debió a la perseverancia que sus enormes orgullos les daban. No les impulsaba el ardiente deseo de conseguir un nuevo amigo, se estaban jugando el honor, todos habían dado su palabra de hombres a Kyuhyun, los 3 muchachos prometieron hacer una amistad con su novio (Entre varias fanfarroneadas de que sería pan comido) y Sungmin se acogía a su idea de que las condiciones entre novios eran ineludibles y que si su novio le pedía un favor él tenía que cumplir tal favor aún si su vida dependiera de ello, y un chico tan listo y lindo como él (Como su madre le había asegurado 100 veces) no podía fallar en algo que solo pedía usar el cerebro.

De esta forma, se decidieron a hacer mil intentos distintos, los 3 muchachos siempre buscaban una nueva forma de acercarse y Sungmin realizaba minuciosas investigaciones sobre interacción social para entenderlos y responderles cuando ellos se acercasen, y todo eso falló hasta que un día los 5 se hallaban estudiando en la biblioteca. Siwon harto de la lectura, levantó el rostro para distraer la mirada y de alguna forma terminó mirando a Sungmin. Al parecer él también estaba aburrido, ya que leía sobre la crisis de los misiles en Cuba, algo totalmente distinto al “Ciclo celular” que era lo que entraba en la próxima prueba de Biología. Sin reparar mayormente en ello, Siwon siguió mirando a su alrededor cuando de nuevo su mirada tropezó con algo que llamó su atención. En una estantería lucía un gran cartel sobre una exposición acerca de la guerra fría que se haría la próxima semana en un museo cercano. Y el joven cristiano, en vez de ser iluminado por la gracia del señor, fue en cambio iluminado por la mejor idea de su vida. Se levantó decididamente de la mesa, sin reparos despegó el cartel, lo llevó hasta el grupo y puso en marcha su nuevo plan.

—Sungmin-ssi, el martes de la próxima semana a las 17:00 hrs. habrá una exposición sobre la guerra fría en el museo nacional ¿Quieres ir con nosotros? — Le ofreció ansiosamente, llamando la atención de todos, sobre todo el aludido.

Sungmin miró el cartel por largos segundos como si intentara descifrar algo oculto en lo que decía.

—Está bien, iré con ustedes— Respondió con una sonrisa. Siwon carcajeó triunfante mientras Kangin y Heechul se miraban extrañados.

Y no entendieron que tramaba hasta que al llegar al museo, Siwon hizo preguntas a Sungmin sobre el tema que se exponía y logró la primera conversación de más de un minuto con él ¡E incluso hablaron mucho más! Porque había descubierto la debilidad del bajito y este no paró de hablar de la pelea indirecta de E.E.U.U y la URSS y las consecuencias que tuvo en los demás países. Entonces Heechul y Kangin también intentaron seguir la idea de su amigo, y le hablaron a Sungmin sobre el problema que tenían con esa asignatura en el instituto y si él podía enseñarles.  El bajito accedió extrañado, y así, días después estaba hablándole a los muchachos sobre las guerras mundiales, y cuando ellos podían seguir la materia por si solos, Heechul colocaba algo de música mientras leía.

—Las chicas que cantan estas canciones se llaman Wonder Girls ¿Las has escuchado alguna vez, Sungmin?— Le preguntó al ver el interés del bajito en la melodía.
—Sí, reconozco estas canciones porque mi hermano las escucha con frecuencia, pero no sabía a quién pertenecían. Realmente, mis conocimientos de música son casi nulos— Respondió Sungmin.
—Ah, pero eso yo lo puedo arreglar— Exclamó el pelirrojo, seguido de eso le habló sobre todos los grupos que conocía y le enseñó varias canciones.

Y tiempo después de enseñarle todo sobre “Buena música” (Según Heechul), el apuesto muchacho sintiéndose todo un mentor del bajito, le enseñó a bailar. Lo llevó a su casa junto a los demás y ahí entre risas y movimientos torpes le enseñó los pasos que conocía, aunque muchos de estos eran tan extravagantes que Kyuhyun temía que su novio se convirtiera en un “Heechul junior”, pero por suerte hasta al mismo Sungmin se resistía a aprender algunos pasos, y fue ahí cuando los 3 muchachos conocieron la legendaria sinceridad sin anestesia de los Asperger.

—Heechul, con ese polerón multicolor y esos pasos de baile pareces un pavo real en celo— Expresó sin la menor intención de hacer daño.

Aun así el ambiente se congeló de inmediato. En cámara lenta, el rostro de Kyuhyun se iba deformando del espanto, el de Heechul por la ira y el de Kangin y Siwon por… la risa. Y el pelirrojo, que no era de aguantar humillaciones, casi se tira encima del bajito antes de que Kyuhyun pudiera siquiera moverse, sin embargo, cuando estaba a punto de agarrarlo del cuello de la camisa, un pensamiento brotó en su interior.

—Sungmin, ¿Me acompañarías a comprar ropa este fin de semana…por favor?— Pidió ante la sorpresa de todos. El interpelado reflexionó unos segundos.
—Está bien— Accedió y Heechul sonrió de lado con los ojos ardiendo de emoción.

Kyuhyun se llenó de musarañas pensando en lo que ese lunático le fuera a hacer a su pobre novio, pero al final no había ningún fin malvado detrás del siniestro rostro que había puesto su amigo. Cada vez que Heechul iba a comprar ropa y no podía decidirse, las vendedoras o sus acompañantes por no querer herirlo o, según Heechul, por cobardes, no eran capaces de darle una opinión honesta, y eso le dificultaba más elegir algo que de verdad le quedara, pero en Sungmin había hallado al acompañante perfecto, porque era cruelmente sincero y no tenía idea del poder de sus palabras. De esta forma, ese fin de semana se pasearon por un sinfín de tiendas donde Heechul le habló de modas y gamas de colores y Sungmin, aparte de darle sus opiniones, le explicaba los sucesos que habían llevado a los distintos diseños de ropa de la actualidad. Y después de terminar las compras, los muchachos se dirigieron a un campeonato de fútbol en el que Kangin participaría. Sungmin tenía unos oídos muy sensibles que le dolían con los ruidos potentes, y esos en un estadio estaban de más, por lo que al estar apartado de las conversaciones con unos tapones para los oídos, no tuvo más opción que prestar atención al partido que se disputaba. Finalmente, el equipo de Kangin salió victorioso y pasó a la siguiente ronda. Todos le recibieron con grandes alabanzas cuando se volvieron a encontrar.

—¿Y tú, Sungmin? ¿Qué opinas de la victoria de mi equipo?— Le preguntó el fortachón después de ser enérgicamente felicitado.
—Creo que fue un triunfo totalmente al azar. Ambos equipos estaban al mismo nivel por lo que pudo ganar tanto el tuyo como el contrario. Si no fuera por el gol que anotaste en el segundo tiempo, las falla en la ofensiva y la poca velocidad del portero de tu equipo les habría hecho perder— Contestó mientras guardaba los tapones en su mochila.

Kangin se petrifico momentáneamente en medio de los atónitos muchachos. Las lágrimas de un macho herido en su orgullo ya amenazaban con agolparse en sus ojos.

—Vamos, Kangin. No te desanimes, no lo dijo con ma…— Siwon trató de consolarlo, pero antes de que pudiera terminar la oración el fortachón se acercó a Sungmin y lo tomó de los hombros.

—Sungmin ¿Cuál es la comida que más te gusta?— Le preguntó como si fuera un secreto.
—Japchae— Respondió el muchacho. Kangin sonrió.
—Si vas a ver todos mis partidos y me dices cuales son las fallas de mi equipo, te invitaré a comer todo el Japchae que quieras después de cada juego— A Sungmin se le iluminó el rostro sin quererlo— ¿Hacemos un trato?— Kangin le tendió la mano.
 —De acuerdo— Sungmin reconoció la formalidad y se la apretó ligeramente.

Kyuhyun miró sorprendido la escena, aunque ya no se impactaba tanto como antes, ya iban suficientes de esas sorpresas para saber que habría más, y que también, sus intervenciones entre los chicos y su novio serían cada vez menos. Era difícil de creer, ellos estaban logrando llevarse bien aun cuando al principio parecía imposible. Por supuesto, aún había ocasiones en que de todas formas no podían entenderse, pero al menos ahora, lograban llegar a un acuerdo. Uno de los ejemplos más destacables fue con Siwon.

—¿Estás diciendo que el libro en el que se basa mi religión es un plagio y nosotros somos unos mentirosos? — El cristiano muchacho se espantó de inmediato al oír un comentario involuntariamente ofensivo de parte del bajito.
—No dije eso, lo que dije es que hay investigaciones contundentes que prueban que muchas de las historias aparecidas en la biblia existían en las escrituras de otras civilizaciones y religiones mucho antes de la aparición del cristianismo— Respondió Sungmin con parsimonia, no teniendo idea de cómo cada palabra enfurecía más y más al otro.
—¡E-Eso es decir que la biblia es un plagio y que nosotros somos mentirosos!— Exclamó Siwon con una graciosa expresión de furia.
—Calma, Siwon— Le pidió Kyuhyun, quien por primera vez no le encontraba la gracia a las caras que hacía su amigo— Sungmin no quiso decirte mentiroso.
—¿Entonces qué? ¿Estafador quizás? ¿Ladrón? ¿Hipócrita?
—De hecho, el Cristianismo al que afirmas ser devoto, tiene muchas reglas de carácter obligatorio a las que tú no obedeces, por ejemplo, aceptando la relación sentimental entre Kyuhyun y yo, por lo que ciertamente, si eres bastante hipócrita.
—¡¿PERDÓN?!— A Siwon casi se le salieron los ojos de sus cuencas de tanto abrirlos y Kyuhyun no reparó en afirmarlo para que no se le ocurriera hacer una tontería.

Pero lejos de terminar en violencia, el muchacho tomó el ejemplo de sus amigos y ocupó las palabras mal medidas de Sungmin de una forma positiva. Para demostrar que no se trataba de hipocresía sino de una forma más abierta de interpretar la biblia por el bien del principal objetivo de Dios, el amor, Siwon le pidió a Sungmin que lo acompañase a su iglesia los domingos para que lo comprobara. A Sungmin realmente no le interesaba la religión de forma práctica, sobre todo conociendo el efecto nefasto de esta en la historia, pero Siwon se lo estaba pidiendo como un favor, y según sus investigaciones y conclusiones, él como amigo también podía pedirle favores, podía exigirle hasta un riñón, y como los riñones del muchacho parecían estar bien, accedió a acompañarlo.



Así es, la relación entre ellos de a poco se ganaba el título de “Amistad” y les resultaba mucho más difícil de creer de lo que podía ser para Kyuhyun, pensando en la vieja aversión que sentían los muchachos por Sungmin y el recelo que tuvo el bajito hacia ellos al considerarlos otras más de las potenciales amenazas de la sociedad hacia él. No obstante, siguiendo la línea que los había llevado al éxito, optaban por no pensar mucho en eso, total, la situación había cambiado tanto que casi no tenía sentido compararlo con el pasado, porque para empezar, de hace un buen rato ellos habían dejado de trabajar en esa amistad por la promesa que hicieron, ahora lo hacían por genuino deseo de querer acercarse. Por una parte, los muchachos nunca habían conocido a alguien tan excéntrico, y teniendo a Heechul entre ellos eso era mucho decir. Sungmin tenía una forma muy distinta de ver y vivir la vida a pesar de que habitaban la misma realidad, y ellos querían comprender toda la metafísica de su singular punto de vista. Para ser más claros, le admiraban, les fascinaba como pensaba y los conocimientos que guardaba en su interior, y además se servían de este. No solo sus calificaciones habían mejorado con la ayuda que les había proporcionado, sino también les motivó a ampliar su léxico con todas las palabras extrañas que decía y se habían visto obligados a buscar, y sus conversaciones con él les contagiaban algo de ese modo distinto de ver la vida. Eran conscientes de que compartían una amistad tan valiosa que el hecho de ya no ser los más populares del instituto era la menor de sus preocupaciones, y no sabían cómo agradecérselo. Por otra parte, Sungmin no sentía como si le debieran algo, el disfrutaba conversar con ellos porque a la vez aprendía mucho de esas charlas. La interacción intensa y constante con los muchachos le había llevado a, lentamente, entender esas formas de expresión no literales que ni Kyuhyun le había podido ayudar a dominar. Al principio si se había espantado con las bromas que los chicos no lograban reprimir aun estando con él, pero después de presenciarlas tantas veces en primer plano, Sungmin empezó a detectarlas. Los chicos conversaban, de repente, uno empezaba a decir algo muy extraño mientras sonreía moderadamente y curvaba los ojos, los demás por su lado lo miraban fijamente con la misma expresión facial o más neutral, de todas formas, cuando el comentario extraño terminaba todos reían estrepitosamente, y la mayoría de las veces los demás continuaban con más comentarios extraños y reían más ¡Una broma! El bajito rió tímidamente la primera vez que reconoció una sin ayuda, y luego con más confianza las veces que pudo entender algunas de ellas.  

Este avance hizo que el ambiente se suavizara aún más. Rápidamente, los muchachos dejaron de contenerse frente a Sungmin y lo hicieron parte tanto de sus actividades como de sus tonterías. Pronto el azabache se veía a la salida del instituto montado en la espalda de Kangin en medio de una “Carrera de caballos” donde Kyuhyun era árbitro y Siwon y Heechul los rivales, o un fin de semana comiendo hamburguesas de tamaños grotescos o conduciendo terriblemente un simulador de aviación en un arcade. Sungmin estaba confundido por el bienestar que producían esas cosas en los muchachos, pero a la vez se sentía bien de que a pesar de eso lo hicieran parte de esa alegría sin olvidarse de que él disfrutaba de cosas distintas, de que lo incluyeran de una manera agradable, cuidándolo, como Siwon cuando pedía al dueño del restaurante que bajara el volumen de la música si el bajito se sentía mal, o consintiéndolo, como cuando Heechul lo mimaba como a nadie comprándole galletas o Kangin hacía trampa por él en los arcades para ayudarlo a ganar.


Se sentía querido por ellos y él los quería. No lo tenía así de claro en su mente, pero por las agradables sensaciones que le traían esos chicos sabía que era bueno para él estar con ellos. Su novio había tenido toda la razón: Fue difícil, pero valió la pena. Pensó que tal vez cerrarse a la amistad había sido una decisión apresurada, que quizás esa felicidad y seguridad que le dio su novio debía usarla para acercarse nuevamente al mundo sin temer, y no para refugiarse tras ella. Solo quizás.

 Otro fin de semana estaba aquí y el mientras se alistaba para juntarse con los muchachos se sentía ansioso por contarle todo lo que había pensado a Kyuhyun. Terminó de guardar las últimas cosas en su mochila y se encaminó a la sala de estar.

—Papá, ya estoy listo para salir ¿Me das dinero?— Preguntó con neutralidad al hombre que veía relajadamente televisión en su sillón favorito.
—¿Vas a encontrarte con Kyuhyun?— Le inquirió su padre más por hacer conversación que por dudarlo, mientras se movía perezosamente para alcanzar la billetera en el bolsillo trasero de su pantalón.
—Me encontraré con Kyuhyun, Siwon, Heechul y Kangin— Corrigió. Su padre se detuvo en seco y lo miró sorprendido.
—¿Y quiénes son ellos, hijo? — Inquirió interesado mientras le ofrecía el dinero a su primogénito.
—Kyuhyun es mi novio, Heechul, Kangin y Siwon son mis amigos— Contestó mientras guardaba el dinero con apremio, sin darse cuenta del enorme asombro en el rostro de su padre— Bueno, ya es hora de irme. Estaré de vuelta en exactamente 4 horas. Adiós, Papá.
—¡Sungmin, espe--!— Saliendo del letargo su padre intentó detenerlo, pero el chico ya había desaparecido del lugar.

Resignado volvió a su lugar y se pasó las manos por el rostro.

—Después de tantos años, al fin Sungmin ha encontrado amigos— Susurró con la voz cortada. La emoción se acumulaba en su garganta como las lágrimas en sus ojos. Ver a su hijo toda la vida lidiar con el rechazo y la soledad había sido tan doloroso para él como fue para Sungmin vivirlo. Por su cuerpo viajó un alivio tan grande como el que sintió cuando supo de la existencia de Kyuhyun y el efecto positivo que producía en su hijo, y tan pronto limpió las gotitas saladas que lograron escaparse, se apresuró a encontrarse con su esposa para contarle la razón por la que Sungmin había estado saliendo tanto los fines de semana.

Una hora después, en el punto de encuentro que habían acordado, los 4 muchachos esperaban impacientes a Sungmin, quien después de un rato se aproximó lo más rápido que le permitieron sus piernas.

—¡Llegas tarde, Sungmin!— Exclamó Kangin con hastío— ¿Cómo puedes hacernos eso cuando siempre nos exiges puntualidad?
—No fue mi culpa, hubo un embotellamiento en el recorrido debido a que dos autos colisionaron— Se excusó el muchacho con disgusto. No poder seguir su rutina al pie de la letra le ponía de muy mal humor.
—¿Un choque? ¿No te ocurrió nada?— Kyuhyun se preocupó y lo miró de arriba abajo para asegurarse de que estuviera bien.
—Agh, que fastidioso eres. No dijo que él hubiera estado en el choque o algo así— Intervino Heechul, para luego sonreír burlonamente— Eres su novio y ni siquiera lo entiendes. Yo sería mejor novio que tú.  
 —AJAJAJAJAJA, que gracioso eres Heechul— El celoso muchacho imitó unas carcajadas con obvio sarcasmo — Pero te sugeriría hacer menos bromas si deseas tener una larga vida.
—Ya, basta. Démonos prisa o llegaremos tarde a la película— Terció Siwon con tono autoritario. Kyuhyun entrelazó sus dedos con lo de su novio y todos pusieron rumbo veloz hacia su destino.
—Maldita sea, odio correr, me hace sudar y todo por culpa de TraseroMin— Se quejó el pelirrojo— Solo por eso no te compraré popcorn.
—¡Pero me lo prometiste!—  Se quejó el bajito.
—Pues no debiste disgustarme llegando tarde— Heechul le regañó fingiendo enojo.
—Salí con tiempo sobrante para llegar al encuentro, no obstante, yo no puedo predecir la aparición o efecto de los imprevistos en mi vida— Debatió Sungmin, sin saber que el otro solo trataba de tomarle el pelo.
—No intentes excusarte, el daño está hecho y no cambiaré de opinión— Heechul corrió el rostro haciéndose el indignado. Sungmin calló poniendo un exagerado gesto de frustración. Kyuhyun se acercó a Heechul y lo golpeó en la cabeza.
—Yah, deja de hacerlo sentir mal— Exclamó.
—¡Es solo una broma! No te enojes— Carcajeó el pelirrojo.
—Pues debiste ser más obvio porque él no la estaba entendiendo— Rebatió Kyuhyun.
—¡Ya, dejen de pelear! Les dije que vamos tarde. Dense prisa— Volvió a intervenir Siwon. Un pequeño silencio se apoderó en el grupo hasta que las ganas de seguir molestando superaron a Heechul.
—Kyuhyun es un hipócrita— El pelirrojo fingió hablar en voz baja con Kangin— Se hace el novio encantador ahora, pero en cualquier momento manipulará a Sungmin para metérsele entre las piernas.
—¿Meterse entre mis piernas?— Inquirió el bajito con curiosidad.
—¡HEECHUUUUL!— Kyuhyun gritó con todo el rostro enrojecido.
—¡LES DIJE QUE DEJARAN DE PELEAR Y QUE SE APRESUREN!— Esta vez Siwon estalló iracundo—¡PODRÁN SEGUIR JODIENDO CUANDO LLEGUEMOS, PERO AHORA MUEVAN EL TRASERO!

Un silencio de varios segundos volvió a reinar en el grupo, pero tal como antes, entre risas quedas Heechul volvió a conversarle a Kangin, esta vez en voz baja, aunque el comentario no se escapó del sensible oído de Sungmin, quien se sintió bastante confundido por lo que acababa de oír.

—¿Cómo Siwon podría estar en “Sus días del mes” si él no es mujer?— Inquirió fuerte y claro, exaltando a todos, sobre todo al aludido.
—¡¡¡USTEEEEEDEEEEEEES!!!— El cristiano gritó con tal rabia que casi se podía ver humo salir de sus orejas, y antes de que se moviera, Kangin se echó al hombro al ligero azabache y salió corriendo muerto de risa con Heechul. Kyuhyun los siguió al segundo solo por instinto.


Sungmin observó perplejo como Siwon los perseguía como un loco. Pensó que quizás había dicho algo malo, sin embargo, los demás muchachos reían estrepitosamente. Eso le demostraba que si quería volver a hacer amigos, tenía que primero aprender más sobre la amistad. De todas formas, con ellos tenía ese mismo presentimiento tenido con Kyuhyun en el pasado, ese que decía que no tenía prisa porque tarde o temprano aprendería con la compañía de esos extraños muchachos. Sungmin también se largó a reír.

Continuará...