jueves, 9 de enero de 2014

La legendaria pareja del porno gay [05/??]

Capítulo 5: Vas a estar conmigo por siempre ¿Verdad? / Claro, aquí empieza más que una película.

Era ya un nuevo día en la agitada ciudad de Seoul.

O bueno, hace rato era así. Por horas, los sin nombre que habitaban aquella ciudad habían estado codo a codo trabajando bajo el fulminante sol veraniego, aquel que después de surcar los cielos con típica y apacible lentitud, empezaba recién a esconderse tras los edificios, no deteniendo en lo absoluto a los que aún tenían que seguir ganándose la vida de una forma u otra. Uno de ellos era Sungmin, quien tras una ventana miraba absorto aquel imparable paisaje colectivo, sentado en el puesto de co-piloto sobre el auto de su representante camino al lugar en el que grabaría su próxima película. Y aunque lo que había tras la ventanilla podía entretenerlo por un rato, era bueno que Nari estuviera ahí para distraerlo de la enorme ensalada emocional que aquejaba su estómago, sobre todo con el curioso aspecto que llevaba ese día. 

-En serio, Noona ¿Puedes sacarte esa peluca y esos lentes oscuros?-Le reclamó con el ceño fruncido- Ya estás entrando en la exageración.
-¿Exageración dices?- La mujer al volante espetó de vuelta, alterada- ¡No sabes nada así que no digas que exagero!
-¿¡Como podría saber si no quieres contarme!?
-¡Bien! ¡Te diré pero debes prometer no molestarme!
-¡Al fin!-Exclamó con un tinte de sarcasmo en su grito de gloria- Eso ya pasó, Noona. Solo dime de una vez.
- Ok... Hace un par de semanas, me encontré con Shindong-oppa en la calle, me llevó a un café para que conversáramos y me pidió que te alejara de Kyuhyun suponiendo que tu le podías hacer daño. Me enfadé con él por esas suposiciones, le grité, armé un escándalo y me fui del lugar.
-A-ah ¿Por qué hiciste eso?
-¡Porque soy estúpida!- Chilló con la cara estreñida, dando un giro violento con el auto que espantó a Sungmin- Y porque soy aún más estúpida cuando alguien te ataca o habla mal de ti. Eres mi bebé, te he cuidado por 5 años, nadie tiene derecho a hablar sobre ti si no te conoce más de lo que te conozco yo.
-Pero Nari-Noona...-Le llamó con un tono de regaño amoroso- No debiste gritarle por algo así, además, no es como si estuviera tan errado. En ese tiempo...yo también temía hacerle daño a Kyuhyun...
-¿Pero lo lastimaste?
-N-No, no...de hecho, gradualmente, nuestra relación ha ido mejorando...
-¿Ves? No me equivoqué- Suspiró- ... Aunque... quisiera volver en el tiempo y haber actuado con más calma. El tenía razones para ser precavido, Kyuhyun le importa tanto como tú a mi, y... Ahhhhhh...
- Ya, no te sigas atormentando- Le pidió sobando uno de sus brazos- Fue algo insignificante, de seguro ya no le importa.
-Ja, eso crees, pero no viste como él y las personas que estaban ahí me miraron.
-Bueno, entonces piensa en que si ambos estaban actuando por defendernos, el comprendió tus razones para molestarte y si le pides perdón por tu comportamiento, todo podrá solucionarse.
-¿Um? - La mujer se extrañó por tanto positivismo-¿Quien eres tú y que hiciste con mi amargoso Sungminnie? 

El menor rodó los ojos.

-Solo intento ayudarte con tu novio ¿Si?
-¡No es mi novio! Y... Nunca lo va a ser por que soy Jung Nari la espanta-hombres- Profirió chillando sin lágrimas- ¿Porque a todos los poquísimos sujetos que se me acercan y a la vez me atraen los espanto?
-¿Así que de verdad te atraía?
-¿¡Que importa ya!?-Espetó-Está todo arruinado.
-No es así, has cuidado bien de mi por todos estos años a pesar de lo molesto que soy- Comentó- Si lograste eso, puedes con eso y con cualquier cosa.
-Auww...en serio ¿Que hiciste con mi Sungminnie?
-Ashh...

Sungmin siseó cruzando sus brazos sobre su pecho, no encontrándole caso a su representante. 

- Ven -Le pidió la mujer, cambiando su semblante al maternal de siempre- Acerca esos cachetitos de conejo.
-Ahhh, nooona...
-Hazlo.

De mala gana el chico se arrimó hacia ella.

-Muuuuuuuuack.

Exclamó la castaña mientras le daba un largo y cariñoso beso en la mejilla. Al volver a acomodarse el menor sobó la zona besada cuan niño pequeño que no le gusta recibir besos de sus tías.

-Como sea- Agregó finalmente el pelinegro- Quítate ya esas cosas.
-Nunca.


No faltó mucho tiempo más para que por fin llegaran al "Grand Intercontinental Seoul Parnas", un hotel de Gangnam con 5 estrellas y enorme prestigio, famoso por recibir a turistas y empresarios extranjeros con grotescas cuentas bancarias. Era un lugar magnífico y que tras concretar un acuerdo- amenaza con el dueño, la  presidenta y su directiva consiguieron para grabar la película. El piso 15 estaría a su total disposición para representar un lujoso hotel en las Vegas. 

A Sungmin le temblaron ligeramente las piernas al pisar la bella cerámica que tapizaba la entrada, sintiéndose inferior por el hermoso lugar y nervioso por lo que haría ahí, aunque no hubo tiempo para inseguridades ni lentitud cuando gracias al elevador llegó al lugar indicado. A penas tocó el piso 15, un grupo de mujeres lo agarraron y lo llevaron con ellas velozmente como si hubiera llegado 10 horas tarde.

-Sungmin-ssi ¿Verdad?

Preguntó una pelianaranjada del grupo que lo arrastraba.

-S-Sí.
-Muy bien, nosotras somos tus estilistas, maquilladoras y demás. Vas a estar a cargo de nosotras durante un buen rato.
-¿Eh? U-Un momento ¿Donde está Kyuhyun?
-El estar con otras estilistas, otra habitación -Dijo una mujer rubia que hizo notar su nacionalidad china por su acento y poca habilidad con el Hangul- Disculpe ¿Usted es Nari?
-A-Ah, si.

Contestó la mujer que caminaba pasos atrás del grupo.

-Debe ir a la habitación 137, ahí se grabará la película y la presidenta quiere hablar con usted.
-Ok- Contestó la mujer deteniéndose y haciendo una venia- Entonces, cuiden bien de Sungminnie.
-Déjelo en nuestras manos- Dijo en la entrada de una habitación la pelianaranjada, también china pero con mejor manejo del idioma- Ahora ¡Depilación!
-¿¡Ah!?

Gritó alarmado el pelinegro, abriendo los ojos como platos.

-Adiós.

Pronunció la mujer, cerrando la puerta de un empujón.


Durante poco más de una hora, las mujeres se dedicaron minuciosamente a pulir la belleza de Sungmin, empezando por arrancarle la ropa sin pudor alguno y dar inicio a la tan aterradora depilación. El chico trató de huir pero fue inevitable que hasta el último pelo de sus axilas fuera retirado, como también aquellos que sobraban al rededor de la figura de sus cejas. Por suerte tenía costumbre de depilarse las piernas y así se ahorró la mitad del dolor al ser "Limpiado". Es que era inevitable hacerlo, de esa manera se los había indicado la presidenta y la orden había sido clara aún cuando se los dijo en mandarin algo nasal: Esta película no era larga pero aún así era un importante proyecto, y por ello, los actores debían lucir tan bellos como el mismo lugar donde filmarían. Librarlos de vellos que a veces no eran tan estéticos era tan esencial como la aplicación de cremas corporales y faciales para que la piel estuviera más tersa, acompañado del vestuario adecuado, un lindo peinado y algo de maquillaje. 

Tenían que estar que estar perfectos para un perfecto proyecto.

Y cuando con un poco de delineador, Sungmin iba superando por mucho la perfección, el estruendo que causó la puerta abriéndose violentamente logró que por el sobresalto la maquilladora casi arruinara la delicada línea sobre los ojos del pelinegro. 

-¡Estoy buscando a Lee Sungmin!- Gritó aquel que interrumpió repentinamente la sesión de belleza- ¿¡Eres tú Lee Sungmin!?

Gritó el alto hombre, con una efusividad conocida mientras apuntaba con el dedo al radiante chico.

-S-Sí...
-Oh-Exclamó el extraño hombre quitándose unos lentes oscuros, guardándolos en uno de sus bolsillos, esta vez más sosegado- Así que eres tú. Realmente eres muy lindo ¿Eh?

Comentó acercándose al chico para tomarle el mentón y girarle la cabeza levemente a la izquierda y derecha para así analizarlo mejor. Sungmin trataba de mirarlo aún espantado, con los ojos oscuros del tipo encima y viendo que ninguna de las mujeres hacía nada por alejarlo ¿Y este quien carajos era? 

-Um, en verdad no estás nada mal- Confirmó de nuevo- Si quieres, podría contratarte para otras cosas más interesantes ¿Sabes?
-Es suficiente, lo estás asustando ¡Suéltalo! 

De la nada, un tipo salió por detrás del alto hombre y golpeó su cabeza en forma de regaño, espantando aún más al pelinegro ante tan repentina aparición.

-Ash- Exclamó el golpeado, sobándose resentidamente la cabeza- Hijo de...
-Disculpe- Musitó Sungmin, antes de que siguieran hablando- ¿Qu-quien es usted? 
-Ah, cierto. Casi lo olvido...

Comentó el alto, como si fuera lo más natural llegar gritando a tocar a la gente sin presentarse o forjar confianza antes.

-Soy Kim Heechul- El alto pelinegro pronunció con orgullo su nombre, poniendo la cabeza en alto, una mano en su cadera y la otra usándola para tirarse con gracia el cabello hacia atrás - Genio director cinematográfico. El idiota que me golpeó es Hangeng, camarógrafo principal de la película y el sujeto con el que me acuesto regularmente.

Otro golpe volvió a estallar en la cabeza de Heechul.

-Está bien, es mi novio.

Corrigió sobándose una vez más las neuronas muertas mientras el otro sonreía satisfecho.

-Un gusto.

Le dijo el hombre, compartiendo una inclinación de cabeza con Sungmin.

-En fin- Agregó Heechul- ¿Estás listo para grabar la película? 
-A-Ah...supongo...
-No me vengas con supongo-Advirtió cambiando repentinamente su tono de voz a un serio- La perra de Taeyeon salió con que harían el amor y por eso no necesitan mis pautas ni uno de mis grandiosos guiones así que más le vale a ti y a tu novio darme una linda película o los mataré.
-Es que...

No, no era buena idea decirle que no eran novios. De ninguna manera lo era.

-¿Capisci? 
-A-Ajá...
-Muy bien- Sonrió palmeándole suavemente una de sus mejillas-Iremos a revisar la iluminación y todo ese asunto una vez más. Ustedes chinada...
-Deja de decirles así, Hyung.
-No sé como decirle a un montón de chinas- Reclamó el alto a su novio- Lo que sea, quiero que este chico esté aún más bello para cuando entre en escena, para eso las traje. Sigan con su trabajo. 
-Sí~

El hombre dio la vuelta, caminando como una verdadera diva al pasillo, mientras de mala gana, Hangeng lo seguía. 


-Ojalá no te haya asustado el director.

Comentó rato después la pelinaranja que maquillaba a Sungmin.

-Me asustó un poco, a decir verdad- Rió medroso- Pero estoy algo acostumbrado con la presidenta. 
-Oh, entiendo.  Es que ellos dos comparten muy bien esa personalidad, aparte de la sangre.
-¿Disculpe?
-Oh ¿No sabía? Heechul-oppa y Taeyeon-unnie son hermanos.

Sungmin abrió desmesuradamente los ojos y miró el suelo con miedo ¡Todo tenía sentido ahora! Un escalofrío horrible recorrió su espina al entender el asunto y saberse mezclado con gente tan extraña.

¿¡En que maldito nido de demonios se había metido!? 



-¿Y...como has estado, hermanita?- Preguntó Heechul con tono malicioso, al entrar a la habitación 137 y ponerse al lado de la mujer que supervisaba el trabajo del staff después de haber charlado con Nari- ¿A cuanta gente has intimidado últimamente?
-Amm, no sé...-La rubia fingió rememorar- quizás, la misma cantidad de gente con la que tú te has acostado...oppa.

Contestó con una sonrisa tan cínica como la que tenía su hermano, y la gente que trabajaba tranquilamente a sus alrededores se inquietaron al sentir como dos auras oscuras y demoníacas se posaban detrás de los hermanos. 

-No sé de que hablas- El mayor contestó después de un rato, arreglándose el cabello y fingiendo que aquello no le había molestado- Yo he cambiado, ahora tengo novio. 
-Ja, pobre iluso...
-No como tus ex maridos...
-¿¡Qué!? 

La mujer volteó velozmente su rostro hacia el de su hermano y lo miró asesinamente.

-Por otro lado- Heechul viró hacia fingiendo no tomarle interés al enojo de su hermana- ¿Cómo está mamá? 
-Um, igual, rezando por nuestras almas impías en la vieja capilla del pueblucho donde crecimos. Me pidió que le avisara si contraías sida estando en china... ¿Se te pegó? 
-Por supuesto que no. 
-¿Estás seguro? 
-¿Qué? ¿Acaso crees que soy un tonto que no usaría preservativo?
-Supongo, acabas de autoacusarte solito de ser un tonto. 
-¡Umg!  

Esta vez fue el más alto quien dirigió una mirada asesina a su hermana, quien sonreía malvadamente por su buena jugada en aquella venenosa conversación. 

-P-Presidenta- Interrumpió Seohyun, algo aterrada por acercarse más de lo sano a los temibles hermanos Kim- Hangeng-oppa quiere su opinión sobre los enfoques de las cámaras sobre la cama. 
-Bien. 

Dijo volteando para seguirla.

-Espera,yo también voy- Reclamó Heechul siguiéndolas- Soy el director. 
-Piérdete, nadie te llamo.
-Aún así soy el favorito de mamá.
-¡Claro que no! ¡Esa soy yo!

Luego de terminar una película en china y regresar a corea hace unas semanas, Heechul accedió a trabajar con su hermana en la compañía, y aunque trataban de mantener la compostura cuando cooperaban en algún proyecto, siempre terminaban dejándose llevar por sus deseos, peleando con veneno y estupidez mezclada. Y aquellos que tenían respeto por sus vidas sabían que ni por un minuto debían acercarse a detenerlos. 


De vuelta en la habitación donde las estilistas arreglaban al pelinegro, un aún medio espantado Sungmin terminaba de alistarse, arreglándose un poco el corbatín sobre su fina camisa y agitando las piernas para acomodarse bien dentro del blanco, liso y bien hecho traje. Cuando se sintió totalmente cómodo, soltó un largo suspiro.

Bien, estaba listo.

Al menos en el aspecto físico. Por dentro tenía todo un revoltijo de emociones, estaba cada vez más desorientado y sentía como si apenas recordara su nombre y lo que iba a hacer ahí. Además, ni siquiera había visto a Kyuhyun durante su estancia en ese lugar, y por Dios que se había acostumbrado a que ese extraterrestre del planeta 'Hormona' estuviera pegado a él. 

-Saldré un momento. 

Comentó a las noonas que lo habían arreglado, recibiendo positivas con la cabeza de parte de ellas. 

Lentamente, el chico avanzó por los pasillos, caminando con especial cuidado cuando pasó por la puerta 137 y los gritos de los hermanos traspasaban las paredes. Entró en cada habitación que no estuviera cerrada, encontrándose lugares vacíos y otras con miembros del staff pendientes en distintas cosas. Cuando ya llegaba a la última y empezaba a rendirse, volvió a suspirar al no hallar a quien buscaba, no esperándose que de pronto ese mismo hombre le llamara por detrás.

-¡Hyung! 

La voz grave resonando en el pasillo le hizo voltear sorprendido y encontrarse con el alto castaño.

-Ahh...

El pelinegro balbuceó al cruzar su vista con la del menor. Kyuhyun llevaba un conjunto blanco, elegante, parecido al suyo, solo cambiaba el encaje de su jabot y el corbatín que adornaba la parte baja de su cuello. Su pelo brillaba y estaba peinado de una forma desordenada que en conjunto de su rostro maquillado -Y que además lucía más terso gracias a la ayuda del dermatólogo- le hacían lucir como un atractivo y adinerado chico malo. Sungmin quedó embobado por varios segundos mirándolo en silencio, aunque a Kyuhyun no le importó presumir su buen ver al recibir un impacto directo al corazón después de que el mayor se girara. 

Dios.

¿Cómo era posible que cada vez que veía a su Hyung este se ponía más y más bello? ¡Era inexplicable! Ya estaba sospechando incluso que el chico era alguna especie de brujo. De ser así, le pediría que por favor le diera un pócima para librarlo de la locura casi insoportable que le provocaba verlo cada día. Le estaba enloqueciendo, le estaba desesperando, pero por pensar solo en la idea de que ese chico algún día se fuera de su lado.Ya se sentía incapaz de vivir sin él.

Totalmente incapaz.

-Sungmin- Hyung- Volvió a llamarlo, esta vez acercándose a él y tomándole la mano- Tengo algo que entregarte.
-¿Um? 

Caminaron juntos un par de pasos hasta llegar a otro pasillo, donde había un pequeño y bonito sofá en el cual ambos tomaron asiento. Sungmin puso nervioso las manos entre sus piernas y miró atentamente como Kyuhyun sacaba algo de uno de sus bolsillos. Una pequeña cajita se asomó por la blanca tela hasta estar totalmente a la vista del mayor.

-¿Que es eso? 
-Bueno... como esta película se trata de una pareja recién casada en su luna de miel- Dijo abriendo lentamente la fina caja- Pensé que estaría bien que ambos usáramos anillos matrimoniales ¿No crees? 

Preguntó, enseñando dos sencillas pero bellas sortijas de oro acomodadas en un almohadoncito rojo que las sostenía. Sungmin pestañeó pasmado por el sorpresivo pero tierno gesto, sonrojándose al segundo después de que Kyuhyun quitara uno y se lo pusiera en el dedo anular de su mano derecha. 

-Pero...- El mayor acotó, confundido-¿ Por qué gastaste tu dinero en algo así? 
-Soy un derrochador cuando estoy aburrido, y como no estaba con Hyung en ese momento pensé en comprarlos- Contestó sonriente- ¿Sabes? Antes de conocerte y tener la moto era peor. Había tenido un auto, tres bicicletas y un scooter eléctrico.  

Sungmin bajó el rostro para reírse de lo dicho ¿Que tan idiota y adorable podía ser el chico frente a él?

-Oh...

Al volver a abrir sus ojos después de la pequeña risita, vio el otro anillo en la pequeña caja.

-¿Y que hay de este anillo? 
-Ese es el mío- Contestó ofreciendo su mano- Tu debes ponérmelo a mi. 

Sungmin hizo un pequeño movimiento con su boquita, para finalmente obedecer y poner delicadamente el anillo en el dedo de Kyuhyun. En cuanto hubo finalizado su tarea, elevó la vista y se encontró con el radiante rostro del menor, cuyos labios picaban ansiosos por dejar de perder el tiempo y tomar esa bonita boca como suya una vez más. Sus deseos se hicieron realidad en cuanto levantó el mentón de Sungmin y unió intensamente sus bocas con todo el consentimiento del mayor, el cual cerró sus ojos con suavidad para saborear mejor el beso. El castaño pasó sus manos por debajo de los brazos del mayor, apresando su espalda y atrayéndolo de un abrazo, mientras su presa descansaba las las suyas en el pecho del más alto, sintiendo como el otro soltaba sus labios, pasando a sus mejillas y su cuello, enterrando finalmente su nariz en él para aspirar el aroma de aquel que le tenía tan embrujado. Sintiendo como el más alto le mimaba, el mayor se animó a rodear el cuello de Kyuhyun con las mejillas sonrojadas por las potentes corrientes eléctricas que le causaban esos mimos. Sin soltarlo ni por un segundo, el más alto volvió a quedar con su rostro frente al de Sungmin, quien a diferencia de todas las veces anteriores, conectó su cristalina mirada con la suya, observándolo con serenidad y cariño indescifrable.

-Hyung-Le llamó el menor, aún medio embobado- ¿Puedo decir cosas sucias cuando te esté cogiendo?

Sungmin abrió los ojos de par en par, enrojecido y abrumado. Es que en serio ese niño tonto nunca iba a cambiar...

Sin embargo, en vez de enojarse o gritar, rió completamente sonrojado.

-Gran idiota.

Le respondió en cuanto el otro volvió a ladear su rostro para besarlo.

-Umh, es bueno saber que ya están entrando en calor para la película.

Interrumpió Hangeng al ponerse frente a ellos, haciéndolos saltar por la repentina interrupción.

-Bueno, espero que ya estén listos para grabar- Continuó- Ya terminamos de asegurarnos que todo en el set estuviera en orden, así que solo queda la grabación y que ustedes hagan lo suyo ¿Entendido?
-A-ah, si.
-Perfecto- Dijo mirando su reloj- Comenzamos en...
-¡Dos minutos!

Gritó un hombre del staff asomándose por la puerta de la habitación 137.

-Dos minutos- Le imitó- Yo entraré, ustedes esperan a que Heechul-Hyung grite "¡Luz, cámara, acción!'---
-Espere-Le frenó Kyuhyun- ¿Como lo oiremos?
-El tiene una voz muy potente.
-¿¡HANGENG, DONDE DIABLOS ESTÁS!?

Un grito enormemente sonoro se escucho salir del set, haciendo saltar a los tres del susto.

-Hela allí- Comentó el chino rodando los ojos- Como decía, esperan el llamado, entran y hacen el amor. La pauta no es complicada y no hay guiones, así que espero que hayan hecho un plan bueno o esos dos idiotas los matarán.
-Ajá.
-En fin, voy a dentro ¡Buena suerte!

Exclamó con una linda sonrisa mientras cerraba la puerta tras él. Kyuhyun se levantó, tomando cálidamente la mano del mayor para que le siguiera. Ya frente a la puerta Sungmin exhaló aire con inseguridad y ansiedad.

-¿Estás nervioso? 

Le preguntó el castaño al verle tan rígido.

-Nnn...sí...

Contestó bajando el rostro.

-No te preocupes- Sonrió confortablemente- Lo haremos bien.
-Pe-pero...ni siquiera tenemos una idea de lo que haremos...
-Tampoco la teníamos cuando casi lo hicimos en tu departamento.
-A-ah...

Balbuceó apenado, corriendo el rostro, dándole una oportunidad a Kyuhyun de apegarlo a la pared, tomar las piernas del mayor y con ayuda del muro, levantarlo en brazos.

-¿Que haces? 
-Solo quiero llevarte así.
-¿Por qué? 
-Para que no huyas del miedo. 

Sungmin reprimió una risita ante la respuesta. 

-Tranquilo -Le dijo- Todo saldrá bien, solo tienes que confiar en lo que dije.
-¿Que me protegerás?
-Así es- Sonrió- Voy a ser cuidadoso y me detendré si te disgusta ¿Ok?

Sungmin asintió sumisamente, haciendo sonreír al menor y que este acercara sus labios al cuello del pelinegro.

-Prrrrrrrrrr...

El más alto hizo un ruidito extraño con su boca, cuyos labios vibraban, logrando un gracioso cosquilleo en la piel del otro. 

-O-Oye...

El mayor trató de proteger su zona sensible acercando su cabeza a su hombro, pero por más que lo intentaba, Kyuhyun se hundía más en su cuello, empezándole a sacar pequeñas risitas.

-Ya, ya- El mayor pedía sonriente- deja eso...
-Nou...


-¡BIEN, ESTAMOS LISTOS! 

Otro gritó sonoro del director traspasó las paredes, poniendo a la pareja en alerta. 

-¡LUCES!

-Tene-mos...que entrar.

Advirtió Sungmin aún padeciendo de la risa, logrando que Kyuhyun dejara de juguetear y en vez de seguir, pasara su lengua por su mandíbula hasta llegar al lóbulo de la oreja.

-¡CÁMARA!

-Aam...

Un pequeño gemido salió de los labios de Sungmin al sentir el mimo de aquel húmedo músculo.

-Vamos.

Kyuhyun musitó, esta vez pegado a sus labios, recibiendo otra positiva del mayor.

-¡ACCIÓN! 

Desde adentro, todos expectantes y en sus posiciones, esperaron unos segundos hasta que el pomo de la puerta empezó a girar y la puerta se abrió. Los labios de la pareja chocando se sentían incluso antes de que entraran completamente, y en cuanto lo hicieron, todos se impresionaron levemente al ver que el mayor aún era cargado de frente por Kyuhyun, como si fuera una versión alterada de la típica tradición de recién casados en donde el esposo carga a la esposa a la habitación. 

-Um, buen detalle.

Susurró Taeyeon quien estaba ahí como en cada proyecto importante de la compañía, aunque ahora lo hacía más por fastidiar a su hermano.

Al sentir la reacción positiva de los expectantes y como la cámara les filmaba, Kyuhyun siguió su camino por la amplia habitación de hotel hasta la cama. Se sorprendió de que el lugar no tuviera una decoración picante como muchos de los otros set en los que había grabado películas anteriormente, sino que era un lugar tan lujoso como el mismo hotel se veía por fuera. Bueno, supuso que merecían un lugar tan finamente decorado si iba a hacerlo con su Hyung, el estaba sin duda a otro nivel en muchos sentidos, en especial en su corazón. Aunque claro, para la compañía hacer un gasto tan grande solo significaba que invertían en un gran proyecto, no tenía que ver con lo que él estuviera sintiendo, por ello se empeñaría en dar un buen espectáculo a pesar de tener en cuenta que los sentimientos y sensaciones nunca experimentadas iban a aparecer mientras avanzaba.

Como si fuera una clase de jarrón invaluable, el menor depositó a su Hyung en las suaves sábanas y se acomodó sobre él con la intención de seguir comiéndoselo a besos. Sin embargo, mientras lo hacía, una confusión insufrible revoloteó en su cabeza.

¿Porque alguien que estaba metido en aquella turbia industria por más de 5 años podía tener un rostro, un cuerpo, una piel y una presencia que aún emanaba una dulce pureza?

 En cada beso que compartían no hallaba suciedad alguna. Esos labios cálidos y deliciosos no parecían haber sido tocados antes, como tampoco parecía haber experiencia tras esas enrojecidas mejillas y brillantes ojos. No aparentaba ser el mismo Sungmin que había visto en las películas que le dio su representante. 

Kyuhyun no sabía que eso se debía a que el pelinegro precisamente no se sentía de esa manera. 

Estando ahí recibiendo besos tan intensos y siendo apresado de forma tan apasionada por Kyuhyun, no podía sentirse como el actor porno que era. 

De alguna manera, volvía a ser un chico de 17 años, entregándose a la persona más especial para él, solo que esta vez porque de verdad quería hacerlo al estar seguro de encontrarse con la persona correcta. No porque lo hubieran presionado.

Tomando el rostro de Kyuhyun con sus pequeñas manos buscó profundizar el beso que compartían, estando feliz de sentirse por fin  totalmente listo para entregarse a alguien, pero a la vez, tenía unos nervios enormes. Podía responder a los labios del menor ¡Pero no recordaba que debía hacer después! De hecho, es como si nunca lo hubiera sabido y ellos de verdad fueran una pareja recién casada que por primera vez iban a hacer el amor. Y esa inquietud llegó hasta el castaño, quien soltó sus labios despaciosamente y volvió a contemplar el rostro aniñado del mayor, tratando de calmar con su mirada los preocupados ojos de Sungmin. Aquel que había quedado inmóvil insistió en moverse, hacer algo, ejercer alguna de las promiscuidades que había aprendido y tanto odiaba, pero sus recuerdos sexuales habían sido borrados por quien estaba encima suyo y aquello de verdad empezaba a desesperarlo. 

-¿Se han quedado en blanco?

Preguntó Taeyeon en un susurro, frunciendo el ceño y arrimándose hacia delante para levantarse, siendo detenida por su hermano. 

-Espera...

Farfulló Heechul, contemplando atentamente la escena. 

-A-ah...

Sungmin seguía hundido en el pequeño lío que era su cabeza, tratando de enviarle la orden correcta a su cuerpo y no consiguiendo nada a la vez. Y cuando pensaba en rendirse, una pequeña sonrisa de Kyuhyun llamó atención ¿Por qué sonreía? Estaba arruinando la película y aún así el otro le sonreía. Sin recibir respuesta, Sungmin sintió al instante como el otro le acariciaba una mejilla con mucha suavidad.

-Tranquilo. 

Pronunció el menor, con una inconmensurable ternura cargada en cada letra, logrando bajar su ansiedad solo con eso y aquel beso en la nariz que acostumbraba a darle. Al segundo, los labios de Kyuhyun viajaron hasta el oído del mayor.

-Yo me encargaré de todo- Le susurró- Tu solo disfrútalo.

El mayor enrojeció salvajemente, aliviándose y a la vez suspirando internamente por aquel tonto tan confiado que tenía encima.

-Engreído.

Le dijo, haciéndoles sonreír a los dos.

Heechul y Taeyeon se acomodaron de nuevo en sus asientos al ver que el ambiente había vuelto a ponerse bueno entre ellos , tal como el mayor lo había predicho, y al ver las mejillas sonrojadas de una de las mujeres del staff que miraba atentamente la escena, supo que había estado en lo correcto, porque si aquello de los "Novios nerviosos en su primera vez" no había sido real, había salido muy creíble y el público se derretiría al verlo.

Y con la confianza reanudada, Kyuhyun volvió a besar al otro, esta vez no durando mucho al oír el cuello del mayor clamando por su boca, así como sus oídos y su mentón...

-A-ahh...

Y los gemidos que Kyuhyun lentamente iba consiguiendo por parte de su Hyung, le tentaban cada vez más.  Con veloz tranquilidad, empezó a desabrochar los botones de la pulcra chaqueta del mayor y después quitó el jabot. Ya solo quedando la camisa, el castaño siguió su labor, desabrochándola pero no quitándola, sino que tirándola hacia atrás, dejándola a la altura de los codos del mayor. Ver ese torso suave que subía y bajaba por la expectación y la excitación logró que el labio inferior del menor tiritara. Seguía tan lechoso y perfecto como la vez en que casi lo habían hecho, pero al combinarlo con ese rostro abrumado y la luz que permitía observarlo perfectamente, el festín que se daría lucía aún más apetecible.  Sin querer hacerse esperar más por darse gusto, con sus manos viajó de abajo a arriba por el pecho del pelinegro, moviendo en círculos sus pulgares al llegar a los pezones del mayor quien soltó un gemido, contemplado totalmente por los oscuros ojos de aquel que sonreía perversamente por el fruto de su maldad, misma maldad que lo consumía, incitándole a rozar delicadamente la piel con sus labios y terminar aquello con pequeños besitos en todo ese precioso torso. 

-Umm...

Los suspiros de Sungmin empezaron a hacerse más audibles a medida que Kyuhyun aumentaba la intensidad de sus besos. Escuchar y sentir como el chico lamía y aspiraba su piel con los labios le hacía temblar, y le desconcentraba en su tarea de quitarse los zapatos con los mismos pies. Cuando por fin lo logró, intentó colar sus manos por debajo del pecho de Kyuhyun y empezar a desvestirlo también, llamando la atención del menor quien dejó su faena y levantando su cabeza, le sonrió, finalmente arrimándose a sus labios para que el otro pudiera desvestirlo más cómodamente. En cuanto Sungmin hubo terminado de quitarle la camisa, el menor dejó de besarlo por un momento.

-Abre las piernas, mi amor.

Le susurró ronco al oído, a lo que Sungmin obedeció algo aturdido por aquel agregado tan particular a su petición. 

El menor se acomodó entre las piernas de Sungmin, recostándose suavemente sobre su cuerpo, acoplándose tan perfectamente que cualquiera que viera la película repararía en aquel detalle. Un gemido excitado quiso salir de su boca al palpar con su ya excitado miembro el trasero del mayor aún a través de la tela, y desesperado por liberar un poco de presión, levantó las extremidades del mayor y fingió embestirlo.

-A-amm...

Los dedos del mayor se colaron y hundieron desesperados en la interminable espalda de Kyuhyun al sentir como ese bulto ajeno quemaba con su excitación al hacer contacto con el suyo. Habían torturado antes a su miembro de esa forma, pero nunca había causado real expectación en su interior, como tampoco había deseado lo que seguía...hasta ahora. Sus gemidos cada vez que Kyuhyun hacía rozar sus sexos gritaban que lo hiciera suyo de una vez, porque eran reales, no eran fingidos. El menor le estaba provocando, y vale decir que aún más que la vez anterior.

Con esto presente en la mente de ambos, el castaño se incorporó y empezó a quitarle el cinturón a su Hyung y luego arrancó el propio. A Sungmin le pareció un desperdicio que sus pantalones tan pulcros y de tela tan suave fueran lanzados por los cielos como un trapo sucio, pero suponía que conseguir algo bueno se valía de sacrificios y por ello, mientras Kyuhyun le besaba una vez más, con flexibilidad, puso sus pies a cada costado de las caderas del menor y fue empujándolos por las piernas de este, hasta que el mismo Kyuhyun terminara el trabajo expulsándolos de sus extremidades con los propios pies.

Ambos se miraron a los ojos después de que Kyuhyun se sentara entre las separadas piernas del más bajo y se quitara a ambos los calcetines. La camisa de Sungmin quedaría media puesta en él para darle un misterio erótico a su cuerpo, por lo que lo único que quedaba por quitar era su ropa interior que encerraba sus despiertos y desesperados sexos, el paso al que no habían llegado hace días tras la inoportuna llamada, el paso que cambiaría todo y daría a conocer todos los esfuerzos de ambos por confiar mutuamente, y que sin remedio para ellos dos, había llegado a algo más. Consciente de esto, Sungmin cerró los ojos y los abrió de forma que pareciera la señal de aprobación que Kyuhyun necesitaba para continuar. Al verlo, el castaño tomó una de sus manos y la estrechó con cariño.

"Todo está bien" 

Le dijo con la mirada, cosa que el mayor creyó con todo su corazón.

Delicadamente, el castaño empezó a deslizar la ropa interior del bajito con tal suavidad que el otro casi no la sintió bajar hasta que tuvo que levantar las piernas para hacer más fácil el trabajo. 

Kyuhyun vio el paraíso en el rostro sonrojado y nervioso de su Hyung cuando este, al verse totalmente desnudo de la cintura para abajo, sintió vergüenza de que el otro lo mirara con tanto deseo. Con cuantos hombres se había metido y ahora tenía verguenza ¡Ja! Hasta en eso Kyuhyun era diferente y de alguna forma, empezaba a fastidiarle un poco que el otro influyera tanto en él. 

El castaño se relamió los labios mirando bajo aquella pancita aquel tumefacto, erguido y cálido sexo pronunciándose ante el, pidiéndole algo de atención, y como el no era nada malo, se estiró acomodando su cabeza entre las piernas del mayor y dio una lamida juguetona al eje de su Hyung.

-¡Aaack---!

Un gemido salvaje fue reprimido a medias por el pelinegro, consiguiendo una sonrisa torcida en el rostro del menor que una vez más disfrutó de sus travesuras y quiso ir por más. Colando sus manos por debajo de los engordados muslos, los envolvió en sus brazos para levantarlos y brindarse más comodidad para lamer una vez más aquel miembro y metérselo en la boca, enjuagándosela en el sabor agridulce y adictivo de su Hyung . 

La descarga eléctrica que Sungmin experimentó y logró que todo su cuerpo se retorciera nunca en sus malditos 24 años la había sentido. 

Le desesperaba. 

Nunca en su vida había concebido tanto placer, siendo que el menor imponía un ritmo lento y malditamente tortuoso. 

-A-ahh... aaaaammm...

Sus aullidos sonaban por toda la habitación y tanto la cámara como los expectantes admiraban al  pelinegro buscar como enfrentar tanto placer, moviendo los brazos desenfrenadamente, aferrándose a las sábanas bajo él y soltándolas de inmediato al no sentirlo suficiente para ayudarlo a sosegarse. Segundos después se rindió internamente y aunque por fuera siguiera retorciéndose, arrimó sus manos a su rostro con fin de tapar sus ojos llenos de vergüenza y satisfacción mezcladas, dejándose hacer con toda la libertad a la que el otro pudiera aspirar mientras le sacaba gemido tras gemido. 

-Aah... Kyu-Kyuhyun...

Y casi sin darse cuenta, Sungmin pronunció con voz grave el nombre de aquel que causaba su cielo-infierno y ahora había sentido como por poco su sexo explotaba en mil pedazos al palpar en sus oídos una forma tan exquisitamente erótica de decir su nombre ¿Que él estaba matando a Sungmin? ¡Sungmin lo estaba matando a él! Y no queriendo que aquello ocurriera, soltó pausadamente el miembro del mayor y aproximándose a su chaqueta que yacía a su izquierda, sacó de un bolsillo una pequeña botellita de lubricante que las miembros del staff que lo vistieron habían metido. 

Al observar la acción, el camarógrafo de origen chino se acercó con la cámara para una mejor visión, detalle que Kyuhyun encontró idóneo. Antes de abrir el potecito, el chico volvió a hundirse en la entrepierna de su Hyung, esta vez saboreando sus testículos y al segundo su entrada. La cámara de varios miles de dólares captó como el chico hundía y retiraba su lengua de la rosada entrada con una maestría increíble. No por nada estaba en el porno, era bueno en eso y la experiencia había pulido sus cualidades con éxito, aunque no le agradaba lucir aquello a través de la lente solo por jactancia, sino para demostrar a todo futuro espectador de la película, que él era el mejor y nadie podría hacer sentir placer igual a Sungmin, que por ende le pertenecía y nadie tenía permitido hacerle el amor más que él. Y los gritos de fondo le favorecían, el bajito odiaba que en las películas le comieran el culo a lamidas y besos, pero aún con todo lo sucio que era se estaba quedando sin cuerdas vocales de tanto alarido, alaridos que Heechul, quien junto a los demás había estado mirando inmóvil en interesante espectáculo, no quiso perder.

-Hey- El director llamó bajo e hizo un pequeño gesto con su mano en alto, a lo que se acercó de inmediato un miembro del staff- Esto de verdad se pone bueno, necesito más cámaras. Quiero que el rostro excitado de Sungmin esté tan bien enfocado que las pervertidas puedan ponerlo de imagen de fondo en sus computadoras. 

El hombre asintió a la orden y de inmediato con un sujeto más tomaron cámaras y buscaron cada uno un buen ángulo.

-Y tú querías darles libretos.

Se burló Taeyeon a su lado. 

-Tú querías frenar la grabación.
-Tú creíste en Santa hasta los 14 años.
-Tú tuviste frenillos hasta el instituto.
-Tú tenías acné.
-Tú eras gorda.

Ambos se miraron a los ojos para gruñirse, pero un aullido extasiado de Sungmin les hizo concentrarse nuevamente en la pareja. El menor había introducido el primer dedo en la entrada del mayor envuelto en el viscoso lubricante olor a vainilla, mientras lo relajaba dándole besos en el estómago y tomando fuerte la mano en la que Sungmin llevaba el precioso anillo, aquel que para él, oficializaba su promesa de protegerlo, aún en momentos como ese.

Dos dígitos más entraron a medida de que la entrada se ensanchaba, lo que hizo comprobar a Kyuhyun mientras hacía movimientos de tijera, que todo lo dicho por el mayor era verdad. Algunos de los tipos con los que había trabajado no necesitaban tanta preparación porque pasaban haciendo de las suyas, pero Sungmin estaba muy estrecho, se notaba que solo lo hacía cuando era por trabajo, y en vista de las pocas películas que tenía en su haber, suponía que su Hyung lo hacía una vez cada 1 o 2 meses ¿Como sería tanta abstinencia para él? Como un calenturriento de primera, Kyuhyun no se imaginaba sobrevivir con una vida sexual tan floja, pero tampoco se lo imaginaba para alguien que tuviera sexo con la frecuencia normal. Eso dejaba por sentado que Sungmin  había perdido el cariño y el interés por el sexo. Bueno, por las experiencias con el patán asqueroso de su ex novio y con el porno, hasta dudaba que haya sentido alguna vez afinidad con aquella práctica que a él le parecía tan placentera. 

Kyuhyun se inclinó  hacia el rostro del mayor aún con los dedos dentro de él. 

-Dame un beso.

Le pidió con suavidad, siendo respondido a la brevedad con un corto y delicioso roce de labios. Conseguido aquello, volvió a incorporarse y sacó los dedos de la entrada del mayor. Pues bien, si Sungmin nunca había disfrutado, el lo haría ahogarse en una ola de placer justo en ese momento, y si se lo permitía, si en Sungmin también había aflorado ese sentimiento intenso y después de grabar la película lograba más que poder toquetearlo como un viejo pervertido que el otro repelía, le mostraría todo lo que durara su vida el libro del placer de la A a la Z. 

Con la erección doliéndole como el infierno, el castaño se apresuró a sacarse la ropa interior mientras el otro trataba de relajarse sin éxito alguno. El tieso eje del menor captó la atención de sus ojos en el momento en que este se asomó. Sungmin  no sabía de tamaños y formas porque nunca le había interesado, pero en vista de los estragos que había hecho en su cuerpo las atenciones de Kyuhyun, sus partes erógenas gritaban ansiosas que aquello que se pronunciaba tan orgullosamente entre las piernas del menor, lo llevaría al paraíso. Pero su atención fue puesta en otra cosa cuando el más alto volvió a acercarse a su chaqueta y revolvió sus dedos en los bolsillos. Un condón salió a la luz  sobre la palma de Kyuhyun a los pocos segundos, ese que por ley se le ordenaba a las compañías de pornografía entregarles a sus actores para no padecer de enfermedades venéreas. La cara del mayor se contrajo en una expresión de decepción y fue casi involuntario cuando se apoyó en uno de sus codos y estiró el otro brazo para poner la mano encima de aquella en la que Kyuhyun tenía el preservativo.

-¿Um? 

Una reacción de desconcierto se oyó al unísono en la habitación ,proviniendo tanto del director como de Kyuhyun, el cual miró confundido los ojos bien abiertos del mayor. Este, al reaccionar y notar su osadía, se sonrojó de vergüenza y paseó sus ojos mirando hacia abajo, pero estaban grabando y no podía retractarse de lo que había hecho así de la nada, por lo que armándose de valentía, no quitó su mano sobre la de Kyuhyun hasta haber tomado el condón y haberlo tirado a cualquier lugar de la habitación.

-¿Que está haciendo? 

Murmuró la presidenta, pero no hubo respuesta para ella hasta después de unos segundos, en cuanto aún sin haber dicho nada, Kyuhyun comprendió las intenciones del mayor y sonriendo levantó la cabeza gacha del pelinegro plantándole un beso mientras lo volvía a estirar.  Hay mitos de que el condón limita el placer al hacerlo y muchos pensarían que era lo que al mayor le importaba, pero no era nada de eso, sino que era su primera vez con Kyuhyun y quería sentir todo de él, hasta el orgasmo estallando en su interior que quitaría el rastro de aquel único insensato al que hace más de 5 años le había permitido hacérselo sin protección.  Y con que Kyuhyun lo entendiera estaba bien, pero no quería ver su molesto y campante rostro al saberse tan especial, por ello lo rodeó su cuello con los brazos y siguió enloqueciéndolo con el sabor de sus labios. Ante esto el menor no vio más remedio que colar una mano por la espalda del pelinegro y tomar impulso para levantarlo junto a él. Sungmin quedó sentado con las piernas abiertas sobre un Kyuhyun acomodado sobre sus talones, en posición de indio, y mientras seguían un interminable beso húmedo, el menor agarró el lubricante, echó un poco sobre su erección después de tantearla,  lanzó el pote y empezó a untárselo.

-O-oye ¿De verdad van a hacerlo sin condón?- Dijo el director viendo al castaño- ¿Deberíamos detenerlos?
-No- Espetó firme su hermana, juntando los dedos como el conocido Mr. Burns de Los Simpsons y mirando fijamente la escena- De seguro nos ponen una demanda y tendremos que hacer todo un embrollo para explicar que la decisión de no usar protección fue enteramente de ellos, pero esa escena nos va a traer más ingresos que los de Bill Gates así que te corto las bolas si la borras. 

Dada la orden, ambos volvieron la mirada a la escena, donde la pareja se miraba muda, con los ojos perdidos en lujuria y las respiraciones chocando por la cercanía. Kyuhyun acariciaba con una mano el hombro descubierto del mayor frenándose en la parte donde llegaba la arrugada y mal puesta camisa, y con la otra, luego de haberse lubricado bien volvía a tantear con curiosidad y perversión la dilatada entrada del mayor. 

Ya era el momento. 

Tomando suavemente el mismo brazo que le acariciaba, hizo que el mayor le abrazara por el cuello, logrando que este le entendiera y arrimara la otra mano para afirmarse bien. Segundos después, un suspiro implorando calma a su excitado ser salió de la boca del pelinegro en cuanto se levantó un poco para empezar a empalarse lentamente sobre el eje del menor. 

-A-ah...

Un suspiro embelesado salió de los gruesos labios del más alto al sentir como su miembro era apresado por las estrechas paredes del mayor. Siempre se sentía bien penetrar y coger hasta el cansancio a alguien, pero la sensación que le provocaba el cuerpo de Sungmin eran las indicadas para dejarlo sin habla. Volvió a concentrarse al instante después de estar completamente dentro del mayor y sentir como apretaba sus hombros con fuerza y hundía su cabeza en el hueco de su cuello, con dientes y ojos apretados, tratando de afrontar la incomodidad. Coló sus manos por debajo de la camisa abierta y le frotó la espalda, besándole las mejillas y siseándole alguna cancioncilla para relajarlo, poco a poco logrando aflojar la tensión de su cuerpo. Sungmin levantó su enrojecido rostro otra vez y Kyuhyun llamó su atención rozándole la mejilla con la nariz, no pasando mucho para que empezaran a mimarse como dos felinos, frotando con labios, narices y frente las misma partes del otro. 

-Uh...

Una mezcla de incomodidad y placer salió de la boca del mayor al empezar a moverse por primera vez, y sin más volvió a hacerlo otra vez, y otra vez y otra vez y más veces, cada vez un poco más rápido.

-A-aa-ah...

Kyuhyun delineaba su espalda y su trasero con las manos mientras Sungmin subía y bajaba con un ritmo sensual y lento. No sabía que le estaba jodiendo más la mente, el placer que crecía a velocidad abismal por cada penetración o como el otro con la intención de relajarlo totalmente le tocaba de arriba a abajo mientras le besaba y dejaba chupones en el cuello con deseo desbordante, pero que importaba ¿Que era esto? 

-Aah...

¿Por qué se sentía tan bien? 

-Kyuhyun...

¿Por qué nunca lo había sentido antes?

Acogiendo al llamado embebido en gozo de Sungmin, el castaño levantó el rostro y volvió a ponerse nariz con nariz con el mayor.

-¿Que ocurre? 

Preguntó con la voz de barítono que poseía y que se agravaba aún más por la situación. Sungmin sabía y se sentía delicioso desde el primer cabello hasta la punta de los pies, era inevitable estar así de conmocionado y claro, caliente. Y a pesar del llamado que el pelinegro hizo, no soltó más que fogosos suspiros que dieron una vez más, lugar a un beso húmedo, apasionado y cálido.

La escena emanaba tanto fuego y sensualidad que el director, los camarógrafos y miembros del staff poco a poco se vieron en la obligación de cruzarse de piernas para no evidenciar el problema que ese par les estaba causando. 

Sus cuerpos empezaron a pedir a gritos que fueran más de prisa, pero todo lo que refería a ellos durante a ese mes había sucedido rápido, el efecto monógamo que Sungmin causó en Kyuhyun y la curación interior que le entregaba este a cambio, por lo que ahora querían ir lento, conocerse de otra manera, sin chistes, peleas o estupideces. Aquel era un momento que querían disfrutar con la seriedad y concentración que merecía, porque a pesar de que muchos ojos verían aquella película, el momento pertenecía únicamente a ellos y siempre sería así.  Pensando en eso y que de todos modos tenía que dar un aporte a la película, el pelinegro desenredó sus lenguas y se separó parsimoniosamente del menor. Puso sus manos sobre los hombros del castaño y fue empujándolo hacia atrás con la intención de dejarlo estirado. Kyuhyun comprendió y sin protestar se tendió, dejando las piernas flectadas. Creyó que ver a Sungmin así, sentado encima suyo, era perfectamente lo más hermoso que había visto en la vida, hasta que comenzó a moverse una vez más. Apoyándose en el pecho del menor, el pelinegro empezó a embestirse solo. Una de las cámaras corrió para enfocar como entre las piernas de Kyuhyun, el eje de este entraba y salía exquisitamente del interior de Sungmin, mientras otra de las cámaras buscaba el rostro de este, que tras ser descubierto de mechones rebeldes por el menor, se le veía sudado, conmocionado y tremendamente excitado.

-Ahh...

Por Dios.

Kyuhyun quiso sollozar, pero solo soltó un jadeo desesperado al ver una imagen que quedaría grabada en su memoria toda la vida.  Sungmin volvía a empinar su espalda y erguir su cabeza, la luz del cuarto iluminaba su rostro perlado y su boca jadeante, mientras bajo la sombra de su cabeza,  una gotita de sudor se perdía cuesta abajo por el abdomen del mayor que serpenteaba al ritmo de sus caderas estallando una y otra vez contra el miembro de su amante. 

- Aaaaamm...

Aullidos provenientes desde lo más profundo de su ser escapaban por los labios del mayor. Su eje y su bolsa golpeaban el estómago del menor cada vez que saltaba sobre él y sus uñas se clavaban en las rodillas flexionadas de aquel que le estaba proporcionando tanto placer ¿Como es que no se había sentido así antes si lo había hecho tantas veces? Aún en la vez número mil que se lo había preguntado creía aún más que Kyuhyun era un maldito con todas la de la ley, y con todo lo maldito que era, el chico estaba empeñado en llevar a esa danza enloquecedora a otro nivel. El menor sabía que le gustaba su Hyung, sabía que le encantaba desde su bravura al enojarse hasta lo sumiso que era cuando estaba feliz o triste, y también sabía que todo esos sentimientos se estaban volviendo algo más allá que algo simple, pero ahora tenía confirmadísimo que sin importar nada, lo querría hasta que las bolas se le cayeran. Tal vez pensar eso estaba impulsado por lo profundamente impactado que lo tenía esta experiencia, sin embargo, verlo ahí, embistiéndose solo como una hermosa bestia insaciable, tan iluminado y tan alto que parecía ser un ángel a la entrada del paraíso, le hacía concebir un miedo horrible de solo imaginar que ya no estuviera más a su lado, que ya no estuviera más de esa y muchas formas. Además, verle gobernándolo a su manera, con la posición para poder irse en cuanto lo quisiera, le asustaba aún más, y no importando si le gustaba, lo quería o lo amaba, lo quería a su lado y ser el quien lo controlara.

-Ahora es mi turno. 

Espetó casi sin aire, agarrándole un brazo, haciendo que el concentrado pelinegro cayera sobre su pecho y esto le diera oportunidad de sostenerlo, rodar sobre la cama y ser él quien quedara arriba y controlara el asunto. Ni le dio tiempo al mayor de sonrojarse por haber sido tan osado antes cuando, agarrándole las piernas para enredarlas en su cintura y los brazos en su cuello, afianzó el delicado cuerpo de su Hyung e impuso su propio ritmo en las embestidas. Uno más firme, duro y profundo. 

-¡AHHH! 

Sungmin profirió un magnífico alarido cuando en cosa de segundos la hinchada erección del menor con todo su salvajismo llegó a su próstata. En cada golpe que le daba Sungmin gritaba más y más fuerte, enterrando sus dedos en la espalda del menor hasta sacarle un poco de sangre mientras sus ojos lloriqueaban por el profundo choque emocional que la experiencia le había brindado y que dejaría una marca permanente en su subconsciente ¡Porque Dios era testigo de que nunca lo había pasado tan bien en la cama!

-Sal...vaje...

De todas formas, entre gemido y gemido, un pequeño regaño no pudo evitar salir a la luz, logrando una risita traviesa en un jadeante Kyuhyun que con todo el esfuerzo y la concentración puestas en embestir como un animal al mayor, se dio el tiempo de juntar sus carnosos labios con los de Sungmin.  El bajito soltó la espalda ajena y recibiendo el torpe beso que se daban entre jadeos, tomó cariñosamente el rostro del menor y buscó más contacto. Kyuhyun sonrió, desbordando felicidad y placer en su interior, animándose a poner una mano sobre la que Sungmin tenía en su rostro mientras se apoyaba en el codo de su otro brazo y continuaba con las embestidas. 

Con todo el calor y erotismo rodeándole, era una escena bellísima y que emanaba amor, cosa que no notaron aquellos a los que se les caldeaba cierta parte en su interior, pero que la presidenta, con las piernas cruzadas y aún teniendo sus dedos juntos, apreció perfectamente y le hizo liberar nuevamente su aura demoníaca, pero esta vez de felicidad al ver que sus planes iban bien. 

-A-ack...

Sungmin reprimió un alarido cuando Kyuhyun empezó a masturbarle para acabar con aquella experiencia inolvidable. Sin embargo no se decepcionó y esbozó una mueca aliviada. No sabía que pasaría exactamente ahora, pero Kyuhyun había dicho que estaría a su lado sin importar qué, y el confiaba en esa sonrisa estúpida e insoportable que el menor le entregaba en ese momento al pegar sus frentes, así que no había nada de que preocuparse. Se aferró con fuerza a la espalda del menor con la intención de no soltarse nunca, y sintiendo el aliento cálido y errático del chico sobre su mejilla y como este le daba con todo lo que tenía, gritó con orgullo su primer orgasmo hecho y derecho, alegrándose al segundo al sentir como Kyuhyun llenaba su interior con su esencia y se desplomaba igual de vencido que él sobre su cuerpo. 

-¡CORTE!

La estrepitosa voz del director resonó en algún lugar de la habitación, pero mientras trataban de regular sus agitadas respiraciones, ni eso ni las pisadas aceleradas que se perdieron hacia afuera llamaron la atención de ambos. Los ojos les pesaban por todo el esfuerzo realizado y de todas formas luchaban por no perderse de vista. Querían mirarse y asimilar que aquella espléndida conexión había sido real, sin embargo, la risa de la presidenta estallando en el lugar consiguió romper el lazo entre sus ojos unos instantes después.

-¡Que hijos de putas! ¡La escena ha quedado perfecta! -Gritó entre risas complacidas- Se supone que hoy aparte de esta, tendríamos que grabar las escenas extras, pero el bastardo de Heechul y el camarógrafo han quedado tan calientes por causa de ustedes que se han largado a joderse en una de las habitaciones, así que ¿Para cuando tendrían que grabar lo demás y hacerse las fotos, Seohyun?
-P-para pasado mañana a las 10 AM, unnie.

Contestó la ruborizada mujer, escondida detrás de la puerta para no ver a los dos chicos desnudos. 

-Bien, diles lo mismo a sus representantes- Le ordenó a lo que la otra se fue de inmediato- Ustedes por ahora pueden largarse, el staff se encargará del resto ¡BUEN TRABAJO! 

Gritó riendo mientras agarraba una de las cámaras y se iba en busca de su hermano para grabarlo en plena sesión con su novio y poder mostrárselo a su madre. 

"Veamos quien será la favorita ahora..."

Pensó maliciosamente mientras se marchaba dejando perplejos a los dos inmóviles chicos solos.

30, 40, 50 y más segundos pasaron hasta que ambos,  ya más calmados, reaccionaron. Kyuhyun se afirmó con uno de sus brazos sobre la cama y se salió despacio del cuerpo, arrancando un pequeño gemido de la garganta del mayor. Después de dejar sus extremidades laxas y deshechas sobre la cama, Sungmin mezcló el azabache de sus ojos con los chocolate profundo del menor. Esperaba oír alguna cosa y Kyuhyun tenía  esas palabras.

-¿Fingiste al hacerlo?

Pronunció con la voz acelerada al no saber como decirlo y por lo desesperadamente que necesitaba respuesta, logrando parpadeos atónitos de parte del pelinegro. 

-N-No...

Contestó finalmente, tratando de no correr la vista por la vergüenza que le daba admitirlo. Sin embargo, Kyuhyun no se jactó ni rió burlonamente, solo afirmó su mirada sobre el mayor y sonrió con alivio. Sungmin también se concentró más en el otro al ver la felicidad que embargaba sus transparentes ojos, entregándole al segundo una sonrisa tierna que culminó en una acaricia hambrienta y desesperada de sus labios. Volvieron a estrecharse tan fuerte como hace unos minutos y entendieron de inmediato que había algo por terminar. 

Minutos después, en otra de las habitaciones, después de hablar con Seohyun y tratar algunos asuntos sobre las condiciones sobre las siguientes películas, Nari se enteró por boca de un miembro del staff, que la escena de cama ya había sido grabada y que podían irse, por lo que canturreando, la castaña caminó hacia la habitación donde antes habían arreglado a su protegido para ver si ya estaba listo. Al no encontrarlo ahí, se aventuró al set de grabación, pero no encontró más que una cama revuelta y un hombre subido en una escalera retirando la iluminación extra. 

-¿Donde se habrá metido? 

Pensó en voz alta. 

-Oh ¡Nari-ssi! 

El cuerpo se le congeló por completo al oír detrás suyo la voz de Shindong. Todo el esfuerzo que había hecho por evadirlo se fue al carajo en ese momento y como aún no tenía valor para enfrentarlo, intentó espabilar de inmediato y correr lo más lejos que le permitieran sus cortas y delicadas piernas, más no pudo ya que el corpulento hombre le tomó un brazo, imposibilitando su escape. 

-Oiga, oiga, oiga, ya basta de jugar al escondite ¿Si?- Le regañó sin tono enojado- Todas las veces en que hemos tenido que ir a la compañía se ha arrancado de mi  y de verdad tengo que hablar con usted.
-Lo-lo-lo siento- Respondió a duras penas- T-tengo algo urgente q-que hacer aho-ora...
-No me venga con excusas baratas, si ya estamos cerca de la media noche ¿Que tan urgente podría hacer a esta hora?
-Ugh...
-Vamos- Le insistió- No voy a decirle ni hacerle nada malo, solo quiero hablar.

Nari se quedó quieta, con la mirada lejos del rostro del hombre y con su brazo aún agarrado. Suspiró rendida después de un rato. Está bien, ya la habían atrapado, tendría que hacer lo que correspondía y acabarlo de una vez. 

Dándose vuelta hacia Shindong aún sin mirarle el rostro, se desprendió del agarre e hizo una gran venia. 

-P-perdón...por mi comportamiento de aquella vez... estoy realmente apenado por eso así que...
-¿Por qué se disculpa?

La interrumpió, confundido, el más alto. 

-Porque le grité y...
-No, no, no- Volvió a interrumpir, negando repetidamente con la cabeza- Usted no tiene porqué disculpase por eso.
-¿Um? 
-Tal vez no fue la forma más idónea de expresarse, pero usted tuvo todo el derecho de enojarse de esa manera aquel día- Explicó- De hecho, yo venía a disculparme por haberla hecho enfadar. 

Dicho esto el hombre retrocedió unos pasos e hizo una venia de 90 grados a la sorprendida mujer.

-Usted quiere tanto a Sungmin como yo quiero a Kyuhyun, pero aún así no lo tomé en cuenta y dije estupideces- Comentó el hombre algo apenado- Debí hacer preguntas y comprender plenamente la situación antes de hacer acusaciones y pedir medidas tan abruptas. Además, usted tuvo razón sobre la relación entre ellos. De verdad parecen llevarse bien y ambos se ven felices. Por eso y por lo de antes, espero que me disculpe. 

Nari  miraba al hombre hacerle la venia con una graciosa expresión de desconcierto, como si el mismo Sungmin le hubiera pegado esos gestos. Su cuerpo dio un respingo al notar como el ambiente había quedado en total silencio al esperar una respuesta suya. 

-Acepto sus disculpas- Dijo veloz, devolviendo nerviosa la venia- Aún así, de todas formas yo también quiero disculparme... me enojé, pero debí responder de forma más calmada...y no armar tal alboroto.
-¡Que va!- Shindong respondió risueño cuando volvía a erguirse- Me gusta una chica que aunque es calmada y respetuosa, sabe ponerse fiera al momento de defender a sus seres queridos. Es una actitud admirable que no muchos poseen. 
-A-ah...

Nari se sonrojó salvajemente ante el comentario. Por sus gestos, ella y Sungmin parecían cortados por la misma tijera, detalle que al mayor le enterneció.

-Así que no se preocupe por nada- Finalizó el hombre- y acepte ir a cenar conmigo como muestra de mi arrepentimiento. 
-¿Eh? ¿A-Ahora?
-¿Por qué no? ¿O de verdad tiene algo urgente que hacer? 
-¡No, no! 
-Entonces vamos, le prometo no decir otra estupidez. 

Acotó sonriendo, contagiándole la mueca a la delicada mujer. 

-Está bien- Respondió con voz dulce, cambiando de semblante al segundo- ¡Pero espere! ¿Donde están Kyuhyun y Sungminnie? 
-No se preocupe- Rió poniendo su mano en la espalda de Nari para empezar a caminar- Ellos están de lo mejor. 

Aunque la castaña no quedó muy convencida con aquella respuesta, decidió dejarlo estar y siguió andando rumbo al elevador. 


Al mismo tiempo, a toda velocidad sobre la carretera, Kyuhyun conducía su moto con los ojos fijos adelante y el estómago inquieto apresado por los brazos de Sungmin. Tan pronto como terminaron de grabar, corrieron a las habitaciones donde los habían arreglado, tomaron las ropas con las que habían llegado al hotel y en cuanto se las pusieron, se marcharon sin pensar en nada. Ni siquiera se bañaron para desprenderse de la esencia del otro como tampoco se sintieron asqueados de si mismos al terminar. Estaban bien con lo que habían hecho, porque no lo habían hecho con un desconocido, no era un ególatra actor porno, no era un tipejo asqueroso ni un culo más de la lista, era Kyuhyun y era Sungmin. Ellos sabían bien quien era el otro y que significaban para sus corazones. 

Al frenar en el estacionamiento del edificio donde el mayor vivía, corrieron al ascensor y luego al departamento. Se detuvieron abruptamente en la puerta de la habitación de Sungmin, donde se miraron por indeterminados segundos bañados por la oscuridad. 

-Ahora nos toca nuestro propio espectáculo.

Pronunció el más alto, y sin esperar respuesta, levantó al pelinegro para que este enredara las piernas en sus caderas y entraran juntos a la habitación. 

No importaba que hace menos de una hora hubieran compartido un orgasmo, Kyuhyun volvió a hacérselo esa noche, pero de forma totalmente diferente. Le quitó la ropa con una suavidad candente, dedicándose a conocerle y besarle hasta el último centímetro de su adictiva carne, terminando por tomarlo, comprenderlo, curarlo y quererlo como no lo había hecho con nadie y como nadie lo había hecho con el mayor. Y aunque no habían cámaras o contratos de por medio, Sungmin no emitió quejas ni golpes, lo único que se oyó en esa habitación fueron los gritos y sollozos de placer, clamando el nombre del otro y rogando por más, que ambos profirieron con intensidad hasta llegar juntos al nirvana.

Continuará...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La legendaria pareja del porno gay [04/??]

Capítulo 4: ¿Que me estás haciendo? / Ja ¿Que me estás haciendo tú a mi?


El pelinegro no sabía que hora era y aún padecía de la típica amnesia temporal que se manifiesta los primeros segundos después de despertar, pero por la molestia de la amarillenta luz solar y el calor que convertía lentamente su habitación en un horno, asumía que ya debían ser más allá de las 12 de la tarde ¿Pero que importaba? Todo, hasta el punzante dolor en su cabeza, quedó en segundo plano cuando se sintió envuelto en algo más que las frazadas. Un brazo se hallaba bajo su cuello y otro abrazaba su espalda, atrayéndolo al cálido pecho que era dueño de esas largas extremidades que lo envolvían. Sungmin parpadeó rápidamente tratando de desperezarse y lentamente levantó su cabeza, encontrándose inevitablemente con el poseedor de aquel aroma que perfumaba el pequeño huequito en el que había estado durmiendo y el conocía tan bien. Con los ojos suavemente cerrados y la boca semi abierta, Kyuhyun dormía plácidamente. Y entonces Sungmin lo recordó. Aquello que Kyuhyun le había contado, lo que el había confesado, cuanto lloró...las dulces promesas del menor selladas con uno de los besos más cálidos que había recibido en su vida. Incluso recordaba como ahogado por la ebriedad y el dolor pidió al castaño que no se marchara, experimentando un enorme bienestar interior cuando el otro se quedó para envolverlo en sus brazos toda la noche. Y vaya...


¿Que significaba todo esto?


Mirara por donde le mirara, producto de todos esos sucesos mezclados algo había cambiado en la relación que tenían. Kyuhyun... Él le había mirado y hablado con una madurez hasta ahora desconocida para el pelinegro y le habría jurado que lo protegería por siempre. Ellos eran novios falsos por la película ¿Pero ese juramento de por vida dictaba que eran novios reales ahora? ¿Dictaba que eran algo?...¿O decía que Kyuhyun a pesar de actuar como un bobo todo el tiempo de verdad empezaba a sentir algo por él? Dios, tanta confusión, tantas preguntas en tan poco tiempo...pero ¿De que servía negarlo? No sabía bien que estaba pasando, pero no le había molestado la intensa promesa ni la ternura con la que el otro lo había confortado. Pensando en su estado actual lleno de amargura y soledad, el menor parecía ofrendar de forma poco convencional todo lo que necesitaba: Amor, alguien en quien confiar y felicidad. Cosas esenciales para el ser humano y que el necesitaba desde hace mucho, Kyuhyun se las ofrecía todas apasionadamente y con acerada determinación. Sí, antes su ex novio se había llenado la boca con palabras falsas prometiendo felicidad y el tenía bien grabado en su mente como había terminado todo, temía que alguien volviera a dañarlo de esa forma tan despiadada, pero no podía evitar pensar que Kyuhyun era diferente. Era el idiota más irritante y pervertido que había conocido en toda su vida ¡Pero por Dios que era diferente! Y quería creer en él desde el fondo de su corazón ¿Sería eso lo adecuado?


Sungmin se alarmó al sentir que el otro se removía, pero lo supo aún dormido al sentir el grave ronroneo que salió de su garganta mientras lo apretaba más hacia si y restregaba su mejilla en la cabeza del mayor. Era tan irritantemente ingenioso,tan inoportunamente sincero, tan pervertidamente cariñoso, tan insoportablemente... Kyuhyun, y con todo eso, sin quitar nada, le había estado volviendo a la vida todo ese tiempo y anoche, solo diciéndoselo una vez le había convencido de que los errados habían sido su ex novio, sus ex amigos y sus padres, no él.


¿Por qué no sería de confiar con todo eso a su favor?


-Hyuuuung- El castaño musitó en voz baja y con tono perezoso. Al fin se había despertado- ¿Estás despierto?
-Sí...


Contestó nervioso, mientras el otro soltaba un largo bostezo.


- Y no te levantaste porque te gustó que durmiéramos así ¿Verdad?


Sungmin se sonrojó salvajemente por la acotación, por suerte el menor estaba recostado un poco más arriba y no podía verle el rostro.


-C-Claro que no- Respondió con voz nerviosa- So-Solo no quería levantarme aún...


El menor esbozó una pequeña sonrisa, apretujando más el cuerpo del más bajo y dándole pequeños besitos en su frente, besitos que bajaron por los ojos, la nariz y terminaron en un dulce beso en los labios, y vaya que se sorprendió debido a la nula resistencia del mayor y como incluso cooperó tímidamente en el masaje, pero sin intenciones de desaprovechar la oportunidad, ignoró el hecho y siguió besándolo por largos segundos. El sonido de sus bocas jugando daba cabida a imaginarias mariposas que molestaban incesantemente en ambos vientres y un pequeño sonrojo se posó en sus mejillas ¿Por qué siempre que correspondían un beso se sentía tan jodidamente bien? Algo estaba ocurriendo y Sungmin empezaba a entender qué.


Después de un rato, se separaron por falta de aire y como Kyuhyun empezaba a hacer costumbre, le dio un cálido besito en la nariz.


-¿Que tienes con mi nariz?


Le preguntó el pelinegro curioso por el detalle.


-No sé, es bonita.


Sungmin quiso sonreír al oír la respuesta, pero el hielo que aún faltaba por derretir le hizo correr el rostro e incorporarse.


-Amm...como sea...-Agregó- G-Gracias...por lo de ayer...


El castaño sonrió levemente al oírlo y ver como ocultaba un sonrojo.


-Para servirte.
-Umm...


El silencio reinó por unos segundos hasta que el más alto calzó sus zapatos y se puso de pie.


-Bueno, me iré a casa- Finalizó- Debo asearme y comer algo.
-Ah, ok...
-Me tardaré solo un par de horas. Puedes sobrevivir sin mi ¿Verdad?


Bromeó el menor haciendo que Sungmin saltara indignado.


-Por mi te fueras para siempre.


Contestó como siempre, gruñón y orgulloso, haciendo reír al más alto, y sabiendo que no hablaba en serio, besó una mejilla de su Hyung y caminó hacia la salida con una sonrisa. El mayor sintió que volvía a respirar normalmente cuando escuchó la puerta principal cerrarse.


Minutos después, el pelinegro fue al baño, lavó sus manos, rostro y dientes, luego se duchó, se puso un pijama- ya que no saldría en todo el día y no veía la lógica en vestirse- y caminó a la cocina a prepararse un desayuno- almuerzo, debido a que por la hora a la que había despertado se había saltado su comida matutina. Y terminado eso, se sentó frente al televisor a esperar. Kyuhyun dijo que volvería en unas horas, y el no tenía nada más que hacer, además era en lo único que pensaba. Se sentía ansioso y totalmente vulnerable. Ahora el castaño sabía aquellas cosas que no le decía a nadie y le había entregado la llave de su corazón para que lo protegiera y curara...aún así, el terror de volver a ser lastimado persistía. Y como si fuera poco, Kyuhyun acostumbraba a estar fastidiando a esas horas de la tarde y al verse alterada esa rutina, se sentía aún más ansioso. Más le valía llegar pronto o se vería a si mismo caminando en círculos por la sala.


Toc toc.


Unos nudillos estallaron un par de veces en la madera de su puerta y tras abrirla, esa traviesa sonrisa volvió a tranquilizarlo.


-Perdón por la demora, fui a comprar algunas cosas y tuve que volver a casa a dejarlas.


Se excusó el menor entrando tranquilamente en el lugar.


-No es como si te estuviera esperando...


Contestó fingiendo indiferencia.


-Claro que lo hacías, me deseas.
-No te deseo.
-¿Y que hay del encuentro salvaje que tuvimos anoche?
-No hay nada de eso.


El mayor espetó, empezando a impacientarse en tiempo record con el pesado que lo seguía hasta el sillón.


-Vamos ¿No recuerda como te apretaba el trasero mientras te cogía duro?
-¡Ya deja el chiste, estúpido!


Gritó, ya enojado, haciendo reír estrepitosamente a Kyuhyun.


-Miren eso, Hyung ha vuelto.
-¿Qué?- Frunció el ceño y le enseñó un puño- ¿Tanto te gusta que te cague a golpes y te insulte que me prefieres malhumorado?
-No es que me guste, es que eres así- Respondió sonriente- Hoy despertaste demasiado dócil, me preocupaste.


Sungmin pestañeó bruscamente al oír aquello.


-Aah...
-Hey, no te asustes ni actúes más cautelosamente conmigo por lo que hablamos ayer. Te hice una promesa y la voy a cumplir correctamente- Agregó tomando gentilmente una de sus manitos- No tenía ninguna intención de dejarte cuando me repelías, menos lo voy a hacer ahora, así que solo confía en mi y desenvuélvete de la manera que a ti te plazca.


El pelinegro se quedó frío por unos cuantos instantes, mirando sus manos afianzadas.


-Mira- El castaño llamó nuevamente su atención, levantando una bolsa que tenía en su otra mano- Fui a un local de comida rápida en el centro comercial y traje pollo frito.


El mayor bajó el rostro y escondió una sonrisa.


-Idiota.


Acordado esto, ambos se acomodaron bien y empezaron a comer. Ciertamente, Sungmin estaba preocupado desde que despertó por lo que pasaría después de abrirse mutuamente los corazones, pero ahora con la reafirmación de Kyuhyun -Esta vez sobrio y con todos los sentidos bien despiertos- se tranquilizó, aunque si el mayor se dejaba proteger, el castaño comprendería que el Sungmin de antes, el Sungmin original y no el que se formó por las malas vivencias, era así de sumiso como el que encontró abrazado a su cuerpo en la mañana. Sumiso, amable, risueño, dedicado, cariñoso, ese era el Sungmin al que Kyuhyun podía llegar después de derretir el hielo y derrumbar las murallas de desconfianza, amargura y malhumor que había creado. Para su suerte, ya había pasado la etapa más dura: Lograr que Sungmin le diera una oportunidad. Y era feliz pensando en ello, viendo como después de pasar la tarde comiendo, conversando y viendo televisión, su Hyung se había quedado dormido sobre su hombro. Sin contar la noche anterior que había ocurrido por la influencia del alcohol y el amargo dolor convertido llanto, esta era la primera vez que el mayor se atrevía a quedarse dormido cerca de Kyuhyun sin una puerta con cerradura de por medio y con pleno conocimiento de sus actos. Aunque estuviera cabeceando de sueño, no se atrevía a dormirse hasta haber echado al castaño de su departamento, pero ahora estaba ahí, plácidamente dormido, confiando y alegrando inmensamente a Kyuhyun, quien se levantó de su puesto y tal como el día anterior, lo llevó a su cama, solo que esta vez, el mayor dormía calmadamente y con aquellas heridas del pasado cicatrizando de verdad. Y todo gracias a él.


Ya habiendo entrado a la habitación, estiró el cálido cuerpito del más bajo y lo miró detenidamente. Esos labios ligeramente despegados, ese rostro angelical, ese cuello blanco, esa pequeña pancita apenas asomada debajo del pijama de dos piezas, ese cuerpo sin fallas y perfectamente proporcionado...Una perversa vocecilla que viajaba de su miembro a su cabeza gritaba sin parar "Viólalo, viólalo, viólalo" pero lamentablemente para sus instintos animales, su corazón hablaba más fuerte, así que arropando bien al mayor y depositando un tierno beso en sus labios, camino con paso extraño hacia la salida. Su hombría estaba despierta y el lloraba internamente por no poder complacerla, pero no importaba, algo bueno se avecinaba, lo sabía, así que por ahora su mano tendría que ser lo suficiente para complacerse.


Y así los días siguieron. De a poco, la ternura y las buenas vibras se iban tomando el lugar. No hacían mucho, sino lo mismo de siempre como quedarse en casa del mayor a jugar playstation, ver televisión o hacer una que otra tontería que se le ocurriera al castaño. Por otro lado, es siempre válido mencionar que el acoso nunca se iba y el castaño lo ejercía con más frecuencia al ver que el mayor ya no le negaba los besos. Lo frenaba cuando intentaba ir más lejos, pero podían estar besándose por varios segundos y el más bajo le seguía el ritmo sin molestia. Por supuesto, aunque Kyuhyun disfrutaba de ello, seguía extrañándole el repentino beneficio y no tardó en preguntar.


-Hyung- Le llamó, luego de haberle dado un largo beso estirados juntos en el sillón- ¿Por qué me dejas besarte ahora?
-Amm...-El mayor se sintió metido en un repentino y gran aprieto- Por-porque me dijiste que confiara en ti...
-Ah ¿Y no porque te gustan mis besos?
-No.
-¿Ah si?
-Sí.


Contestó desafiante, a lo que el otro mostró una ladina sonrisa y arrimándose levemente a la mesita de centró tomó una bolsa que reposaba en ella, dejándola sobre una pequeña parte desocupada del sillón para sacar más cómodamente un frasquito mediano dentro de ella.


-¿Que es eso?
-Nutella, es como chocolate mezclado con avellanas- Explicó abriendo el frasco- Encontré una tienda nueva en el centro comercial que vendía productos extranjeros y ya que mañana nos blanquearán los dientes para la película, quería manchármelos de forma interesante.
-Ah...
-Así que...- Agregó, sacando un poco de la dulce crema con un dedo y pintando los labios de Sungmin con ella- Vamos a comerla y a ver si no te gustan mis besos.
-¡O-oye--!


La queja del mayor fue abruptamente interrumpida por los deseosos labios del más alto, y a pesar de que Sungmin se removió por un rato, al final tuvo que rendirse debido a la irrompible determinación del otro.


-B-bastardo...


Masculló antes de ceder totalmente.


El frasco de Nutella fue vaciándose a medida de que Kyuhyun sacaba un poquito con el dedo, repitiendo aquello de pintar los labios del mayor con el dulce y devorarlos hasta que estuvieran limpios para una nnueva ronda. Al poco tiempo las mejillas de Sungmin estaban sonrojadas por los húmedos besos compartidos, y un poquito más tarde el menor estaba muy encima de él aprovechándose de la situación. Pero no determinaron cuanto tiempo pasaron así hasta que el frasco estuvo vacío y ellos hastiado de tanta azúcar ingerida, lo que si casi contaron fueron las horas que Sungmin estuvo molesto al día siguiente por el dolor en sus labios y lo anormalmente incómoda que fue la visita al dentista producto de eso. Nari sentada en la sala de espera podía ver como en el pasillo Sungmin le tiraba pequeños golpes a un sonriente Kyuhyun con los labios igual de hinchados, hasta que el menor le hizo un gesto de disculpa con las manos y abrazando al mayor por las caderas, le dio un suave beso en los labios al pelinegro para que no le doliera. Nari pestañeó incrédula viendo como a pesar de tener el ceño fruncido, Sungmin se relajó y correspondió al masaje. Finalmente, el castaño lo soltó y entró con el dentista.


-¿Ahora ya estás de humor para decirme que te pasó en los labios?


La mujer inquirió maliciosamente en cuanto el menor se sentó a su lado.


-Ah...No ¿Por qué habría de estar de mejor humor?
- Te acaban de dar un beso que pareció gustarte mucho- Contestó con una sonrisa mirando cómplice al pelinegro- ¿Que mejor para alegrarte el día?


El chico abrió a más no dar los ojos, ruborizándose tanto que tuvo que correr el rostro en otra dirección.


-Hey- Le llamó Nari- Sabes que yo estaré feliz de que sean novios de verdad, además debes decírmelo porque es un dato importante para la compañía.
-¡No somos novios!- Se defendió- Solo que a veces... nos besamos...
-¿Y por qué lo dejas si no es tu novio?
-Es que...ya me aburrí de luchar con el...
-Por favor, mi Sungminnie amargado de antes amaba estar riñendo con la gente ¡Por cierto! Ni siquiera te has peleado con él como las otras veces...
-...
-Sungminnie...
-Cállate.
-Ah, no te enojas con él pero si conmigo ¿Eh?
-Tu me estás fastidiando, Noona.
-Solo quiero respuestas.
-No somos novios, es lo único que necesitas.
-Soy tu Noona, merezco más ¿Estás sintiendo algo por él?
-¡No!
-...
-No sé...a su lado me siento...extraño...


La castaña pensó en reír y aplaudir emocionada, pero antes de que lo consiguiera, vio a Shindong entrar a la clínica dental, aterrorizándola y haciéndole correr a esconderse mientras llevaba a Sungmin a rastras. Si que se había enojado al tener aquella conversación con el representante del castaño hace unos días, pero al llegar a casa y reflexionar sobre el asunto se sintió tremendamente avergonzada ¿Que rayos había hecho? Haya usado palabras inadecuadas o no, lo único que quería aquel hombre era proteger a Kyuhyun, no había nada de malo en eso y ella lo podía entender perfectamente porque tenía las mismas intenciones respecto a Sungmin, pero no supo controlar su temperamento y ahora de solo pensar en la cara que pondrá aquel hombre al verla de nuevo le daban deseos de que la tierra se la tragara.


-Hey hey hey ¿Que te--
-Shhh, Habla más bajo.


Le ordenó la nerviosa mujer mientras miraba al hombre caminar hacia la recepción, cosa que Sungmin logró notar.


-¿Pasó algo con Shindong- Hyung?
-N-No, claro que no...
-Nari-Noona...


La llamó con tono de voz amenazante mientras se asomaba lo suficiente para que el fornido representante lo viera.


-Hey, no.


Farfulló la castaña tirándolo de vuelta.


-Entonces dime.
-Si te digo vas a fastidiarme con ello.
-Es depende ¿Vas a seguir haciéndome preguntas sobre Kyuhyun?
-Arggg...


Gruñó la mujer al verse acorralada por la amenaza del menor, y por demorarse el pelinegro volvió a asomarse, esta vez intentando llamar a Shindong desde el pasillo en el que estaban escondidos.


-¡Shi--!


Pero antes de que lo lograra la mujer volvió a atraerlo y le tapo la boca.


-Está bien, está bien...
-Así me gusta.


Sonrió malvadamente, escabulléndose al segundo con la mujer por la otra entrada de la clínica.


-¿Me dices ahora?
-No- Reclamó la mujer, deteniéndose por un momento- Espera, nos fuimos y dejamos a Kyuhyun ahí sin decirle nada.
-No importa, de todas maneras irá a fastidiar a mi casa.


Nari volvió a sonrojarlo con una graciosa y fastidiosa mirada cómplice, provocando que a la vez el chico se enojara y diera la vuelta.


-¡Shindong-Hy--!
-¡Ya!


Volvió a frenarlo, retomando el rumbo mientras la castaña lo afirmaba rodeándole la espalda con un brazo y entre risas, le daba un beso en la mejilla al también sonriente chico. Con esto, al menos la mujer pudo comprobar que no había errado al defender la idea de que Sungmin y Kyuhyun se siguieran viendo, ya que muy pocas veces había visto así de animado a su pequeño protegido. En parte se sentía mal por no haber logrado en 5 años lo que el menor estaba logrando en menos de un mes, pero suponía que algo tan difícil de conseguir como la felicidad de Sungmin solo lo lograría una persona especial, negara o no el pelinegro que Kyuhyun era esa persona.


-Hyuuuuung- Chilló pesadamente el castaño, un par de horas más tarde en la entrada del departamento de Sungmin- ¿Por qué te fuiste sin mi?
-Lo siento, Noona tuvo un asunto urgente que atender y me arrastró con ella.
-Pero debieron avisarme.
-Shindong-Hyung llegó para acompañarte, no quedaste solo.
-Mmmm....
-Ahhh- El mayor suspiró afligido por haber hecho sentir mal al castaño- De verdad lo siento...


El menor sonrió enternecido al ver la cara triste de Sungmin.


-Ya, no te pongas mal- Dijo tomando al mayor de las caderas para acercarlo- Era broma.
-A-ah...Idiota...
-Actuo bien ¿No?
-Cuando te conviene.
-Es que se me da bien cuando es natural.


El mayor gruño ante tal respuesta, sin embargo, no fue más que un beso lo que el recibió a cambio, un beso en compañia de los cálidos brazos del más alto que rodearon su espalda y cintura. Sin querer apartarse, el otro suspiró en su foro interno y correspondió al menor, apoyando suavemente sus manos en el pecho del otro. Y estuvo todo bien así hasta que partes de la conversación que tuvo con Nari hace un par de horas aparecieron en su mente.


"¡No somos novios! Sol oque a veces...nos besamos...
-¿Y por qué lo dejas si no es tu novio?"


"-Por favor, mi Sungminnie amargado de antes amaba estar riñendo con la gente ¡Por cierto! Ni siquiera te has peleado con él como las otras veces..."


Por donde lo viera su Noona tenía razón, el nunca cedía a nada y le encantaba pelear con desesperada e involuntaria necesidad de hacer a alguien más miserable de lo que él era, pero ahora Kyuhyun le domaba y el se dejaba sin quejas.


¿Quizás era gratitud por alejarlo de la soledad y prometerle protegerlo?


No lo creía. Aunque era difícil de admitir, no lo estaría disfrutando tanto si fuera por agradecimiento.


Entonces...


¿De verdad estaba sintiendo algo por ese tonto e insoportable bastardo?


Sus labios se separaron después de unos segundos cuando el ardor volvió a aparecer, sin embargo, al encontrarse sus miradas, Sungmin entendió que el otro no parecía querer terminar realmente.


-Hyung ¿Que tal si vamos a tu habitación y hacemos algo divertido?


¿En serio podría gustarle alguien así?


-Ya te entró aire al cerebro.


Contestó el más bajo, frunciendo el ceño, alejándose para sentarse en el sillón.


-Dios- Bufó el menor disfrutando entre risas del enojo del pelinegro, mientras también se acercaba al sillón- Siempre te enojas por todo aún sabiendo que no hablo en serio.
-Mmpfh...
-Hey- Le llamó levantando su rostro tomándolo del mentón- Digo muchas idioteces, pero son todas para animarte ¿Cuando me vas a regalar una carcajada?


El pasmo en el rostro del más bajo fue evidente después de escuchar aquella pregunta, dejándolo petrificado y en blanco.


Al día siguiente, Sungmin se levantó temprano como siempre y caminó hasta el baño para empezar su aseo matutino, pero entremedio de sus labores se miró al espejo y observó detenidamente su rostro. Analizó sus labios, por suerte ya no dolían y habían vuelto a la normalidad. Luego, la pregunta que Kyuhyun le había hecho el día anterior volvió a su mente, por lo que empezó a hacer gestos, intentando sonreír. Bueno, de haber sonreído o reído un poco en esos 5 años, pues si, lo había hecho ¿Pero reír a carcajadas? Casi no lo recordaba. Esta vez probó una expresión no usada hace más de 5 años, aquella que ponía cuando se reía hasta que le dolía el estómago. Se preguntó cuando volvería a reír de esa manera.


Al rendirse y volver a poner atención a lo que hacía, supuso que cuando su vida estuviera volviendo al carril correcto, sería algo muy gracioso lo que le haría reír así de nuevo, pero por hoy, que era un día caluroso y mortalmente aburrido, supuso que no pasaría. Sin embargo, la vida siempre había estado llevándole la contraria, y ese día no era la excepción. Vale mencionar con redundancia incluida, que Sungmin ya no le sorprendía que Kyuhyun le sorprendiera. Junto a él todo era impredecible.


Después de asearse correctamente, vistió un short y una polera, ropa ligera que el tiempo había gastado y por ello solo usaba para andar en casa, porque como siempre, eso era lo que estaba dispuesto a hacer: Solo estar en su casa, sentado frente a la televisión, absorbiendo oxígeno y liberando dióxido de carbono. Por ello, con un tazón de leche con cereal, caminó hasta su confortable y casi mejor amigo sillón para estampar su trasero en el, pero antes de conseguirlo, unos golpecitos se oyeron en su puerta. Sabiendo de sobra quien era, suspiró y dejó el tazón en la mesita de centro, esperando que su día de flojera extrema siguiera después de abrir la puerta. Sin embargo...


-Oh, Hyung. Veo que estás vestido- Exclamó el menor mirándolo animado, para en seguida tomarlo del brazo y arrastrarlo fuera- Bien ,vámonos.
-¡Oye, oye, oye!


El pelinegro chilló ante tan repentina orden, pero sin ser remotamente escuchado, vio como el otro se arrimó al gancho al lado de la puerta donde colgaba sus llaves y tras cerrar la puerta, lo arrastraba hasta el ascensor. Ver durante unos segundos como su apetitoso desayuno se despedía de él desde dentro del departamento le hizo formar un pequeño puchero mientras el otro lo tironeaba sonriente.


-Idiota, hubieras esperado a que terminara de desayunar.


Reclamó minutos después el mayor, caminando por la calle.


-Ahhh, te compré un jugo de naranja y unas galletas ¿No?
-Ajá.
-Entonces ya no te quejes, Hyung.


El pelinegro le gruñó como respuesta final y poniendo el ceño fruncido agarró con su boca la bombilla de la pequeña caja que contenía el cítrico refresco y empezó a tomar de mala gana, hasta que una pregunta vino de golpe a su mente, alterándolo.


-¡Oye, espera!- Gritoneó- ¿¡Donde diablos me llevas!?
-¿Um?
-¡Me sacaste a rastras de mi casa sin dar ninguna explicación! ¿¡Que te crees!?
-Pero...
-No me vengas con eso de "Dijiste confiarías en mi"- Imitó con una voz chillona y graciosa - Dime ahora donde vamos.
-Ahhh, que aguafiestas eres- Reclamó el menor, rendido- Vamos a la casa de una de mis tías.
-¿Y que pinto yo en que vayas a visitar a un familiar?
-Pues mucho, te voy a presentar como mi novio.
-¿Ahhhhh?


Exclamó el otro, incrédulo.


-Es broma, es broma- Rió el castaño frenándose en un paradero- Me pidió que cuidara a mi primo mientras ella hacía algunos trámites. El tiene 1 año y medio, no hay nadie más en casa y por eso mi tía me consultó por si acaso podía hacerlo, yo le dije que si, pero como tengo que estar con Hyung también, te traje conmigo.
-¿Vamos a ser niñeros?
-¿Que tiene? Seungwoo es tan adorable como yo.
-Eso no es nada convincente ¿Sabes?
-Que malo eres.


Dando unos cortos pasos más al terminar la conversación,  juntos se sentaron en un paradero en espera del autobús que en poco menos de 5 minutos llegó y paró frente a ellos. Kyuhyun dejó subir al mayor, pagó y luego se sentó a su lado.


-Kyuhyun.

El pelinegro le llamó con curiosidad durante el viaje. 

-¿Si, Hyung?
-¿Por qué tu tía te ha pedido ese favor?-Preguntó confundido- Digo, mis tíos o algún familiar ni locos me dejarían con algunos de sus niños después de saber lo que hago. Ya sabes como es la gente...
-Es porque ningún familiar a excepción de mis padres saben lo que hago- Contestó risueño- Mi tía cree que soy un perdedor que trabaja en Mc Donalds. Si se enteraran te aseguro que nunca más los volvería a ver.


Rió el otro con tristeza, mientras el mayor le miraba atentamente, entendiendo aquel doloroso gaje de su oficio.


El bus recorrió la ciudad por poco más de media hora, hasta que Kyuhyun vio que era adecuado bajarse. Caminaron un par de calles, encontrándose en el camino con una que otra muchachita que los miraba sonrojada. Parece que aquellos artículos de las revistas porno que compraron decían la verdad, porque además de contar el suceso vivido con los delincuentes mostraba las reacciones vistas entre el público.


"Es bien sabido que más que el porno, nos encanta el amor tierno entre hombres ¿Verdad? Pues por ello no es novedad que tras empezar los rumores de que una pareja real se ha formado por primera vez en la industria del porno homosexual, el interés por Cho Kyuhyun y Lee Sungmin se disparara. Después de que "Tell me your wish", la compañía a cargo de esta atractiva pareja , confirmara la relación, los post sobre ellos en distintas redes sociales han crecido a una increíble velocidad así como también la palabra "KyuMin" ha sido buscada una importante cantidad de veces en distintos exploradores, incluso fuera del país. Además, las tiendas que venden películas para adultos reportan un aumento en las ventas de las películas que ambos han hecho por separado, pidiendo incluso hacer una lista para todas las que comprarán la primera película de ellos juntos y que no desean quedarse sin su copia el día del lanzamiento ¡Tanto amor está revolucionando totalmente la industria del porno!"


Sungmin recordaba aquella parte de una de las revistas, mientras inclinaba la cabeza a una de las sonrojadas chicas que los miraban.


-Hyung, ya somos famosos.


Le susurró Kyuhyun.


-No me importa, cállate y camina.


Le ordenó el pelinegro tomándolo de la mano para caminar más rápido.


Un par de minutos después, Kyuhyun se detuvo junto al mayor frente a una casa acogedora, sin mucho adorno y con un patio grande, lleno de malezas, tierra y juguetes repartidos por el lugar. No era de extrañarse, las casas de al lado también contaban con mucho terreno sin cuidado. Debía ser por la gran cantidad de niños que vivían en aquel barrio y revoloteaban enérgicos por todos lados, disfrutando de sus vacaciones de verano.


Sin más preámbulos, ambos tocaron el timbre y al poco tiempo una mujer que no pasaba de los 40 los recibió alegremente. Sungmin fue presentado, quedándose después esperando en la sala de estar mientras la tía de Kyuhyun le daba diversas instrucciones recorriendo toda la casa. Ya con todo dicho, no tardó en tomar su bolso e irse.


-Adiós~


El pelinegro musitó mientras la mujer salía y no pasaron más de un par de segundos cuando Kyuhyun salió de una habitación con un bien alimentado y adorable bebé en brazos.


-Hyung, te presento al recién despertado Cho Seungwoo.


El mayor se levantó curioso y se acercó al chico. Las miradas del pelinegro y el vivaz pequeño se mezclaron por unos instantes y como si el bebé hubiera visto algo realmente impresionante, se talló con poca habilidad los ojitos.


-Umm...ummm...


Balbuceó con el chupón en la boca, mientras estiraba las manos hacia Sungmin, quien se sorprendió por ello.


-A-ah...
-Creo que quiere que lo tomes en brazos.


Murmuró el castaño mientras se lo entregaba delicadamente al mayor. Ya adueñado por el más bajo, Seungwoo siguió haciendo ruiditos, esta vez sonriendo con los ojos y agitando feliz sus cortos brazos.


-Vaya, creo que le agradas.


Sungmin esbozó una pequeña sonrisa y un leve sonrojo se posó en sus mejillas al ver concentrado al pequeño niño que se removía animado en sus brazos y le hablaba en su idioma de lactante. Tan pequeño, tan frágil, tan adorable...


Kyuhyun fue bajando discretamente su cabeza para ver más de cerca la expresión tierna del mayor, el cual al notarlo corrió su rostro y forzó su serio semblante a pesar de lo abrumado que le había puesto el otro.


-No me mires así-Reclamó, acercando nuevamente el bebé al castaño- Y como sea, tómalo de vuelta.


Kyuhyun rió bajo y estirando sus brazos hacia el pequeño niño trató de cogerlo, pero sin tenerlo en cuenta, el pequeño frunció su ceño y como pudo, le tiró un brusco manotazo al castaño en toda la cara.


-¡Auch!


Exclamó sobándose la nariz, mientras el algo alterado bebé se removía tratando de volver a acercarse a Sungmin, y en cuando este entendió el mensaje, Seungwoo se aferró a él como un pequeño koala y le gruño a Kyuhyun.


"Y parece que tu le desagradas" Pensó Sungmin en respuesta a la acotación que el menor hizo hace algunos instantes, mientras miraba impresionado la escena.


-¿No que era "Adorable" como tú?
-Pues ya ves, es adorablemente chillón y terco -Sonrió- Además parece que tiene los mismos gustos que yo...


Acotó mirando al bebé con los ojos entrecerrados ya no tan campante.


-¿Los mismos gustos?


Preguntó el mayor, pero no recibió respuesta debido a que tanto el castaño como el bebé compartían miradas que parecían estar unidas por una especie de rayo lleno de hostilidad. 

Y así siguieron toda la tarde.


Kyuhyun le contó al mayor que desde el nacimiento, Seungwoo no era muy afín a la idea de estar cerca de él y que por eso nunca había podido ser cercano al bebé como los demás familiares y que su tía solo recurría a él cuando ya no había más opciones. Sungmin lo comprobó, pero al poco tiempo pensó que tal vez Kyuhyun había minimizado el asunto, porque cada que podía el pequeño diablillo miraba con maldad al castaño y de vez en tanto le lanzaba las cosas que tenía a mano. Lo que el mayor no sabía es que el bebé parecía haberse encantado tanto con Sungmin como lo había hecho Kyuhyun y veía al tipo en cuestión como una amenaza, mientras que el castaño, al tanto de la situación ,se sentía enojado de que el malvado lactante estuviera manipulando a su Hyung para captar toda su atención y conseguir los mimos de parte del pelinegro que a él tanto le costaba conseguir. De todas formas, mientras el mayor atendía a Seungwoo ya que no se dejaba tocar por el menor, este no hizo nada al respecto, porque a pesar de ser maltratado por el bebé cuando jugaron en la sala de estar...


-Ah, ah, ah ,ah, ah- Se quejaba el castaño sintiendo como el bebé sentado en la alfombra, le tironeaba con rabia el cabello, haciendo que su cabeza quedara practicamente a los pies de Seungwoo- ¡Hyung! haz que me suelte ¡Haz que me suelte!


De esquivar la comida que le lanzaba el pequeño niño en su hora de almuerzo...


-¡No! ¡No! ¡Seung-ssi, no!


Gritaba el mayor viendo como el pequeño agarraba su papilla con las manos y se la lanzaba a Kyuhyun.


-Me la tiras porque sabes que yo la calenté ¿Verdad?- Le gritaba el castaño, esquivando los proyectiles- ¡Malagradecido!
-¡Kyuhyun, ya! Es solo un bebé, no sabe lo que hace.
-Ay si tú...

Y de tener peleas absurdas con él...


-¡Hey! ¡Yo lo vi primero!- Le gruñía el castaño a un Seungwoo con un puchero enojado- Búscate el tuyo.


El menor en respuesta le gritaba mientras intentaba arañar a ese que le enfurecía más y más haciéndole burla por poder alejarse con más facilidad que la que el bebé tenía para acercarse.

-¡Ya no seas tonto!- Les interrumpía Sungmin, dándole un golpe en la cabeza al castaño y tomando al bebé quien reía triunfante por tener a Sungmin de su lado- Vinimos a cuidarlo, no a que te pelees con él.


El mayor parecía sinceramente encantado jugando con el pequeño malvado, y verle liberando pequeñas sonrisas mientras le hablaba tiernamente al bebé, le hacía imposible al Kyuhyun interferir con aquella alegría.


Ya cuando el sol empezaba recién a esconderse y era la hora de la siesta para Seungwoo, ambos entraron a la habitación del pequeño niño, la cual era cálida y estaba tiernamente decorada.

-Bueeeno, como Seungwoo-ssi está cansado, tomará una rica siesta después de que lo cambie- Canturreaba el mayor, mientras mudaba al calmado niño que lo miraba atentamente- ¿Que te parece eso? ¿Eh?

Le preguntó chocando su nariz con la del pequeño quien reía contento ante el mimo, y siguió sonriendo hasta que el pelinegro volvió a erguirse y vio como Kyuhyun se ponía detrás de él, abrazándolo por la espalda y poniendo su mentón en el hombro del chico. Debido a esto, el bebé no tardó en empezar a chillar agudamente, removiéndose sobre el mesón donde lo mudaban y moviendo las manos hacia Kyuhyun.

-Ya vete- Le ordenó Sungmin- ¿No ves que lo estresas?
-El se estresa solo, yo no le hago nada.

Reclamó frustrado, sin lograr hacerle caso al mayor ya que tan pronto como volvió a mirar al bebé, este había apretado el envase de talco apuntando directamente al rostro de Kyuhyun. El castaño retrocedió desconcertado y tosiendo, con todo el rostro empolvado.

-¡O-Oye!

Pero antes de siquiera emitir un reclamo más, unos cuantos peluches estallaron en su rostro.

-¡Gah!

El pequeño exclamó bravo su grito de guerra.

-Maldi...¡Ugh!

Con dolor, esta vez fue la sonaja del pequeño la que llegó a su frente y lo aturdió por unos segundos.

-¡Es todo!- Gritó el castaño volviendo a concentrarse, tomando un peluche de la repisa- Ahora si que---
-Pjjj...

Un ruido extraño fue lo que interrumpió definitivamente esa pelea. Kyuhyun bajó su brazo en ofensiva y llevó de inmediato su vista hacia el mayor, quien volteado hacia otro lado, parecía tapar su boca mientras temblaba por alguna razón.

-¿Que pasó, Hyung?-Se preocupó, dándolo vuelta sobre su eje e intentando ver su rostro- ¿Seungwoo te lanzó algo también?

Su preocupación pasó a sorpresa en cuanto al lograr quitar las manos del rostro de su Hyung, vio un rostro tiernamente descompuesto....descompuesto por la risa.

-Hyung...

Susurró perplejo, mientras el otro trataba de contener una inevitable carcajada que ,sin demora, salió libre y resonó por toda la habitación.

-Oh dios...-Exclamó el mayor riendo con voz aguda, apoyando su rostro en el pecho de Kyuhyun para esconderlo de alguna forma- Lo sie-ento es que ...la forma curiosa en que... pjjj... los objetos llegaron a tu cara...y tu expresión...

El menor soltó lentamente las manos del mayor y con una sonrisa, dejó que el otro siguiera riendo. No ocurrió de la forma que esperaba, pero al fin logró que algo lo suficientemente gracioso volviera a hacer reír animadamente a su Hyung. Para alguien que no se había atrevido a carcajear sinceramente en años y había estado hundido en una horrible amargura, aquello era sin duda un paso para llegar a la felicidad, felicidad que Kyuhyun estaba trayendo a la vida del pelinegro.

-Eres muy malo, Hyung- Reclamó el menor, después de un rato- Te ríes solo cuando te burlas de mi.
- No te enojes- Respondió el mayor tratando de calmarse- Solo me pareció gracioso que un bebé sea capaz de demostrar tan claramente su desagrado hacia ti...
-Pues eso duele.


Agregó con falsa molestia.


-Ya...


El pelinegro intentó disculparse, sin embargo, al levantar la vista, los ojos profundos y cálidos de Kyuhyun lo devoraban en conjunto de una sonrisa llena de amor. La mano del castaño empezando a acariciar repentinamente su mejilla lo sorprendió casi tanto como la silenciosa mirada sobre él.


-¿Qué?


Preguntó solo porque si.


-Yo no te desagrado ¿Verdad?


Inquirió el menor, serio, con una leve gota de súplica en algún rincón de su pregunta. El mayor bajó su vista, sonrojándose en cuanto estuvo mirando el suelo a salvo de los ojos de Kyuhyun.


-No...tanto...


Contestó con el típico y falso tono de molestia que usaba cuando el menor le hacía esa clase de preguntas, sin embargo, Kyuhyun había aprendido a escudriñar en las palabras del mayor, y sonriente, tomó el mentón del otro y aprisionó los labios del pelinegro con dulzura. Y será porque los pies y manos le empezaron a molestar de alguna forma, es que Sungmin meneó sus pies para finalmente ponerse en puntas y con sus dedos apretó los costados de la polera de Kyuhyun.


O tal vez no.


El bebé, quien miraba atentamente la escena, empezó a balbucear enojado. Con malicia, el castaño giró un poco su cuerpo y el del mayor, para mirar a Seungwoo y menear sus cejas en forma de burla, recibiendo una mirada de odio del pequeño, quien sentía una frustración tal que casi podría llegarse a pensar que contaba con la madurez e inteligencia para entender totalmente la situación y maldecir mentalmente de formas horribles a Kyuhyun. 

De todas formas, el pequeño no se rindió y empezó a llorar de tal forma que podría fulminarte los tímpanos al estar escuchándolo por más de 5 minutos. Sungmin soltó los labios del menor y sin demora corrió a tomar en brazos al bebé.


-Ya, ya, tranquilo.


Le habló, meciéndolo en sus brazos mientras ponía el chupón en su boca. A los pocos minutos, Seungwoo había acomodado su cabecita en el hombro de quien lo arrullaba, mientras miraba molesto y con los ojos llenos de lágrimas al castaño.


"Mal perdedor"


Pensó el más alto, mirándolo igual de desafiante.


No pasaron ni 10 minutos cuando Sungmin por fin logró dormir al bebé ni más de media hora para que la tía de Kyuhyun estuviera de vuelta en casa. Después de explicar como habían cuidado al bebé durante el día (Omitiendo las partes muy violentas por parte del pequeño y las pérdidas de paciencia de Kyuhyun) , la mujer les agradeció y ambos se fueron.


Tras haber caminado la misma distancia de antes y esperar una pequeña cantidad de tiempo por un autobús, juntos subieron a este de regreso al departamento de Sungmin. Sentimientos adversos invadieron al menor cuando ya se hallaban viajando, frustrado porque Sungmin estaba demasiado cansado para hablar durante el viaje y feliz porque debido a eso, poco a poco se iba quedando dormido sobre su hombro, aunque cuando se despertaba brevemente, volvía a alejarse.


-Ahhh, solo acomódate ¿Sí?


Se quejó después de la tercera vez que se corrió, atrayendo bruscamente la cabeza del pelinegro a su hombro, quien le gruñó pero sin embargo no se movió. Y así los minutos pasaron hasta que su destino estuvo cerca y Sungmin se despertó involuntariamente, sobre el hombro del más alto y con sus manos entrelazadas como detalle extra. Removió casi imperceptiblemente sus dedos en el agarre que el menor había hecho. No molestaba, de hecho ¿Por qué le agradaba tanto?


Kyuhyun observaba distraído el paisaje por la ventana, pero el mayor sentía que le estaba atacando directa y despiadadamente, además que solo estuvieran a 4 días de filmar la película no le ayudaba mucho a pensar correctamente, a entender todo esto y a entenderse a si mismo.


De todas formas, no se quejó o movió hasta que Kyuhyun, sin saber que estaba despierto, le llamó para que al fin bajaran del transporte.


-Ahhh, cuidar bebés es muy cansador, y más encima yo tuve que hacer la mayoría del trabajo porque Seungwoo te odia- Sungmin reclamó sobándose el cuello mientras entraba a su departamento- Me debes una buena.
-Yo te hice carcajear hoy, estamos a mano.
-N-no carcajee ni nada- Replicó Sungmin, nervioso y avergonzado por la respuesta del menor- Solo fue una risa pequeña.
-Yah, deja de engañarte- Le dijo el castaño, tomándole un brazo para darlo vuelta hacia el y encontrarse con el rostro frustrado de su Hyung-Deberías animarte por estar recuperando tu buen humor.


El pelinegro levantó indeciso su rostro, encontrándose por segunda vez en el día con aquella mano del otro acariciando una de sus mejillas y esa cálida sonrisa que el menor sabía poner solo para el.


-Hey- Agregó el menor, después de unos segundos, cambiando drásticamente su semblante a uno lleno de perversión- ¿Por qué no me lo pagas en carne?

El más bajo pestañeó abrumado por la pregunta.


-Sexópata.


Gruñó frustrado, corriendo el rostro.


-Oye, se que soy un pervertido, pero si fuera sexópata, estaría buscando prostitutos todos los días y llenándome de venéreas- Se quejó con un feo puchero- Pero estoy aquí, contigo, acompañándote e intentando animarte.
-Jum, no es como si quedaras libre de polvo y paja con eso- Contestó el mayor- Siempre estás tocándome y diciendo cosas sucias.
-Es porque estás bueno y eres muy lindo.

¿Por qué rayos era tan inoportunamente directo? Se preguntó el mayor como por centésima vez desde que había conocido a Kyuhyun. 

-Hay mucha gente afuera a la que puedes desear de la misma forma.
-No, yo solo quiero a Hyung.


El mayor se apabulló, abriendo sus ojos como platos ante la respuesta tan directa y seria de Kyuhyun. Maldita sea, tanta confusión le irritaba.


-Ahh, eres en serio molesto- Exclamó el mayor, empujando al menor con pequeños golpes en el pecho, llevándolo al sillón- ¿De verdad deseas tanto esto?
-¿Um?


El menor miró extrañado el rostro del mayor, cayendo sentado en el sillón, y su impresión aumentó más cuando poniendo las piernas a cada costado de sus muslos, Sungmin se sentó sobre él, descansando sus manos sobres los hombros del castaño y mirándolo sensualmente.


-¿De verdad estás tan desesperado por hacerlo conmigo?- El pelinegro preguntó con voz grave, acariciando el cabello de Kyuhyun- ¿En serio mueres porque nos besemos, nos toquemos y... hagamos muchas cosas sucias...? 


El menor se quedó boquiabierto ante tanto erotismo abruptamente liberado y por las extrañas preguntas ¿¡Pero que importaba!? ¡Claro que quería todo eso! Moría por hacer suyo al mayor. Este por su lado, al sentir como el otro le respondía acariciándole con las dos manos el trasero, sonrió perversamente.


-Lástima, vas a tener que esperar.


Espetó levantándose aún con la malvada sonrisa en su rostro, pero antes de que pudiera largarse, sintió como sin ánimo de quedar así, Kyuhyun lo agarró de un brazo y lo tiró con fuerza sobre el sillón, no perdiendo ningún segundo para ponerse sobre él.


-Yo creo que no.


Respondió, demostrando que si bien Sungmin lo había hecho, el real maestro de las sonrisas perversas era él. Y no le permitió emitir queja alguna, tomando sus labios con hambre y deseo salvaje que había contenido a duras penas en anteriores besos. El mayor se removía nervioso bajo el cuerpo del más alto, hasta que aquella traviesa boca viajó un pequeño tramo para marcar su cuello y las piernas del chico se colaron entre las suyas para hacer chocar sus miembros de forma exquisita y feroz, invitándolo a soltar algo demasiado diferente a los insultos que tenía planeado gritar.


-¡Umgh!


Habría reprimido mejor aquel fogozo gemido de haber sabido que el menor se lo provocaría ¿Que había sido eso? ¿Fue real?


-A-agh...


Volvió a gemir en cuanto Kyuhyun mordió suavemente el lóbulo de su oreja ¡Dios! ¡Si era real! ¿Pero que había ocurrido con el Sungmin que no se calentaba con nada? ¿Que pasó con el Sungmin que se empeñaba tercamente en fingir que Kyuhyun no le causaba nada?


Maldición.


¿Porqué ese bastardo alteraba con tanta facilidad todo lo que refería a él?


-Deja de ser tan obstinado y solo déjate llevar por lo que tanto tú como yo queremos.
-Pero yo---


Los cálidos y cada vez más desesperados labios del castaño lo silenciaron de tal manera que no pudo negarse a corresponder. Bastardo, era de verdad un bastardo...


Besos.


Besos por doquier y cada vez más fogozos consumieron la piel y los labios de Sungmin. El menor de verdad que era muy apasionado, pero en ningún momento violento o repugnante. La forma en que Kyuhyun colaba los brazos por su espalda en un afianzamiento desesperado para que no escapara, como lo saboreaba con su lengua, como se sofocaban a si mismos al hacer contacto con sus cada vez más acaloradas pieles, como el cuerpo del castaño llamaba agonizante al suyo... era excitante, tremendamente excitante, y cuando el menor lo tuvo bien sedado por causa de sus dementes caricias, bajó por el estómago del mayor y volvió a subir, esta vez arrastrando la polera del mayor y dejando besos húmedos en la piel que lentamente iba siendo expuesta.


-Ahh...aaah...


Pequeños jadeos abrumados y encendidos salían de los rosados labios de la ahora víctima, mientras curvaba su espalda, dejándose hacer con las manos al los costado de su cabeza, y cuando la polera voló por los cielos, con los ojos entrecerrados vio como en la oscuridad el menor se quitaba la suya sin un rastro de suavidad, porque quería volver a la tarea que de un momento a otro se había vuelto su favorita.


-¡Mmm!


Cerrando la boca firmemente pero no aguantando el sonido, Sungmin contuvo un gemido potente al sentir la lengua del menor danzar en círculos sobre su pezones, y fue necio al creer que podría seguir escondiendo la evidencia del placer que sentía, cuando el otro recorrió todo su torso como un viajero sueña errar por cada rincón del mundo.


- A-aaa-amm.... K-k-k-k...
-Di mi nombre.


Le pidió el menor, con la voz tan grave como nunca pensó oírla.


-I-Idiota...
-Um, casi.


Rió el menor, quien a pesar de ir con paciencia, no deseaba perder el tiempo, por lo que incorporándose, levanto las piernas del mayor para descalzarlo y arrancarle los shorts. Con aquel objetivo listo, puso las suaves extremidades sobre sus hombros, acariciándolas con sus cálidas manos y admirando detalladamente la erótica obra de arte que era su Hyung estirado en el confortable sillón, sonrojado, completamente agitado. Sin embargo, no tardó en despertar de sus ensueño para quitarle los calcetines.


-Agh...


Sungmin lo observó sin perder detalle. Admiró como después de dejar desnudos sus pies, el pervertido que le estaba llevando al nirvana puso la lengua en su tobillo y desde ese punto tomó rumbo hacia abajo, llegando a su miembro aún cubierto por su ropa interior. Sus piernas se enredaron con fuerza en el cuello de Kyuhyun, al sentir como aquel paseó su nariz por encima de la tela y al segundo apretaba con los labios la pronunciada erección del mayor. Una erección causada totalmente por Kyuhyun, no por una estúpida reacción natural de su cuerpo o alguna otra mierda. No era nadie más que el menor quien lo estaba volviendo loco de una manera nunca antes experimentada.


Lamentablemente para sus deseos y felizmente para su maldito orgullo, el más alto volvió a subir hasta su boca y lo atrajo hacia si con un brazo, usando el otro para quitarse el cinturón. Ya después de habérselo quitado, siguió con sus zapatos siendo ayudado por sus mismos pies y finalmente luchó duramente con sus pantalones, quedando al fin en las mismas condiciones que su Hyung, volviendo a estrecharlo en sus brazos como antes. Y dada que las voces de su corazón y su entrepierna eran más fuertes, el mayor hizo clara su rendición enredando esta vez sus brazos al rededor del cuello del castaño. Segundos después de sentirlo, Kyuhyun soltó los labios del mayor y apoyado en sus codos, miró el rostro del más bajo, y este miró de vuelta al castaño. Sus miradas brillantes se mezclaron y sus agitadas respiraciones se hicieron una, pero al parecer aquello decía más que cualquier palabra ya que sin más, volvieron a unirse.


Sus cuerpos acoplados y sus miembros rozándose sin parar, no tardaron en hacer que ambos liberaran suspiros dementes sobre sus bocas. Ya no quedaba cordura en ninguno de ellos, impulsando a Kyuhyun a bajar una de sus manos hasta aquel trasero que a el tanto le gustaba admirar, para quitar ansioso el último rastro de ropa en el cuerpo de su Hyung.


Y el momento era perfecto.


Pero Kyuhyun no esperó en ese segundo que al siguiente instante nombraría ese día como uno de los que más odiaba en su vida, cuando un muy despreciable y chillón "Ring ring" salió desde el celular de Sungmin sobre la mesita a uno centímetros del sillón, espantando al mayor, llevándolo a que por un impulso involuntario empujara al castaño y este cayera boca abajo en la alfombra.


"Tan cerca"


Pensó tratando de asimilar la situación mientras los dolores por la caída empezaban a molestarle.


El mayor por su lado, con toda la agitación y sorpresa aún invadiéndole, se arrimó a la mesita sin bajarse del sillón y tomó el celular. Echándose aire con su mano desocupada, miró el número en la pantalla. Quien había interrumpido la casi-sesión de ardiente sexo era un número desconocido, aunque tembló pensando en quien podía ser.


-¿A-Aló?
-¡Hey!


Un grito efusivo pero corto llegó desde la otra línea, y si, era ella.


-¿P-presidenta?
-¿Quien más podría ser?


´"Pues muchas personas más, a decir verdad..." Contestó mentalmente Sungmin ante la indignada pregunta.


-Como sea ¿¡Estás teniendo sexo con Kyuhyun o algún idiota!?


La segunda pregunta hizo que Sungmin abriera desmedidamente los ojos y abrazara sus piernas por el miedo ¿¡Las arpías locas tienen poderes!? ¿¡Como mierda sabía aquello!?


-N-No...


Contestó, porque después de todo, no había alcanzado a hacerlo con el menor ¿Verdad? No merecía que aquella aterradora mujer le cortara la cabeza y se la comiera...¿Verdad?


-¿¡Tú y él lo han hecho en estos días!?
-N-no, solo hemos salido y esas cosas....
-¡Más les vale!- Amenazó fuerte- Porque hay algo que se nos olvidó decirlos, no pueden tener relaciones sexuales con nadie hasta el día de la filmación ¡Los quiero tan calientes como un sacerdote en un jardín de niños cuando estén grabando la película! ¿¡Entendido!?
-Sí...
-Muy bien, porque cuando los vea los analizaré y si me doy cuenta de que han tenido sexo esta semana les cortaré las bolas, las procesaré y las venderé como cura milagrosa para el cáncer ¿Ok?
-O-O-Ok...


Contestó el pelinegro, temblando del miedo.


-Me parece ¡Hasta pronto!


Y tan repentinamente como llamó, colgó.


El mayor se quedó mirando perdidamente algún punto vacío ¿En que clase de compañía se había metido? Podría morir en cualquier momento...


Sus tormentosos pensamientos de un horrible deceso a manos de esa atemorizante mujer fueron interrumpidos por un quejido. Sungmin tiró el celular en el sillón espantado al recordar que Kyuhyun aún seguía tirado en el piso, asomándose para ver su condición.


-¿Estás bien?


Le preguntó al chico que aún seguía boca abajo.


-Creo que me fracturé la erección.


Masculló a duras penas.


-Eso es bueno, por ahora...- El mayor comentó nervioso- La presidenta me ha llamado para decir que debemos estar en abstinencia hasta el día de la película.
-Entendido.


Contestó el otro, empezando lentamente a levantarse.


-Bueno...eso.


Y sin más que poder agregar, saltó por los brazos del sillón y corrió a encerrarse a su habitación. Recién en ese momento, apoyado sobre la puerta, había salido de su burbuja de demencia y asimiló lo que había estado apunto de hacer: Casi había tenido sexo con Kyuhyun...


O quizás...


¿Había sido algo más que solo eso?


Unos repentinos toques a su puerta lo alarmaron, sacándolo de sus pensamientos.


-Hyung, voy a irme ahora. Aún estoy algo "animado" y no creo poder resistir las ansias si estamos en un mismo lugar- Comentó haciendo suspirar al mayor- Por otro lado... ojalá no pienses que esto fue un mero impulso animal. No me arrepiento de lo que estuvo a punto de pasar y espero que podamos repetirlos...pero no llamándole "Sexo"...


El mayor se petrificó ante tal acotación ¿Sin llamarle "sexo"?


-Espero que pienses en ello...




Musitó finalmente, caminando ya vestido hacia la puerta para marcharse. En cuanto esta se cerró, el mayor cayó rendido al suelo, dispuesto a nuevamente hundirse en sus pensamientos por un buen rato.


Los días siguientes Kyuhyun volvió como siempre a ir a su casa y entendiendo que su Hyung no necesitaba seguir enredándose más mentalmente, no mencionó nada de lo ocurrido aquella noche y siguió comportándose como siempre lo hacía. Sin embargo, al robarle besos al pelinegro no podía evitar recordar su nívea y hermosa piel a merced de sus labios y el mayor no podía alejar de su mente como esa boca carnosa lo volvía loco sobre el mismo sillón en el que veían televisión en esos instantes.


Pero no hablarían de ello, porque el día de la película se acercaba y más valía estar concentrado en eso que en cualquier otra cosa.


El día antes de la filmación, Kyuhyun subía despreocupadamente por el ascensor hasta el departamento de su Hyung, pensando que aquel sería un día como cualquier otro, hasta que al llegar al piso correspondiente, grande fue su sorpresa al encontrarse a Sungmin apoyado sobre la entrada de su departamento.


-¿Um? ¿Que ocurrió Hyung? -Preguntó curioso- ¿Te echaron de tu departamento?
-Claro que no-Contestó entretenido- Solo que hoy quiero ir a un lugar, pero si me iba sin ti de seguro aporrearías la puerta por media hora y la derribarías pensando que tal vez estoy muerto o algo así.
-Si que me conoces.

Comentó el menor, riendo levemente.


-En fin, vámonos- Agregó, emprendiendo marcha- No quiero volver tan tarde a casa.


Esta vez sobre la motocicleta de Kyuhyun, juntos emprendiendo marcha hacia un lugar al que el mayor les guiaba dando solo indicaciones. Unos 15 minutos de viaje después, la brisa marina golpeó el rostro de ambos, haciéndole entender al menor su destino.


-Es ahí.


Indicó después de un rato el mayor una zona de la playa dividida por pequeños montes rocosos húmedos y cubiertos por vegetales marinos traídos por el mar.


Kyuhyun encontró cerca un pequeño estacionamiento al aire libre para aparcar su pequeño vehículo, caminando junto a Sungmin tras haberlo conseguido. No tardaron ni dos minutos en parar en un punto plano, sentándose en la suave arena, lejos de la gente que disfrutaba del agua en familia y perfecto para observar el profundo mar y como las olas estallaban llamativamente en las rocas.


-¿A que hemos venido, Hyung?


Preguntó el menor curioso por el silencio mantenido durante todo el viaje por Sungmin y por lo que el lugar significaba para el.


-Bueno... Aquí es donde vengo antes de hacer una película.
-Oh...
-Ya sabes, a mi no me gusta lo que hago- Confesó el pelinegro con la vista perdida en el azul paisaje- Siempre siento rabia y miedo cuando voy a filmar con alguien...se que me voy a sentir asqueado de mi mismo después de terminar la grabación pero no sé lo que me pasará durante esta. Todo eso me altera mucho y me deja intranquilo.


El chico suspiró brevemente antes de continuar.


-Pero el mar en comparación es tan sereno, además de enorme, siempre logra arrastrar con facilidad todo lo que cae en sus manos... y no se las llevará para siempre pero cuando vengo a verlo empuja lejos todo lo que me aqueja y me ayuda a enfrentar lo que hago.


Kyuhyun lo miró perdidamente ¿De verdad Sungmin odiaba tanto aquella industria? No podía imaginar como había sobrevivido 5 años trabajando en eso.


-Sin embargo...


Agregó el mayor, volviendo a captar la atención del más alto.


-Ahora estoy algo confundido, pero no siento rabia ni miedo- Comentó con una voz suave y tranquila- Supongo que has estado tanto tiempo a mi lado fastidiando que se perfectamente a que voy a enfrentarme... aunque no lo siento como un reto realmente, a diferencia de las otras veces...supongo que es porque... confío en ti...


El chico sonrió radiantemente al oír aquello.


-He sido realmente adorable ¿No?
-Eres un tonto pervertido e insoportable- Refutó sonriendo- Pero eres buena persona... y te estoy agradecido...


El menor se acercó más hacia el mayor y lo envolvió en un abrazo.


-Lamento haber sido tan o más insoportable que tú cuando nos conocimos...-Agregó refugiándose en el pecho ajeno- Lamento las veces que te grité, insulté y te hice sentir mal...de haber sabido que---
-Hyung-Le cortó repentinamente- No es necesario culparse. Así eras antes, y fue por cosas que pasaron, cosas malas. Ahora eres más tranquilo y capaz de sonreír con más frecuencia...eso es lo único que debe importarte y el único agradecimiento que necesito.


El mayor lo miró ruborizado, con la boca entreabierta.


-A-ah, en serio ¿Porque te comportas así?
-Ya te lo he dicho, es porque eres mi novio.
-Idiota...

Murmuró mientras el otro lo abrazaba con más fuerza. Se sentía bien tener a alguien que le confortara de esa manera, que le aliviara solo con un par de palabras, que le ofreciera tal sosiego sin pedir nada a cambio...

-Hey, Hyung- Le llamó con tono bromista- ¿Que tal si lo hacemos dentro del agua?

Y bueno, aunque costara admitirlo, también se sentía bien que en parte fuera tan idiota para hacerlo reír con las más grandes estupideces.

-¡Eres un maldito pervertido!

Le gritó Sungmin, fingiendo indignación mientra tomaba un puñado de arena para tirárselo en el cuello y que se le metiera dentro de la ropa.

-¡Oye!

Gritó el otro, tratando de agarrar al mayor que se le escabullía para conseguir venganza.

-¡No! ¡No! ¡Aléjate!

Chilló el pelinegro corriendo y riendo.

-¡Tú empezaste!
-¡Tú dijiste algo pervertido!
-¡Tú me provocas! Deberías hacerte cargo ¿Sabes?
-¡Hazte cargo de esto!

Gritó lanzándole otro puñado de arena.

-Oh, ya verás.

Amenazó el menor empezando a perseguirlo, agarrándolo a los pocos minutos de la cintura y empezándolo a girar entre risas por el cielo, cayendo a la arena y rematando con un dulce beso.

Jugaron como hace mucho Sungmin no lo hacía, estando por más de media hora tirándose arena y haciéndose llaves de lucha libre como niños pequeños, hasta que un salvavidas que pasaba por ahí les pidió que dejaran el alboroto y además la indecencia por estar besándose de vez en cuando, obligándolos a irse de vuelta al departamento.

Ya que la noche estaba por caer cuando volvieron al edificio y ellos debían estar bien descansados para el día siguiente, Kyuhyun decidió irse apenas dejó al mayor en la puerta de su casa.

-Buenas noches, Hyung.

Le dijo con dulzura después de besarlo por última vez.

-Buenas noches.

Le contestó el mayor, avergonzado pero tranquilo y con una extraña sensación de bienestar. El menor dio media vuelta y escurriendo arena, caminó de vuelta al ascensor, y solo cuando las puertas se cerraron, el pelinegro entró a su departamento.

Sin esperar, buscó algo para comer, luego se lavó y bañó para quitarse la arena y el olor marino de encima, e inmediatamente después de secarse el cabello y ponerse la pijama, corrió a su cama para dormirse de una vez, porque a pesar de aún estar algo confundido, por primera vez, se sentía impaciente por el día de la filmación.



Continuará...