martes, 8 de abril de 2014

Felicidad [02/??]

Capítulo 2: Un nombre para nuestra nueva vida.


-Bien, con Sungminnie ya terminamos el trámite- Suspiró Sunny – Kyuhyun ¿Sacaste el dinero?
-Aam… sí, sí, ya lo hice- Respondió el aludido después de unos segundos.

Sosteniendo bien a la bebé con un brazo, revisó la billetera en uno de sus bolsillos y que todo estuviera en orden.  Aquel día era el segundo desde la llegada de la niña a su vida, y todo parecía ficticio, sacado de la imaginación de un completo demente, tan extraño que por momentos se sentía desorientado ¿Qué estaba pasando? ¿Qué hacía ahora en el banco? ¿Quién era la bebé que cargaba en sus brazos? La realidad lo golpeaba cada vez más fuerte al segundo en que volvía a recordar, y a la par, se daba cuenta de cosas que antes no y ahora podrían arruinarle totalmente la vida. Bien, era obvio que la bebé era una sorpresa y que le costaría tiempo actuar como un padre calificado y responsable, pero eso pasaría, se solucionaría.

Lo que realmente le aterraba se relacionaba con Sungmin.

Si bien todo parecía solucionado cuando le dijo a su novio que se quedaría con la bebé, nada más lejos de la verdad podía estar ese pensamiento.  El castaño sintió un mal augurio amenazarlo por la espalda al reafirmarlo con sus amigos, y mientras Sunny trazaba un plan de lo que harían y comprarían desde ese momento, este se fue confirmando por sí mismo.  Una cuna,  un coche, mamelucos, pañales, muebles, ropa y un largo etc ¡Eso costaría muchísimo dinero! Dinero que por falta de apoyo familiar, debían poner en conjunto. Esa era la razón que les tenía en el banco, sacando todos los ahorros de sus cuentas bancarias individuales. A Kyuhyun se le revolvía el estómago mientras veía a Sungmin contar los billetes ¿En serio su novio lo amaba tanto para entregarle sin protesta y demora su dinero? En el primer año de su veintena el pelinegro había desarrollado un gran deseo por tener un auto propio, y desde ese entonces, parte del salario mínimo que le pagaban en su trabajo de medio tiempo mientras estudiaba lo había guardado con esmero. Kyuhyun sabía bien cuanto lo deseaba, y es por eso que en secreto el también juntaba dinero para ayudarle a comprar el vehículo ¿Pero que importaba ya? Tanto su ahorro como el de su novio se habían vuelto inútiles y lo peor es que ni siquiera lo usarían en algo para ellos mismos, y lo peor de eso, es que Kyuhyun tenía la culpa.

El castaño no dejaba de torturarse a si mismo con ese pensamiento hasta que Changmin llamó su atención y la de los demás.

-Bueno, ya está el dinero ¿Cuáles son las prioridades?
-Necesitamos la cuna, algunos muebles y un sitio para ella- Contestó la rubia- Ustedes tenían un cuarto de huéspedes ¿Verdad?
-Sí,  está llena de cajas y chucherías, pero se puede limpiar en una hora- Contestó Sungmin.
-Bien, después de terminar con esto iremos a ello-  Prosiguió la rubia- Aún falta para el invierno pero los bebés siempre necesitan estar cálidos así que compraremos unas mantitas ¡Ah! Y también necesitarán un coche. Espero que puedan hacer entrega inmediata, los fletes que cargan cosas tan grandes por lo general te lo llevan a domicilio un par de días después.
-Por lo que yo sé se puede pedir  que lo lleven el mismo día, solo hay que pagar un poco más por el servicio.
-Muy bien ¿Qué más? Ah cierto, hay que llevarla al hospital  y pedir que la revisen, no vaya a tener alergias o alguna condición de la que no nos hayamos enterado, pero eso será más fácil cuando ya esté inscrita en el registro civil. Por cierto ¿Cuándo irán a hacer eso?
-El Viernes, aún tengo que conseguir algunos papeles míos para inscribirme como su tutor legal- Comentó el pelinegro con una neutralidad preocupante, porque peor que Sungmin se mostrara triste o enojado era que las situaciones lo superaran tanto como para guardárselas en su corazón. Kyuhyun lo sabía bien y su intranquilidad no pudo evitar aumentar un poco más.
-Bueno, yo creo que eso sería lo más importante por ahora- Concluyó Sunny- Inventaré alguna mentira y pediré una semana de licencia para cuidar a la bebé y así poder enseñarles algunas cosas ¿Ok?
-Ajá- Respondió Kyuhyun algo ido.
-¡Yah! ¡Espabilen de una vez! – Gritó la chica palmeando cerca de sus rostros, ambos se veían poco emocionados- Hay mucho que hacer, no hay tiempo para que se queden mirando los pajaritos.

Ya habiendo captado la atención de ambos, la rubia volteó y tomándola mano de su esposo, caminó en dirección al centro comercial. Temeroso, Kyuhyun hizo lo mismo con su novio. Sintió un gran alivio al no ser rechazado, pero nada había de la sonrisa que Sungmin le brindaba siempre que se tomaban de la mano, solo estaba ese rostro neutral mirando hacia el frente que le torturaba cada vez más.


El día fue larguísimo para todos, porque para empezar se habían levantado temprano y empezado desde ya con todas las actividades que planearon. Elegir y comprar no llevó mucho tiempo, porque Sungmin solo abría la boca para aprobar cada elección que hacía su novio sin protestar o proponer otra cosa. Después volvieron a casa y mientras aguardaban por las compras, Sungmin, Kyuhyun y Changmin despejaban el cuarto de huéspedes en tanto Sunny iba al supermercado por alimento suficiente como para agasajar a un pelotón. Si esa niña iba a ser hija de Kyuhyun y Sungmin, lo primero que debía enseñarles tendría que ver con comida si o si.

Aunque por otro lado, Kyuhyun ni siquiera sabía si serían dos padres para la bebé.

Era claro que Sungmin no se iría voluntariamente. Ya era de noche, en conjunto se habían gastado alrededor de 1200 dólares en cosas de bebé y se veía concentrado en los consejos que Sunny le daba antes de marcharse, pero en vista de lo distante que estaba, era Kyuhyun quien ya no sabía si quería tenerlo a su lado.
En menos de un año, el mayor le había hecho feliz como nadie, no se perdonaría la grosería de pagar el favor arruinando su vida al darle una responsabilidad que no le correspondía. Ni siquiera se imaginaba haciéndole el más mínimo daño. Sungmin era la razón de su felicidad, lo amaba más que a nadie, ninguna persona podía comparársele.

Y eso solo provocaba un debate mental aún peor.

Si iba a dejarlo ir: ¿Cómo lograría sobrevivir sin él?

Hasta el momento su agenda estaba llena hasta el día de su muerte con metas que incluían a su novio. Él lo quería tanto que nunca creyó que eso algún día podría cambiar a “Solo Kyuhyun”

Sí, tal vez por sus escasos 23 años había sido ingenuo, tanto para creer que por fin algo que valiera la pena podría durarle para siempre. Pero es que en verdad, desde el fondo de su corazón, el había querido que fuese así.

Suspiró y miró a su bebé dormida, entregándose al placer de sus suaves sábanas y su nada barata cuna.

Ella no tenía la culpa, no podía odiarla por su situación, tampoco detestarla o guardarle rencor. Esa pequeña sin nombre era solo una consecuencia, una víctima más al igual que Sungmin. El único culpable aquí era él. Y solo él debía hallar la solución.

-¿Qué nombre debería ponerte?- Susurró al aire, mirando a la niña.



Concentrado en los posibles nombres de la bebé, en Sungmin, en sus problemas y en todo lo que parecía no poder remediar, salió de la habitación y se acomodó en uno de los sillones. Hurgó ocioso en uno de sus bolsillos y encontró lo que había sobrado de su compulsivo  día de compras.  Ja, tan solo 1 dólar con unos centavitos. No alcanzaba ni para comprarse el vino más barato y desabrido que hubiera en Corea, pero bueno, al menos la bebé parecía completamente abastecida después de romperse la espalda cargando los muebles y poniendo todas las cosas en su sitio. Eso era un problema menos en su larga lista.

Pesadamente levantó la cabeza, miró hacia la cocina y creyó que era el día de “Hace sentir culpable como la mierda a Kyuhyun”

Atento, su novio preparaba sin problema un biberón con leche tibia. Aquella bebida había sido la primera enseñanza de Sunny durante el día, y mientras Sungmin lograba con éxito prepararla a los 5 minutos, él creaba intento tras intento de leches que con solo verlas parecían un atentado contra la naturaleza.

Era el padre biológico de la bebé y ni siquiera podía actuar como tal.

-¡Ahhh!- Espetó, cansado de auto-compadecerse por su miseria.

Se levantó del sillón en busca de una ayuda que lo ayudara a tomar valor.

-Hyung, olvidé preguntarle algo a Soonkyu- Anunció amable, llamando la atención del mayor- Voy y vuelvo.
-Está bien- Concedió el otro, con su ya casi acostumbrada cara de distracción.

Oído esto, Kyuhyun salió del departamento y correo a golpear la puerta que resguardaba a sus amigos. Pasó un buen rato para que en bata de dormir, una algo adormilada Sunny abriera.

- ¿Qué sucede, oppa?- Preguntó bostezando.
-Es Sungmin-Hyung.
-Ah, eso. Sabía que pronto me preguntarías por él- Dedujo.
-Ya sabes cómo ha estado desde ayer. Estoy muy preocupado- Confesó el mayor- Es obvio que la llegada de la bebé no iba a dejarlo indiferente, yo estoy impactado, pero él está solo mudo, casi neutral, no dice ni hace nada. Quiero saber si a ti te ha dicho alguna cosa. Aunque sea muy pequeña.
-Te ayudaría si pudiera, Oppa, pero Sungminnie-Oppa es un genio cuando se trata de ocultar emociones. Hoy traté de preguntarle varias veces como se sentía con la situación y solo respondía “Estoy bien, estoy bien”. Ni con 6 años de amistad puedo escudriñar en esas palabras y saber que ocultan.
-Mmm…
-Lo siento, cariño- Expresó ella, apenada. Era testigo de cómo el miedo y la culpa se devoraban por dentro a Kyuhyun.
-No importa, no es como si fueras la causante de todo esto.
-Oh, ven aquí- La chica abrió sus brazos para afianzarlo con fuerza- Todos cometemos errores en la vida, algunos son grandes y otros más pequeños, pero siempre se pueden solucionar y perdonar. Al menos este lo cometiste antes de conocer a Sungminnie y el te ama, te ama como a nadie, eso sí que me lo ha dicho y sé que pronto le verás tan dulce como siempre y te ayudará a llevar esta carga.
-Sé que me ama y que estará a mi lado, pero yo también lo amo y no quiero condenarlo a cargar este peso conmigo si eso no lo hará feliz- Sunny suspiró al oír esto.
-Bueno, entonces eso tienes que verlo con él. Pregúntale como se siente y después decidan lo que es correcto y justo para ambos, por mucha pena o miedo que les cause.
-Lo sé, lo sé…



Varios minutos más tarde, Kyuhyun estaba de vuelta en su departamento. Por una parte, estaba decidido a preguntarle de una vez al mayor como se sentía, y por otra parte más grande, temía horriblemente al imaginar la respuesta.

Temblando, barrió el comedor con la mirada, y después de oír un gemidito de la bebé, supuso que estaba con ella. Abrió inseguro la puerta. Sungmin cargaba a la bebé con cuidado y trataba de hacerla dormir luego de su última leche de la noche. Sin interrumpir la escena, el menor se quedó inmóvil en el umbral de la puerta, solo observando.

Diablos…¿Cómo podía hacerlo?

-Oh- Sungmin pareció ligeramente sorprendido al notar su presencia segundos después.
-Hyung…yo…-Empezó el castaño ¿Pero que podía decir?-Yo…
-¿Um?
-Yo…-El era bastante egoísta, pero nunca se sintió tan mal por eso como en ese momento- Yo lo haré dormir. Tú ve a descansar.
-Ok- Aceptó el pelinegro, tras unos segundos de decisión, entregándole la bebé con cuidado y saliendo sin más.
-Bien, bien, vamos a dormir- Le habló el menor a su hija, con fingido ánimo- ¿Quieres que te cante?



Las cosas siguieron de la misma forma a medida que los amaneceres y atardeceres se perdían. Kyuhyun se debatía atemorizado, al borde del colapso, entre decir algo sí o no, mientras su novio seguía igual, neutral y perdido en otro mundo.

Y los días hábiles volvieron inoportunos. Ambos debieron volver al trabajo, pero esta vez sin hacer turnos, sino limitándose a hacer las horas establecidas en sus contratos  para así llegar temprano a casa y aprender sobre los cuidados de la bebé en manos de Sunny. Con la distracción y todo, Kyuhyun se empeñó en trabajar arduamente. Aún era novato y los novatos por lo general deben trabajar más que los veteranos, y si él no iba a hacer turnos entonces debía esforzarse más para que los demás no le miraran feo. No era que le importara la opinión ajena, pero conseguir quejas de los demás y ser despedido sería la guinda de la torta. El no quería más problemas aún sintiéndose moribundo, así que resignado siguió sobreviviendo a semana que parecían eternos.

Pasaron tres días llenos de tensión y tormentosas nubes augurando cosas peores. Sungmin parecía cada vez más distante. Claro, cuando aprendían a bañar, mudar, vestir y peinar a la bebé su cuerpo estaba cerca, pero sus pensamientos, su voz y su corazón parecían escondidos en un sitio lejano.

Durante las noches, el mayor se ponía ni muy lejos ni muy cerca de el en la cama a la hora de dormir, mientras el castaño esperaba un par de horas en vela y cuando sabía dormido al otro, se acercaba, lo abrazaba cuidadosa pero posesivamente como antes de todo el problema y tras besar su nuca, se empeñaba en  conciliar el sueño y esperar que al día siguiente todo volviera a ser como antes. Más eso no ocurría. A la mañana siguiente despertaba, Sungmin ya no estaba en sus brazos  y la pesadilla continuaba. Nada volvía atrás, nada mejoraba. La respuesta que había tratado de conseguir sin éxito se mostraba sola ante él, porque se esforzaba en cooperar lo máximo posible con la bebé pero no conseguía ninguna mejora.  Era él quien se levantaba en las noches a dormirla, también le daba de comer, la mudaba y hacía las tareas pesadas para no incordiar a su novio, sin embargo,  Sungmin no se inmutaba de ello ni por un segundo. Todo lo que hacía era tan inútil como desesperanzador.

Sungmin definitivamente no quería estar ahí, por muy difícil que fuera asumirlo.

Entonces llegó otro día que fue aún más amargo con esa conclusión y con un nudo en la garganta, Kyuhyun pensaba en ello mientras veía jugar a su lado a la pequeña con unos peluches que le habían comprado. La niña empezaba a acostumbrarse a su nueva vida y a esas nuevas personas a su lado, no obstante,  parecía poco animada. Lograba entender que el ambiente a su alrededor no era precisamente agradable, y Kyuhyun sentía mucha más presión  por lo poco saludable que era la infelicidad para una niña de tan corta edad.

Distrayéndolo de sus pensamientos, el pelinegro salió de la habitación de ambos  hojeando unos cuantos papeles que finalmente dejó sobre la mesa.

-Ya tengo todos los documentos para hacerme su tutor- Anunció quedamente.
-Ah…Bien- Respondió Kyuhyun, con los ojos suplicantes.

Ya no aguantaba más.

Cuando Sungmin volvió a desaparecer tras la puerta se tomó con furia la cabeza. Una semana más de esta tortura lo llevaría al suicidio, o quizás sería el mismo Satanás que lo vendría a buscar por darle menudo dolor a Sungmin. Fuera como fuera, el no pondría resistencia alguna a esas dos opciones, pero teniendo una hija que cuidar, decidió que  era mejor resolver todo de una vez.

Con cautela, tomó a la bebé en brazos y se la llevó a su cuna. La arropó bien y esperó a que se durmiera.

-Puff, the magic dragon live by the sea- Cantó con voz suave y melodiosa- And frolicked in the autumn mist in a land called Honah Lee.

Era impresionante. Así como la primera vez la niña caía dormida en pocos minutos, y ese era el mismo efecto que la canción tenía sobre el cuándo pequeño. Kyuhyun sonrió sinceramente por primera vez en la semana al verla descansar con la respiración lenta. Se veía tan tierna, pequeña y saludable que daban ganas de comérsela a besos desde la cabeza hasta la punta de los pies, pero el solo se conformó con un pequeño beso en una mejilla.

Los sentimientos de un verdadero padre empezaban a sumergir en su corazón y solo tal vez, ellos serían lo suficiente para sobrevivir a la pérdida de Sungmin. Al menos en eso se quería apoyar, porque ahora tenía prioridades y sucediera lo que sucediera, tendría que elegir a su hija por sobretodas las cosas, incluso por sobre su novio. Además, si de verdad estaba en lo correcto, terminaban y dejaba a su Hyung solo, el podría seguir con su vida y encontrar la felicidad en otro lugar, en cambio, no había destino parecido para una pequeña de 6 meses.

Le bastó una hora para ordenar sus ideas y tomar el valor para dejar en libertad a su novio. Suspirando, débil por las cosas que pasaban por su cabeza, miró una vez más a la bebé y finalmente, salió.

-Aquí vamos- Se animó suspirando, ya frente a la habitación de su novio y él.

Sentado en la orilla de su cama, el mayor lustraba sus zapatos del trabajo. Ambos habían pedido el día libre mañana para hacer sin prisas todos los trámites correspondientes, pero a Sungmin siempre le gustaba ir igual de impecable a todos los sitios que requirieran formalidades. Kyuhyun trastabilló aún más frágil de solo imaginar cuanto extrañaría esa manía por la limpieza y la pulcridad que Sungmin tenía.

-Hy-Hyung- Lo llamó aterrado- Necesito decirte algo.
-¿Um?-El mayor levantó la cabeza con ojos confundidos- Está bien.

“Está bien” Diablos, ya estaba harto de oírle decir solo eso, pero no era momento de pensar en esa nimiedad, sino de engañar a sus nervios fingiendo calma para poder decir las cosas de forma entendible.

-Voy a pedirle un préstamo a mi Noona....y te devolveré todo lo que has gastado en la bebé.
-¿Eh?- Sungmin parpadeó confundido.
-Sé que tú no querías usar ese dinero en todo lo que compramos y que tampoco quieres involucrarte en mi problema. Yo respeto eso.

Sungmin siguió observándolo, con evidente interés en lo que decía y totalmente inmóvil. Un silencio de lo más tenebroso se tornó alrededor de Kyuhyun. Después de unos segundos pasaba lo que no había sucedido hace días, Sungmin tenía expresión en su rostro de nuevo, aunque no una buena precisamente.

-¿Es…Estás…terminando conmigo?- Preguntó con una mezcla de asombro y decepción en sus palabras.
-Te estoy dando la libertad de marcharte si así gustas- Corrigió el menor- No te quiero obligado a mi lado si todo esto te entristece y no es lo que planeas para tu vida.
-Umm…- El mayor bajó la mirada pensativo.
-Yo…voy a estar bien- Mintió- Podré arreglármelas. Arrendaré un apartamento, me llevaré las cosas de la bebé y mías, y desde ese momento no tendrás que saber de nosotros nunca más. Podrás seguir el camino que tú quieras.   
-…

El silencio volvió a envolverlos mientras el castaño esperaba la respuesta del otro. Finalmente, Sungmin suspiró  y volvió a levantar la cabeza.
   
-Bien, me parece una actitud muy justa de tu parte- Contestó seco sacando su reprimida habla, terminando de romper el corazón de Kyuhyun- Pero a la vez muy egoísta, porque ni siquiera me has preguntado lo que yo quiero y eso no es terminar contigo. No quiero dejarte solo.
-Sé que no quieres dejarme solo, pero no te engañes ni intentes engañarme a mi- Replicó el menor con los ojos rojos – Te he visto esta semana, estás perdido y sombrío, no te convence la idea de tener una hija, y no porque me quieras significa que debas aceptar a la fuerza esta responsabilidad tan grande. No quiero hacerte daño, no me lo perdonaría.
-¡Pero si ahora me estás haciendo daño!- Le acusó el mayor, levantándose de su lugar con energías renovadas- Cuando quisiste quedarte con la bebé te dije que estaría a tu lado ¿Crees que lo hice porque soy un estúpido que acepta todo lo que le ofrecen? ¿O porque vienes de una familia con dinero? ¿O por qué me follas bien? ¡Lo hice porque te amo!

El grito fiero del mayor hizo sorprender a Kyuhyun. Pensó que su Hyung se iría sin más, pero ahora estaba en esta situación confusa, enojado y aparentemente herido.

-No fue por ninguna otra razón- Prosiguió su novio- Fue porque te amo y porque quiero estar contigo en buenas y malas ¡Y tu vas y dices esto! ¿Qué? ¿Acaso no me amas? ¿No nos íbamos a casar algún día? ¿No era que seríamos una pareja que nunca se cansaría del otro y viviríamos juntos hasta volvernos viejos gruñones y arrugados? ¿O todo eso que me dijiste fue mentira?
-¡Claro que no! ¡Yo te amo más que a nada! Es por eso que te quiero dejar ir, para que puedas ser feliz.
-¡Tú eres mi felicidad, Kyuhyun! – Gritó el mayor, tratando de serenarse- Mira, en parte…todo esto es mi culpa, porque me cuesta expresarme correctamente cuando siento algo. No estoy triste por la llegada de la bebé. Siempre quise tener hijos, solo que de la forma en que llegó ella no fue nada sutil ni normal. Los padres se enteran de que tendrán un hijo y tienen 9 meses para asimilarlo. Yo no tuve ni siquiera un día. Era obvio que quedaría tan impactado y asustado como tú, el problema es que al enfrentar cambios drásticos en mi vida, me lo pienso mucho para asimilarlos y enfrentarlos. Es por eso que he estado distante, pero no siento odio ni pena, tampoco quiero irme de tu lado.

Kyuhyun lo observó perdido ¿De verdad Sungmin le decía que no tenía que alejarse de su lado? Eso era tan…

-Desde que me enamoré de ti, me siento vacío cuando no estamos juntos. No podría sobrevivir ni ser feliz sin ti, así que por favor, no vuelvas a excusarte con eso, no vuelvas a ser egoísta y tampoco me abraces cuando duermo porque me despiertas. Hazlo como corresponde- Finalizó abriendo sus brazos.

El menor casi se desmayó por la repentina y brutal inyección de alivio en su cuerpo ¿Cómo podía ser que las cosas con Sungmin siempre podíansalir bien? Incluso en esa situación. Antes de correr y atrapar con fuerza a su bajito novio, liberó aquello que desde la aparición de la bebé había retenido.

-Hyung…-Exhaló bruscamente sobre su cuello, con las lágrimas bajando veloces por sus mejillas- Hyung…Si te hubieras ido yo no sabría que hacer…
-Pero no me fui…tranquilo…- Susurró el mayor sobándole la espalda. Poder expresar por fin como se sentía le había devuelto la dulzura que le caracterizaba.
-Tengo…tengo tanto miedo…- Exclamó Kyuhyun, ya no pudiendo contenerse y apretando el cuerpito ajeno.
-No debes tenerlo, vamos a superar esto juntos.
-La leche que preparo le salen grupos que tienen vida propia…si tu no estuvieras, las cocina explotaría y la bebé se moriría de hambre- Sungmin rió enternecido por la confesión.
-Ya aprenderás a hacer leche y cocinar…Lo intentaremos hasta que lo logres.
-Te amo, Hyung…- Suspiró el menor con la voz afectada, mientras Sungmin lo llevaba hasta la cama para que pudiera desahogarse con más comodidad- Nunca voy a querer que nos separemos si no es por tu felicidad.
-Entonces me tendrás siempre a tu lado…pero no vuelvas a decidir cosas por ti mismo, ahora somos los dos quienes toman las decisiones.
-Lo sé, lo sé…lo siento- Se disculpó Kyuhyun, un poco más sereno- Tenía miedo y preferí tomar una decisión  a preguntarte y oír directamente que no querías estar conmigo.
-Ya no importa, total, yo tampoco supe como abordarlo.


Pasaron varios minutos en los que Sungmin se mantuvo quieto en su lugar, acariciando la espalda del menor, abrazándolo y consolándolo. No importaba que tan impactado haya estado él, sabía que era mucho más difícil aceptarlo para Kyuhyun, por mucho que se haya propuesto enfrentar su nueva vida sin objeción.
Ahora estaba más decidido que nunca a asimilar la situación, quedarse con su novio y asumir junto a él la paternidad de la bebé.

Cuando el menor logró dejar de llorar, fue al baño a despejarse un rato. Regresó a los pocos minutos, con los ojos un poco hinchados y el evidente alivio en su rostro de que al final las cosas no salieron horribles como él las pensó.

 El mayor le sonrió tiernamente al verlo entrar y tan solo segundos después de incorporarse y acercarse a su novio, este le agarró la cintura, y atrayendo su rostro con la otra mano lo besó con dulzura desbordante.
Tantos días sin tocar esa preciosa boca tenían a Kyuhyun inquieto, porque esos labios eran distraídos y podían olvidar a quien le pertenecían.

Y aún habiéndole quitado todo el aire de los pulmones no tuvo suficiente.

Quería, amaba, adoraba y se obsesionaba por ese hombre que anheló probarlo aún más.

Bajó con cuidado su polerón y empezó a besar y dejar marcas en todo su hombro, haciendo reaccionar inmediatamente a quien le pertenecía. Sungmin miró el techo sintiendo como la excitación dormida en su cuerpo resucitaba para entregarse una vez más a su novio.

El más alto lo estiró en la cama, le quitó paciente la ropa  y le conoció el vientre, las piernas, el sexo y todo el níveo cuerpo una vez más.

 Normalmente, como cualquier pareja, ambos ponían de su parte en el juego previo y en el coito mismo, sin embargo, Kyuhyun solo permitió que su novio lo ayudara a quitarse la ropa y nada más. Esa noche tan cercana al verano quería que su amante sintiera mucho más que él, ya que como novato  en la zona administrativa de un hospital público, no podía darle muchas cosas a su hyung, así que hacer el amor era un pretexto eficaz para pagarle tantas bendiciones traídas a su vida.

Los cuerpos de ambos sudaron, se estremecieron y tensaron cuando la unión los dejó sin habla. Sungmin se aferró con fuerza a la espalda de su novio mientras este le brindaba un ataque doble con besos húmedos y embestidas profundas. Una explosión en su interior lo suficientemente fuerte para trastornarlo hasta los gritos. Pero la vida sabía que tendrían mucho tiempo para amarse de esa forma así que ni lagrimeó culposo cuando esos amantes a punto de llegar al orgasmo escucharon por el monitor de bebés el claro chillido de la niña reclamando su última leche.

-Kyu…Kyuhyun…la…b-bebé- Advirtió Sungmin, agitado por el arduo y placentero ritmo que Kyuhyun había mantenido a pesar de todo.
-Le daremos…toda nuestra vida desde…ahora en adelante- Contestó igual de agotado- No creo…q-que le haga daño unos segundos de nuestra ausencia…
-Pero ¡Mmm!- Sungmin se interrumpió a si mismo reprimiendo uno y varios gemidos que el otro le causaba.

Y la conversación quedó ahí hasta que Kyuhyun cumplió con su cometido. Segundos después de terminar, se paró enérgicamente y se puso la ropa interior y la bata tan rápido como pudo.

-Yo la calmo y tú preparas la leche. Rápido- Ordenó campante corriendo a la habitación de su hija.
-Ya…voy…-El mayor contestó  con la respiración acelerada y el corazón a mil.

Después de darse unos segundos para reponerse, vistió algo de ropa y corrió a la cocina. Preparó la leche con la cual fue de inmediato a la habitación de la bebé. Había dejado de llorar pero seguía con los ojos llorosos y un puchero.

-Toma- Le ofreció al menor.
-Oh, mira nena. Appa te ha traído tu leche- Le conversó el castaño a su hija, ofreciéndole la mamadera sin demora.
-Tú no se la trajiste- Reclamó Sungmin divertido.
-Pero si me refería a ti, tú también eres su Appa.

Sungmin se sonrojó al oír aquello. Era cierto, ahora también sería el padre de la niña. Tantas cosas había pensado estos días que ni siquiera se había detenido a comprender eso.

-Aunque si se presta para confusiones- Agregó Kyuhyun, pensativo- ¿Qué tal Min-appa y Kyu-Appa?
-Por mi está bien- Contestó el pelinegro, algo cohibido.
-Oh, mira nena. Min-Appa te ha traído tu leche- Se corrigió el castaño haciendo sonreír a su novio.

Kyuhyun observó su reacción con embeleso, aún más aliviado, y le robó un par de besos. Hasta que un pensamiento lo distrajo.

-¿Qué ocurre?- Inquirió Sungmin.
-Que tú serás Min- Appa y yo Kyu-appa, pero ella aún no tiene nombre- Suspiró- Y no se me ocurre ninguno…
-Oh…Pues, ya se te vendrá uno bueno a la mente- Le animó el azabache, quitándole el biberón ya vacío de la boca a la niña. Parecía que de verdad  era de hambre voraz. Como Kyuhyun y él, seguramente no se alejaría del plato y los palillos.

Kyuhyun pensó un rato.

-¿Y qué tal si lo eliges tú?- Ofreció él, asombrado al otro- Como tu dijiste, ahora los dos tomaremos las decisiones.
-P-Pero, yo no tengo buen gusto en esas cosas.
-No importa, yo aceptaré el que tú quieras.
-A-ah…
-Vamos, hazlo tú- Le animó.
-Mmm….es-está bien…- Aceptó el mayor, haciendo sonreír al otro que ya terminaba de sacarle los gases a la adormilada bebé.


No pasó ni un minuto  para que cayera completamente dormida en la cuna. Kyuhyun abrazaba a su novio mirando concentrado a la bebé dormir.

-¿Estás seguro de querer hacerlo?- Preguntó por última vez.
-Seguro- Respondió Sungmin, mirándolo con decisión.
-Bien- Dijo besándole los labios- Vamos a dormir, despertará en unas tres horas.
-Yo la calmaré la próxima vez- Pidió el pelinegro.
-Con lo pesado de tu sueño se va a calmar antes de que tú despiertes y vayas a hacerlo- Bromeó el más alto.
-¡Hey!- Farfulló Sungmin a quien huía para no sufrir las consecuencias.


Al día siguiente, a las 10 en punto, las dos parejas y la bebé estaban disfrutando  de los placeres de la sala de espera en el caluroso registro civil, con papeles en manos y una decisión tomada.

Changmin dormitaba incómodo en su puesto, Sunny felicitaba a Kyuhyun por haber conversado al fin con Sungmin. No de la forma adecuada, pero bueno, al menos había salido bien. En tanto el azabache,  miraba fijamente a la bebé durmiendo en sus brazos.

-Si sigues observándola así le vas a hacer un mal de ojo- Advirtió Kyuhyun, susurrándole al ido hombre a su lado, quien por su distracción volvió en si de un salto.
-¿Ah? ¿Qué? ¿Cuándo? ¡Ya sé!- Exclamó pegando todas las palabras.
-¿Ya sabes qué?- El menor preguntó entretenido.
-¡El nombre, el nombre para ella!
-Wuaaah- Exclamaron emocionados los que le oían.
-¿Cuál es?- Preguntó Kyuhyun.
-Será una sorpresa, así que tendrán que esperar- Se burló el mayor, sacándoles la lengua. Kyuhyun la besó fugazmente más interesado en la ternura de su novio  que en la duda.
-Yah, no hagan eso- Los retó Sunny- Aquí hay muchas viejas chismosas y malhabladas que los pueden insultar, además estoy yo, que querré mirar más.
-No seas pervertida- Le regañó su esposo pellizcándole el brazo después de oírla mientras el dormitaba.
-Ay- Se quejó la regañada, tirándole un empujón en venganza.

Sungmin y Kyuhyun rieron hasta que el tablero electrónico que colgaba de un pilar indicaba que ya era el turno de ellos.

Después de más de 15 minutos, entregando y recibiendo papeles, explicaciones y permisos, al fin la mujer que les atendía empezó a registrar oficialmente a la bebé.

-Sexo femenino, nacida el 6 de Noviembre del año pasado, apellido Cho ¿Y cual sería el nombre?
-Jooyeon- Respondió Sungmin.
-Cho Jooyeon entonces- Tecleó la mujer.

Kyuhyun parpadeó confundido ¿Qué nombre era ese?? O sea, no era que le desagradara, pero estaba seguro de haberla oído antes.

Sin manifestarse al respecto, dejó el papeleo seguir.

-Padres, Cho Kyuhyun y Jung Sena. Madre ausente por lo que la bebé puede tener un tutor legal, en este caso lo hay y corresponde al nombre de Lee Sungmin.

El derecho de tutor que tenía el mayor sobre la niña era en caso de emergencias o incapacidad del padre,  pero al menos el país reconocía que tenían una conexión y eso era suficiente para ellos.

Salieron victoriosos del lugar con la celebración de sus amigos zumbándoles los oídos.

-Es increíble que de verdad sean una familia. Ay, voy a llorar- Exageró Sunny tapándose la cara por la alegría.
-Pues ya está hecho- Secundó Changmin- Felicidades, y ya saben que cuentan con nosotros ¡Pero tú, no dejes más retoños por ahí! ¿¡Oíste!?- Regañó el más alto a su mejor amigo.
-¡Yah! ¿Crees que soy un escolar estúpido? Yo ya madu--- -Kyuhyun frenó toda su indignación al darse cuenta de donde venía el nombre de su bebé- ¡Yaaah, Lee Sungmin! ¡Le has puesto Jooyeon por esa idol de After School! ¿Verdad?
-Aa-ah- Sungmin se sonrojó por ser pillado.
-¡Dios, pensaba que el mocoso era yo! ¿Qué edad tienes? ¿16 años? ¿Aún eres un fanboy?
-¡Te-Tengo 25 y bien que lo sabes!- Se defendió el otro- Además tu me dijiste que le pusiera el nombre que yo quisiera y tu lo aceptaría- Agregó caminando para alejarse de sus quejas.
-¡Te dije eso pero no para que le pusieras un nombre de una antigua idol! ¡Ahora cuando ella vaya al colegio se burlarán!
-¿Cómo se burlarán si no era tan conocida? A ti te costó acordarte- Contestó el otro- Además la molestarán por otra cosa, porque adivina: ¿Tiene dos padres!
-¡Eso no lo pueden saber todos! ¡Pero si sabrán su nombre porque es lo primero que se pregunta! ¡Y  de todas formas, si ibas a ponerle un nombre de idol  hubieras elegido a Kahi!
-¿Kahi? ¿¡Kahi!? ¿¡Has perdido la cabeza!? ¡Jooyeon era más bella!
-¡Pero Kahi tenía más talento!
-¿Que sabes tú? Yo pertenecía al fanclub oficial.
-¡Yo fui a todos los conciertos!

Mientras ellos seguían la discusión que pasaba por mucho las rayas de la estupidez y la incoherencia, Sunny y Changmin los observaban atónitos con los pies pegados en el asfalto. Bueno, al menos eso demostraba que estaban volviendo de a poco a la normalidad.

Decidieron dejarlo estar hasta que una duda cruzó veloz por sus cabezas.

Sus amigos caminaban y discutían, muy ligeros y despreocupados.


¿¡Donde estaba Jooyeon!?

Para el alivio del matrimonio, la bebé miraba confundía el cielo sentada en una banca frente a ellos y en cuanto Changmin la tomó en brazos, su esposa corrió hecha un demonio a enterrarles los tacones en el culo a ambos idiotas.

-¡Los voy a mataaar, bastardos irresponsables!
-¡AHHHHHHH!

Y ahora, siendo oficialmente una familia, la nueva de vida de Kyuhyun y Sungmin por fin tenía un nombre, el cual correspondía a Jooyeon. Y aunque todavía eran jóvenes y algo distraídos, las diversas etapas que enfrentarían juntos a lo largo de sus vidas le enseñarían a ser buenos padres para ella.

O esperemos que así sea.


Continuará…


Besito KyuMin ♥ uwu

viernes, 21 de marzo de 2014

Felicidad [01??]

♠ Nombre de la historia: Felicidad.
♠ Pareja: KyuMin
♠ Género: Romance, Drama, Lemon, Fluff, Comedia.
♠ Descripción: Para Kyuhyun, hay un antes y después desde la aparición de Sungmin en su vida. Antes: rebeldía, vacío existencial, infelicidad, disconformidad; Después: sosiego, alivio, amor, Felicidad. La llegada del bajito y precioso titulado de Odontología sin duda mejora su existencia y gracias al poderoso amor que comparten, por fin se siente listo para abandonar su pasado  y ser un hombre adulto responsable y bien portado. Pero a veces los errores pasados no siempre nos permiten continuar como queremos. Un día cierto obstáculo llega a su puerta con el objetivo de cambiarles la vida para siempre ¿Podrán ellos seguir avanzando a pesar de esto? ¿Su amor podrá seguir sobreviviendo a lo largo de los años? ¿Podrán juntos mantener la felicidad mientras evaden los baches de la vida? 



Capítulo 1: Hoy sin un padre, mañana con dos.



-Kyuhyun-ah ¿Terminaste de aspirar la sala?
-Sí, Hyung.

Respondió el chico, liberando un cansino suspiro por la tarea recién terminada. Pero bueno, aquello no importaba, ni esa tediosa faena ni ninguna otra, incluso que le golpearan las bolas estaba bien porque era feliz y nadie podría arruinar eso. La cantidad de paz que se desbordaba en su interior, Dios…era enorme, y más aún cuán bien le hacía sentir eso.

Se sentía tan malditamente completo.

Todo aquel vacío y duda existencial experimentada en su vida se había esfumado, porque aquello que necesitaba había aparecido por fin: Lee Sungmin, su novio, el amor de su vida.

Tan solo llevaban diez meses y unos cuantos días juntos, pero tenía claro que deseaba proyectarse con aquel hombre hasta el día de su muerte, porque nunca había existido alguien que le hiciera sentir temor de lo tan enamorado que estaba, así tampoco, quién le motivara a reponerse de lo insufrible que era su vida en el pasado.

A Kyuhyun no le gustaba del todo ser así, pero a causa de la presión paternal sobre sus hombros y la propia por conseguirse una buena vida, siempre fue un estudiante modelo. Primaria, secundaria e instituto. En cada grado siempre fue el primero de la clase y priorizó sus estudios hasta lograr a estudiar administración pública en la Universidad. Y el primer año como siempre fluyó perfectamente, buenas notas y ningún problema a su alrededor, solo el enorme vacío de soledad en su interior.

Hasta que un día, las cosas cambiaron y no para bien. 

No sabe precisamente cómo entró a aquel grupo, pero recuerda que una tarde soleada, un chico de su clase lo invitó a una fiesta, la cual presagiaba espiral de alcohol, desenfreno, drogas, sexo e irresponsabilidad. Lo entendió en cuanto se vio con una lata de cerveza en la mano, frente a un espejo en la casa del no se quién que había organizado la juerga y a pesar de saber que estaba mal, no se resistió a ser consumido totalmente por la estupidez, porque todos le decían que aparte de una buena apariencia tenía un futuro asegurado, pero a él no le importaba porque seguía sintiéndose inconforme con su vida y quería averiguar si aquello la llenaría de alguna forma.

Su padre estaba iracundo, su madre decepcionada y su hermana mayor terriblemente preocupada, pero sin importarle, por casi tres años Kyuhyun se encargó de auto-destruirse tanto física como mentalmente. Dentro de un grupo de "Amigos" tan o más perdidos que él, aprendió a ser un patán de primera llenando sus pulmones de drogas baratas, sus venas de alcohol y su cuerpo de malos tratos. Durante todo ese tiempo recuerda haber terminado al menos siete veces en el hospital por intoxicación, aunque por más que intentara rememorar, nunca pudo traer de vuelta a su mente el rostro de la chica con la que perdió la virginidad, o si quiera su nombre. Bueno, no era como si importara, total, desde ese punto en adelante tuvo relaciones inestables tan irrelevantes como aquel momento.

Para sus compañeros y amiguetes fue un total misterio como a pesar de todo el descuido, Kyuhyun era capaz de aprobar todas sus asignaturas con notas medio decentes ¡Si hasta se quedaba dormido en clases! aunque sus cercanos sabían que él poseía una brillantez innata, permitiéndole sacar buenas calificaciones sin mucho esfuerzo. Aún así, cuando a duras penas llegó a su quinto y último año, tuvo gran dificultad con un ramo. Tanto había sido su indiferencia en clases, que el rey indiscutido de las matemáticas no podía entender lo que estaban pasando en cálculo avanzado.  En ese momento fue su Noona Ahra, una de los pocos que amaba en su familia, la que le suplicó una vez más que se saliera de aquel abismo en el que se estaba hundiendo y agregó junto con un cheque que se buscara un tutor para que no reprobara aquella materia. Ella no lo supo en ese momento, pero esa última cosa, había sido la petición más inteligente que pudo hacerle a su hermano para sacarlo de su infierno, porque tras obedecer de mala gana y buscar en uno de los murales de la universidad a un tutor de cálculo, encontró a Lee Sungmin, quien aparte de ofrecer clases por cinco dólares la hora, añadía como promoción limitada, el sosiego que el tanto necesitaba.

No fue ni muy rápido ni muy lento cómo se enamoró, pero en cada clase se sentía más encantado con su bajito tutor. Era tan diferente a lo que era él en ese momento y muy parecido a lo que era antes de caer en las bajezas de la vida, solo que al contrario de él, Sungmin era feliz, animoso y dulce. También tenía esa particularidad de emanar paz y comprensión, ya que se había graduado en la misma universidad hacía un año y sabía de la mala reputación de Kyuhyun y su pandilla, pero aún así nunca reparó en sus errores y se los echó en cara, al contrario, siempre fue dulce y con palabras correctas supo cómo ayudarle a encontrar el camino adecuado, porque sabía que Kyuhyun era una buena persona a pesar de lo que cuchichearan en la universidad. Además, también era dulce con él aunque no se diera cuenta, y eso a Sungmin, tampoco tardó en gustarle. 

Y durante un semestre completo, Sungmin fue una presencia aliviadora en la vida del menor, como tutor, después como amigo, y finalmente volviéndose alguien imprescindible, colmándolo de felicidad en cuanto se dieron el primer beso, porque en cuanto esa dulce boca chocó con la suya en una danza apacible, Kyuhyun sintió en su interior como ese vacío iba siendo lentamente llenado, aprendiendo a la vez, a encauzar su vida del modo correcto. Y aprendió que si quería retomar su vida, debía dejar los excesos, y gracias a eso supo cómo distinguir a las personas que valían la pena, así empezó a amar a Sungmin,  así comenzó a hacer el amor por primera vez, y así fue como también pensando en él decidió hacer su práctica y tesis con todo el potencial que su brillante cabeza poseía y se tituló exitosamente, consiguiendo trabajo después en la área administrativa de un hospital, enfrentándose a su encolerizado padre, diciéndole que le importaba un rábano la herencia y la imagen familiar, que prefería mil veces estar con Sungmin y por eso se irían a vivir juntos al departamento del mayor, cosa que habían empezado hace un par de meses y estaba resultando bastante bien hasta ahora. 

Kyuhyun se sentó pesadamente en el sillón frente a la televisión y exhaló paz y satisfacción. No era mucho lo que tenía por ahora, ambos estaban recién empezando en sus respectivas profesiones, pero aún así, Kyuhyun estaba agradecido y sentía que no necesitaba nada más. Era feliz, un hombre sano, se sentía curado y purificado por el amor de su novio. Limpiado de sexo irracional, de drogas, de alcohol, de amistades estúpidas y de todo lo que en el pasado hubiese hecho mal.

- Kyu- Llamó el mayor de brillante cabello azabache, buscando las piernas de su novio para sentarse- ¿Dónde dejaste el té? 
-En la alacena.
-Pero amor, eso va en el primer compartimiento del buffet. 
-Ah, lo siento- Se disculpó algo apenado- Aún no me aprendo el lugar de todas las cosas. 
-No importa- Rió el mayor, tomándole el rostro- Pronto encontraremos la forma de adaptarnos correctamente a la presencia del otro. Además, me gusta un poco que las cosas no estén en su lugar, me ayuda más a acostumbrarme a que estés aquí. 
-Ouw…-Soltó el otro enternecido.
-Pero no abuses- Sungmin advirtió enseguida haciendo reír al castaño bajo su cuerpo.
-Ah, ese es mi maniático novio- Suspiró atrapando los labios del otro.
-Ñejeje, novio- Sungmin carcajeó tiernamente al oír la palabra. 
-¿Qué? ¿Casi un año y aún te emociona que diga que eres mi novio?- Se mofó el menor, entretenido.
-Ah, cállate- Espetó el otro avergonzado, haciendo a Kyuhyun apretujarlo fuerte en sus brazos y darle un malicioso beso en el cuello. 
-No te enfades- Le pidió con un tono patoso de súplica, rozando el sensible oído del pelinegro con sus labios- A mí también me emociona oírlo y decirlo. 
-¿En serio?- El azabache preguntó de vuelta  solo para gozar de la afirmación de Kyuhyun. 
-Sabes que sí. 
-Te amo.
-Y yo a ti, mi amor.
-Que cursi eres, Cho- Bromeó el mayor.
-Tú me lo pegaste, Lee- Replicó, finalizando la conversación con un profundo beso.


La vida para Cho Kyuhyun ahora era de lo mejor, pero lamentablemente hay errores que no se limpian simplemente con cambiar. Si entierras un clavo en una cerca, puedes quitarlo pero el agujero nunca podrá ser borrado, y eso era algo que Kyuhyun comprobaría aquel mismo día.

Después de ese beso profundo y largo, Kyuhyun estiró a su Hyung sobre el mullido sillón, queriendo besarlo aún más hasta llegar a un nivel más interesante, pero antes de siquiera aflojarle el cinturón, un relámpago imaginario resonó en todo el lugar justo después de que sonara el timbre. En ese momento Kyuhyun no supo el porqué, pero un escalofrío recorrió toda su espina al oírlo.

-Ve a ver quién es- Le ordenó cariñosamente el mayor, con la voz un poco agitada- Iré a ver la comida.
-Mmm…- Kyuhyun hizo un mohín en respuesta por tener que frenar tan repentinamente. 
-Ya habrá tiempo para eso después de comer- Le consoló de vuelta chocando sus narices- Ahora se buen dueño de casa y abre la puerta.
-Grrr…-Kyuhyun gruñó como un perro, plantándole un beso que le animara a levantarse del sillón y caminar hacia la entrada para atender el llamado.

Y aunque le brotaban buenas vibras y alegría por todos los poros, lo primero que dijo al abrir la puerta y ver quien era fue…

-¡Castigo de Dios!

O más bien gritó.

Tenía piel lechosa, cabello castaño hasta la cintura, ojos color miel, delicada figura, piernas largas y linda ropa, pero un corazón negro como el carbón, y una lengua venenosa que en un principio  cautivó a Kyuhyun pero que después le demostró solo ser el reflejo de su alma. Y él no quería una chica mala, al menos no una que en verdad lo fuera. 

Oh si, aquella era una de las ex del menor. La última en realidad.

- A mí también me alegra verte, Kyuhyun- Contestó ella con evidente sarcasmo.
-¿Que haces aquí?- Preguntó Sumamente nervioso e impactado por su repentina aparición- O más importante ¿Cómo diablos me encontraste?
-Mis contactos son muy capaces. No tardé mucho en dar con tu paradero. 
-Bien por ti- Fingió alegría mientras empujaba la puerta para cerrarla- Ahora adiós.
-Hey, hey, hey ¿Crees que vine aquí solo a verte?
-Sena…- El castaño le llamó por su nombre con tono cansino- No voy a volver contigo. 
-¿Y quién diantres quiere volver contigo?- Contestó horrorizada por la idea. 
-¡Entonces dime de una vez que quieres y déjame en paz!- Gritó olvidándose de tener la voz baja para no alarmar a su novio.
-Kyuhyunnie- Le llamó este asomándose desde la cocina- ¿Por qué gritas? ¿Qué sucede?
-Interesante- Murmuró Sena mirando entretenida al bello pelinegro asomado- ¿Así que te cambiaste de bando, “Kyuhyunnie”? Aunque debo admitir que mal gusto no tienes. 
-Cállate arpía- Le masculló mirando al instante a su novio- Tranquilo Hyung, no es nada. Después te contaré. 
-Ok…- Se conformó el mayor, volviendo inseguro a su faena.
-Escúchame- Ordenó Kyuhyun, esta vez hablándole de nuevo a Sena con un tono duro y serio- No me importa lo que tú y los demás digan o piensen de mí, pero tengo algo bueno con él, estoy enamorado y no quiero que nada lo arruine, NADA. Por esa misma razón dejé los excesos, la irresponsabilidad y la estupidez. Te recomiendo hacer lo mismo y que me dejes en santa paz- Finalizó agitado, remarcando fuerte las últimas dos palabras. 

Aún con eso, a Sena no se le movió ningún músculo y su semblante confiado y venenoso no cedió ni por un instante. 

-Oh Kyuhyun, de verdad me conmueve que hayas encontrado la felicidad follando culos de hombrecitos afeminados y desentendiéndote totalmente del pasado- Comentó ella con fingida emoción- Y también me alegra que me hayas dicho ese consejo porque es precisamente lo que estoy haciendo, pero aunque me apene taaaaanto atentar contra tu felicidad, debo decirte que por culpa tuya no lo estoy logrando. Eso es lo que me ha traído hasta aquí.
-¿P-Por mi culpa?- Preguntó el alto de cabello castaño, notablemente confundido- ¿De qué mierda hablas?
-Veamos… ¿Cuál es la manera más suave de decirlo?-Pensó en voz alta- No, mejor te lo muestro y ya. 

Kyuhyun pestañeó confundido, mientras la veía quitarse la mochila de su espalda, sin embargo, al notar el cuidado con que lo hacía empezó a temblar de solo imaginarse lo que podía ser.

-Uhh-uhhm…

No era una mochila. 

Atrás de ella, sostenido por una especie de bolso con tirantes, había un rellenito y pequeño bebé. Haciendo una que otra maniobra con los brazos, la chica hizo viajar al bultito desde su espalda hacia su pecho. Kyuhyun la miró boqueando, no sabiendo que decir o pensar.

-Adivina- Espetó la castaña, solo con eso activando el pánico y la sorpresa dentro de Kyuhyun.

Habría gritado si Sungmin no estuviera ahí, por lo que se limitó a retroceder patosamente y afirmarse del respaldo del sillón para no desmayarse. 

¿Aquel bebé era suyo?

Debido a que esa pregunta atentaba contra la obviedad por como su ex novia se lo presentó, inquirió sobre lo segundo que le vino a la mente.

-¿Pe-pero…cómo?- Pronunció con un hilo de voz, temblando como nunca en su vida. 
-Curiosamente pasó cuando terminamos, bonito- Suspiró la chica.

El castaño rememoró por unos segundos terminando su recorrido mental con un “¡Por Dios!” contenido con sus manos atrapando su rostro.

La relación con Sena era una de las que Kyuhyun más recordaba por ser la última antes de que Sungmin llegara a su vida y también por su particularidad, porque aún pensándoselo mucho, fue claro desde el inicio que ella y él no tenían nada en común. O al menos no algo que les conviniera o fuera realmente importante. Había que admitir que se dejaban llevar por la misma estupidez, que se reían mucho estando ebrios y que en la cama tenían una excelente química ¿Pero igualdades más profundas? ¡Para nada! Ambos entendieron desde al principio que era una relación que nacería para morir, por ello se plantearon disfrutarla hasta que el fin inevitable llegara. Y cuando ese llegó en vista de que pasaban peleando y solo lo solucionaban con sexo, cosa que también empezó a aburrirles, entre gritos e insultos decidieron terminar, pero antes de separar sus caminos, creyeron que una despedida no estaría mal en honor a los buenos tiempos. 

Sin embargo, algo ocurrió ese día. 

En medio del coito, Kyuhyun sintió algo extraño en su miembro, comprobando al final que el condón se había roto. Ambos lo miraron, no le tomaron gran importancia y siguieron individualmente con sus vidas, total ¿Qué tan posible era haberla jodido solo por algo tan pequeño?

Hoy, un año y medio después, Kyuhyun veía las posibilidades puestas en su contra y el tamaño de su desastre en los ojos molestos de Sena. 

-¿Po-por qué diablos no me avisaste antes?-Preguntó Kyuhyun, cada vez más cerca de un paro cardio-cerebral-muscular-respiratorio – No puedes llegar y aparecerte con un bebé ¡Por Dios! ¡Un niño!
-Es niña, idiota- Contestó ella- Y me negué a contártelo por varias razones. La principal es que me enfurecí tanto cuando lo supe que te odié con todas mis fuerza y sabía que si te veía te mataba. Tú sabes que soy capaz.  Después, pensé que no estaba todo perdido y que podía abortar, pero temí por el aspecto de mi cuerpo y mis padres son unos viejos metiches y religiosos que me estuvieron vigilando a todo minuto para que no huyera a una clínica para salirme con la mía. Finalmente, intenté cambiar, ser más humana y una madre para ella. Asumir completamente mi responsabilidad y resignarme a ser una socialmente menospreciada madre soltera.
-Bu-bueno, entiendo ¿Pero qué quieres que haga? Te daré pensión y toda la ayuda que necesites si es lo que quieres- Ofreció.
-¿Qué? No, no quiero eso- Despreció la castaña- Es otra cosa. A ver… Sostén a la bebé. 

El chico ofreció sus manos temblando como gelatina para recibir al bultito. Era tan pequeña y frágil.

-Ok, la tengo bien afirmada- Dijo el mayor, dirigiéndose más a si mismo que a Sena. Le daba miedo la existencia de la recién conocida bebé y más aún estar tocándola.
-Bien, ahora es completamente tuya- Sentenció la chica con una sonrisa de oreja a oreja. 
-¿¡AH!?- Esta vez a Kyuhyun no le importó mantener el tono de voz. Si no mostraba lo completamente impactado que estaba caería en un eterno estado de coma. 
-Lo que oyes- Masculló la chica tomando el bolso que había dejado entre sus piernas- Dije que intenté hacerlo, no que lo logré. Es irremediable, no tengo madera de madre y mis planes futuros no encajan con una hija.
-Es broma ¿Verdad?- Preguntó Kyuhyun con una risa nerviosa- Como me vas a dejar así a… ¿Cómo se llama?
-No tiene nombre. 
-¿¡No la has registrado!?- El más alto preguntó atónito.
-No se me ocurrió ningún nombre ¿Ok? Ni eso pude lograr.
-¿¡Qué tan desnaturaliza---
-¡Oye! No te atrevas a insultarme con esas mierdas- Amenazó con los ojos chispeantes- Porque si ella está sana y robusta es gracias a mí. Ocupé tiempo precioso de mi vida cuidándola, aprendiendo a asistirla y haciéndola dormir. Claro, agradezco que todo el esfuerzo me haya hecho bajar unos cuantos kilos, pero eso no paga las horas de sueño pérdidas, el horrible cansancio y que de tanto amamantar mis pechos dolieran como el infierno.
-Esto…
-Por cierto, no debes preocuparte por eso ya que hace un mes empecé a darle leche en fórmula. Está en este bolso para que sepas cual debes conseguir- Añadió abriendo dicho objeto- También está toda su ropa, unos cuantos pañales, sus juguetes,  el comprobante de parto y otros documentos para que la registres y varias cosas más.
-Y-Yo…
-Mira, Cho- Lo volvió a interrumpir- Vienes de una familia llena de pasta y aún así te compraste el condón más barato que encontraste así que gran parte de la culpa es tuya. Debes aceptar las consecuencias que te toquen, sean las que sean, y estas son las tuyas. Yo no estoy dejándote a mi hija porque sea una perra desalmada como crees, yo la quiero, pero sé que no puedo cuidarla porque no nací para eso y no lograría hacerlo bien aunque tuviera toda la ayuda del mundo. Yo le haría daño y ella me haría daño a mí, nos destruiríamos. Entonces, como soy consciente de ello, tengo el deber de buscarle al reemplazo adecuado, o sea, su padre. Tú eres su padre. En toda nuestra relación solo me acosté contigo y es claro que al terminar no pude hacerlo con nadie más así que estoy 1000000% segura, así que asume tu responsabilidad y no te atrevas a dudar de mí. La niña se queda contigo. Lo que hagas después, ponerla en adopción o dársela a alguien que la quiera, es cosa tuya. Adiós. 
-¡Oye, no!-  Kyuhyun la llamó antes de que volteara- N-No puedes irte. Abandonarla así como así…
- Con que no puedo ¿Eh? 
-Entiendo tus razones, pero no puedes hacerme esto. Recién me enteré, acabo de conocerla y… y… no sé nada  de bebés.
-Yo tampoco sabía cuidarla, pero por tu causa aprendí. De seguro tú también aprendes, querido- Respondió Sena volviéndose a voltear y recobrando su expresión firme y molesta que había abandonado hace unos segundos.
-¡Que no te vayas, maldición!- Kyuhyun también volvió a detenerla, esta vez tomándole un brazo- S-Sí lo haces, dejaré a la bebé en el sillón, te perseguiré y te llevaré con la policía denunciándote por abandono de menores …¡Ah, y también por vender drogas cuando estábamos juntos! 
-Oh…-  La chica miró por unos segundos al nervioso y nada seguro Kyuhyun tratar de hacer una expresión molesta- ¡Mira, tu novio volvió a asomarse!- Apuntó hacia la cocina, logrando que Kyuhyun se distrajera y consiguiendo la  oportunidad de soltarse y correr tan rápido como sus pies se lo permitieran.
-¡O-oye!- Gritó con la cabeza inclinada hacia el pasillo del piso, viéndola escapar y desaparecer en menos de tres segundos.

Hace una hora era plenamente feliz y se sentía en paz consigo mismo. Ahora tenía un bebé cuya madre simplemente se había marchado.

El grito desgarrador que quemaba en su garganta pero que reprimió se oía fuerte en su interior. Los 28 grados que sofocaban a la ciudad no significaban nada con el horrible frío que recorrió su cuerpo y le hizo tiritar. Pero el pánico que le envolvía en ese momento no era nada comparado al sentido cuando Sungmin se asomó nuevamente, esta vez con el cuerpo completo y más curiosidad. 

-¿Ya se fue aquella chica, Kyu?- Le preguntó algo inseguro por la expresión espantada que traía su novio. Un gemido impresionado salió de sus labios al ver el bulto sobre los brazos de Kyuhyun- ¿Q-Qué es eso?

El mayor no vio nada bueno venir por la expresión entregada.

-Hy-Hyung- Balbuceó después de unos segundos- Ne…Necesito que te sientes.

Y como no quería repetir los mismos errores del pasado con Sungmin diciendo mentiras y haciendo estupideces, se decidió a decirle la verdad de una vez, sin embargo por el terror hacerlo no era fácil y menos entendible. 

Después de que Sungmin se acomodara en el sillón de la sala y Kyuhyun se diera mil vueltas delante suyo con el bebé a cuestas, se animó tembloroso a sentarse al lado de su novio y enseñarle a la niña.

-¿U-Un bebé?- Obvió el mayor, impactado.
-Es-Esta bebé…e-es mía…es mi hija…-Contestó tiritando las dudas del otro- La chica que vino…era…era su madre…

Kyuhyun no se atrevía a poner los ojos en el rostro del mayor, y asociando esa reacción con las palabras dichas, el cuerpo de Sungmin de repente se sintió débil, la vista se volvía nebulosa y en su pecho crecía un dolor agudo. 

-E-Entonces tú…- Balbuceó el pelinegro, suponiendo lo peor.
-¡No!- Kyuhyun lo paró de inmediato, acomodando al bebé en el otro sillón más pequeño para acercarse a su novio- Escúchame.
-A-ah…
-Escúchame, Hyung. Ni siquiera lo pienses, ni lo imagines- Le ordenó con voz firme, tomando su rostro y atreviéndose a juntar sus temblorosas miradas- No te he engañado, nunca podría hacerlo. Te amo y desde que estamos juntos no puedo mirar a nadie más.
-Pe-pero- Sungmin susurró con los ojos rojos, aún sin saber que creer.
-Mira, mira- Dijo corriendo a buscar el bolso que Sena le dejó y tras rebuscar un poco, sacó el comprobante de parto, buscó la fecha de nacimiento y se la enseñó a Sungmin- Este bebé nació hace 6 meses y contando los 9 meses de gestación, dime, ¿Cuándo fue concebida? 
-En…Febrero…del año pasado…-Calculó con certeza.
-¿Y cuando nos conocimos? ¿Cuándo nos conocimos, amor?- El menor inquirió desesperado.
-En Abril…del año pasado…-Contestó Sungmin, sintiendo como el alma le regresaba al cuerpo.
-¿Ves? No te conocía cuando ocurrió- Dijo el menor acariciándole el rostro con una sonrisa triste.
-Perdón por sospechar…- Sungmin se lamentó buscando demandantemente los labios del otro- Es que con solo imaginarlo yo…
-No te preocupes, si fuera tú, yo también sospecharía de mí. Solía ser un completo estúpido, no merezco la confianza de nadie. 
-No eres estúpido y has sido un buen novio, mereces toda mi confianza.
-Cambiarás de idea cuando te cuente lo que sigue.
-Pues veamos, dime que sigue- Suspiró Sungmin haciendo ademán con la mano para que el menor se sentara a su lado- ¿Qué es todo esto? ¿Hace cuanto sabes que tienes una hija?
-Hace 20 minutos. 
-¿Ah?- El azabache pestañeó sorprendido. 
-No he visto a Sena, mi ex, desde que terminamos y fue precisamente en ese entonces cuando nos acostamos y pasó esto…

Sungmin quedó congelado por unos segundos con los ojos como platos.

-De verdad eres estúpido- Comentó atónito.
-Mmmm…-Kyuhyun suspiró pesaroso, dándole la razón con la cabeza.
-Pero yo te amo, y lo hecho, hecho está- Agregó el azabache, abrazándolo y besando una mejilla de su novio, no tan seguro como quisiera mostrarse- Como sea, tienes una hija ¿Por qué Sena vino a dejártela?
-Para eso: Dejármela…por siempre.
-¿¡Que cosa!?- Esta vez Sungmin no pudo mostrarse calmado.
-Sena es una víbora venenosa, ni dando a luz a una hija se le pudo quitar- Contó mirando el suelo- No me quiso contar nunca durante todo este tiempo y ahora llegó, me soltó egoístamente que no va con sus planes cuidarla, la dejó y se fue corriendo. 
-Pe-pero es su hija…- Sungmin no podía creer lo que oía- ¿Cómo puede dejarla así como así? 
-No es una persona que se destaque por priorizar los sentimientos de los demás. Ella piensa en lo que significa un beneficio para sí  misma y nada más. Siempre me lo dejó claro y como yo no la quería para algo serio en ese tiempo, acaté sus términos y saqué tanto “provecho” como pude de la situación.

Sungmin miró el suelo atónito. El nunca había conocido el lado oscuro que Kyuhyun tuvo alguna vez, siempre vio su lado más calmado y después de que su presencia sanara a su novio, el Kyuhyun rebelde se esfumó completamente.

Como pudo volvió a levantar el rostro y miró a su novio. Este miraba fijamente al bebé y empalidecido tiritaba muerto de horror. El mayor trató de dejar atrás su propio temor y volvió a abrazar a Kyuhyun. 
-Hey, cálmate- Le susurró sobando su espalda- No entres en pánico, todo tiene solución.
-No lo sé Hyung, nunca me esperé esto- Farfulló aferrándose al bajito- Pensé que por fin estaba en paz, que por fin me había librado de todo, y no… no es así…tengo una hija ¡Una hija, Hyung! 
-No es cualquier cosa sin duda- Le secundó el mayor.
-Claro que no lo es,  porque no es una enfermedad, un problema financiero o con la policía, es un ser humano, pequeño y frágil ¿Qué voy a hacer, Hyung? ¿Qué voy a hacer? 

Repitió a punto de romper a llorar, abrazando más fuerte al otro. Sungmin nunca vio tan débil al menor y a pesar de lo serio que se veía esto, no dudó un segundo en que tenía que ayudarlo y estar con él sí o sí. 

-Calmarte es lo primero que debes hacer- Le habló con calma, mientras este volvía a incorporarse- Eso es.

Sungmin buscó sus ojos y acarició su rostro con ternura. Kyuhyun pareció relajarse con esto, hasta que un leve quejido de la bebé los alertó. Ambos se levantaron y la miraron con temor.

-Segundo: Debemos llamar a Sunny y Changmin-Sentenció el mayor.

Rato después, en la habitación de  un departamento en el mismo edificio de ellos, el celular de una delgada y bella chica los despertaba abruptamente a ella y a su esposo de una reponedora siesta. 

-¡Ah, sí! ¡Hola! ¡Que tal! – Al contestar casi involutariamente, soltó las primeras palabras que vinieron a su mente- Digo...¿Aló?
-Sunny, soy Sungmin, te necesito urgentemente- Contestó su receptor.
-Ummm ¿Qué tan urgente?- Preguntó estrujándose como un felino- Estaba durmiendo y la verdad es que me gustaría seguir haciéndolo.

Dijo acomodándose en la cama, pero en cuanto Sungmin le contó a grandes rasgos lo sucedido, toda la pereza desapareció y se levantó de golpe.

-¿¡QUÉ KYUHYUN-OPPA QUÉ!?- Gritó impactada- A-ah...¡Sí! ¡Sí! ¡Después me explicas! ¡Vamos enseguida!

Dicho esto colgó rápidamente y removió bruscamente al que dormía a su lado.

-¡Cariño, despierta!- Le llamó mientras él se tapaba la cabeza como una almohada- ¡Kyuhyun-oppa tiene un bebé!
-¿Y cuándo se embarazó que no lo supe?- Bromeó negándose a abrir los ojos.
-No bromees ahora, una chica llamada Sena fue a dejarle una bebé y nos necesitan.
- ¿Se-Sen--?¡Por el amor de Dios!- Espetó fuerte el alto hombre, hundiendo más la cabeza en la almohada. De sobra sabía de esa ex de Kyuhyun y de su nada agradable personalidad.

Y el estómago se le revolvió más al llegar  al departamento y ver el mismo al bebé en cuestión. Sunny por su lado yacía sentada en el otro sillón, escuchando impactada a Kyuhyun contarle con detalle lo sucedido.

-¿¡Que eres estúpido!?- Preguntó al unísono la pareja apenas el relato terminó.
-¡Se que soy estúpido pero que me lo digan no ayuda en nada!- Gritó Kyuhyun de vuelta.
-¿Pero cómo…? ¡Ahhhhh, por Dios!- Clamó la rubia tomándose la cabeza.
-Sabemos que es impactante, pero no podemos estar lamentándonos por eso. Hay que hacer algo ahora- Terció Sungmin- Necesitamos que nos ayuden. Sunny, a mi me gustan los bebés pero no sé nada de ellos.

Por el fuerte tono de voz que usaron al hablar, el bebé no tardó en despertar definitivamente y ponerse a llorar por el ruido. Sunny suspiró.

-Está bien, perdón por alterarme- Lamentó levantándose- Entonces, empecemos de una vez. Antes de buscar una solución más concreta, primero necesitamos que la bebé tenga un lugar provisorio aquí.

Los dos chicos asintieron  y de inmediato se pusieron en marcha. Sunny tomó a la bebé en brazos y trató de calmarla; Kyuhyun buscó los pañales  para saber cuáles comprar  mientras Sungmin y Changmin despejaban la sala para hacer con frazadas y cojines del sillón una cama improvisada al bebé. No era mucho, pero no podían acelerarse a comprarle cosas si aún no sabían qué pasaría con ella.

Al regreso del castaño, Sunny se la entregó para que tratara de familiarizarse en tanto ella preparaba leche tibia. Kyuhyun volvió a tensarse cuando la pequeña niña en sus brazos aún lloraba, no tan fuerte pero lo hacía ¿Qué se supone que debía hacer? Con casi un colapso nervioso, se animó a mecerla suavemente mientras  le susurraba una canción que su hermana le cantaba cuando él era pequeño. Aquello era algo muy personal para él, pero no habiendo algo más personal que una hija ni dudó en cantársela. Para su sorpresa, poco después la bebé empezó a calmarse hasta dejar de llorar totalmente. 

-¡Hey, lograste serenarla!-Celebró Sunny, llamando la atención de Sungmin y Changmin quienes recién habían terminado.
-S-sí, eso creo- Susurró nervioso el más alto, temiendo que la bebé volviera a llorar.
-Pensé que nos tardaríamos horas en hacerlo porque somos desconocidos para ella, pero al parecer supo reconocer a su padre- Agregó la recién graduada parvularia, entregándole la mamadera a Kyuhyun- Toma, dale su leche.

El chico tomó inseguro la botellita y miró a la niña. Sus pequeños y rasgados ojitos estaban fijos en la cálida bebida, al parecer tenía hambre, así que no haciéndola esperar,  Kyuhyun se sentó y le acercó  la mamadera a la boca.

-Woh…- Susurró.

No era gran cosa, pero se quedó embobado mirando como  la pequeña puso sus manos sobre el biberón y cerrando los ojos empezó a beber. Sunny aprovechó de limpiarle parte de la cara empapada por sus lágrimas mientras sus pequeños labios se contraían al absorber, e incluso cuando la rubia se alejó y todos se acomodaron alrededor de él, no dejó de observarla ¿De verdad ese acto tan brusco y sin cariño que Sena y él habían cometido dio vida a esa pequeña niña que parecía hecha con tanto esmero y amor? Casi no podía creérselo. 

-Es muy bonita- La voz de Sungmin sonó suave a su lado, alejándolo de sus cavilaciones.

Kyuhyun volteó la cabeza, Su novio miraba concentradamente a la bebé con una especie de embeleso mezclado con confusión. 

-Y bien ¿Qué van a hacer con ella?- La pregunta clave salió de los labios de Changmin mientras se acomodaba al lado de su esposa- ¿Se la quedarán? ¿La podrán en adopción? ¿Se la darán a alguien? 
-¿Ustedes la querrían?- Preguntó Sungmin. 
-¿Estás loco? Somos muy jóvenes- Rechazó Sunny.
-Te casaste con veintiún años y Changmin con veintidós, no me vengas con  esas. 
-Sí, pero casarse es algo muy diferente a tener un hijo. Además, lo hicimos a espaldas de nuestros padres, somos inmaduros- Se excusó la chica acurrucándose en el pecho de su esposo- Aunque no me arrepiento.
-Entonces si ustedes no la quieren, entregársela a cualquiera está vetado- Acotó Kyuhyun suspirando- Solo queda asumirla como mi hija o dejarla en manos de un centro de adopción donde ellos elijan a la pareja idónea para ser sus padres.
-¿Y qué piensas de esas dos opciones?
-Por un lado, pensando en mi bien,  lo mejor es la adopción, además tener padres homosexuales sería duro para ella, aunque por otro lado…

Kyuhyun hizo una larga pausa que llamó más la atención de todos.

-¿Por otro lado qué, oppa?- Preguntó la rubia con tono cariñoso.
-Es mía- Sentenció- Acabo de enterarme de su existencia, no sé nada sobre ella y tampoco sobre cómo cuidar bebés, pero dejarla así como así, del modo que Sena lo hizo…Siento que yo no podría. Mi sangre corre en sus venas, mi adn. Ella es parte de mí, es una parte buena de mí porque está viva y sana. Es el ser al que me corresponde cuidar y amar más que a mi vida, no vas y lo abandonas simplemente…
-Entonces no lo hagas y quédatela. Nosotros vamos a ayudarte en todo lo que necesites- Ofreció Changmin.
-No lo sé…- Dijo sacándole suavemente a la niña el biberón vacío de la boca-  Debo pensarlo…
-Pero primero, debes sacarle los gases- Intervino la rubia.
-Descuida, yo lo haré- Dijo Sungmin, poniéndose  una de las mantitas de la bebé en su hombro y quitándole a la niña de los brazos a Kyuhyun. 
-Ah…-  El chico boqueo levemente perplejo.
-Tranquilo, puedo hacerlo- Le alivió Sungmin- Ve a la habitación, abre las ventanas y reflexiona un poco.

Kyuhyun lo miró  por unos segundos.  El azabache le sonreía levemente tratando de reconfortarlo con eso, pero sus ojos seguían albergando esa extraña mezcla de emociones. Quiso hablar con él y saber que estaba sintiendo, pero lamentablemente ahora no era el momento idóneo para eso.

-Está bien- Aceptó al final, y sin más se levantó y se fue a su habitación. 

La primera hora enclaustrado con sus pensamientos pasó lenta, hasta que Sunny interrumpió su soledad con la bebé llorando. Al parecer, mientras el reflexionaba, varias cosas habían pasado. Primero Sungmin había palmeado su espalda para que botara los gases, rato después tuvieron que cambiarle los pañales, luego se durmió y a los minutos después volvió a despertar.

-Se que necesitas tranquilidad, pero  la bebé se remueve mucho en mis brazos y no puedo volverla a dormir- Se excusó Sunny- Tu pudiste antes así que…
-Está bien, déjala conmigo- Kyuhyun acepto sin objeción alguna- Yo me quedaré con ella desde ahora.
-Ok, estaremos afuera para cualquier cosa que necesites ¿Sí?- Recordó ella.
-Lo sé, gracias- El castaño le sonrió desganadamente.

Cuando la rubia volvió a cerrar la puerta  Kyuhyun miró a la bebé llorando en brazos. 

-Vamos, vamos ¿Por qué lloras? – Le susurró  elevándola sobre su cabeza- Si quieres algo debes indicarlo, no es necesario llorar. Por ejemplo mírame, estoy aterrado porque tú de repente has aparecido a alterar todos mis planes y temo que mi novio ya no quiera estar conmigo, pero no estoy llorando ¿Ves?

Era claro que la bebé no entendía nada de lo que le decía Kyuhyun, pero prestaba tanta atención a lo que decía que pronto dejó de llorar. Esta vez se movía como si estuviera nadando en el aire y balbuceaba cosas indescifrable. 

-¿Qué? Anda, dilo ¿Qué quieres de mi? – Le exigió el mayor- Indícamelo si no puedes decirlo.

Y entre sus movimientos excitados, la pequeña estiró sus cortos brazos hacia su padre,  balbuceando más fuerte. Kyuhyun parpadeó desconcertado, atrayéndola nuevamente hacia él. 

-¿Por qué me quieres?- Le preguntó, con el ceño fruncido- Sí, se que ya no tienes madre y buscarla no serviría de nada porque volvería a huir, pero yo no soy mejor que ella.

La bebé por su lado respondió gimiendo mientras se acomodaba en el pecho de Kyuhyun para dormir. 
-Ni siquiera deberías acomodarte así sobre mí, no me conoces- Argumentó- No sabes si te voy a cuidar bien y ni yo lo sé. Traté de hacer feliz a Sungmin- Hyung y mira como salió. Estarías más segura con una familia que de verdad ansiara tener a una bebé como tú. Eres pequeña, robusta, rosada y linda, tu cabello es castaño claro como el de tu mamá, las parejas infértiles te pelearían, pero , ¿Por qué me quieres a mí?  

La voz de barítono que Kyuhyun poseía desde la cúspide de su adolescencia parecía un arrullo tan potente como la canción de su hermana Ahra, porque de repente a la bebé no le importaba lo que él decía y de a poco se aferraba con sus pequeñas manitos al suéter de Kyuhyun para caer en un profundo sueño. El castaño bajó la vista lo más que pudo y miró la cabecita casi llena de cabello de la lactante adornada por un pequeño moñito rosa.

-¿Y por qué si solo vas a complicar mi existencia y podrías quitarme al amor de mi vida yo también quiero permanecer a tu lado? 

Las horas pasaron hasta que el cielo estrellado hizo su iluminada aparición. De tanto pensar Kyuhyun vio la solución en estirarse en la cama de dos plazas que compartía con su novio y dejar a un lado suyo a la bebé. Cuando ni así supo que decidir, sus parpados pesaron y simplemente se durmió. Pero rato después, los gemiditos de la bebé sonando por largo rato volvieron a traerlo a la realidad. No era llanto lo que se oía, pero de todas formas se levantó sobresaltado. Aceleradamente buscó con la vista a la bebé, pero encontró más de lo que esperaba. Desconcertado observó cómo cerca de la ventana, Sungmin cargaba a la bebé. Ella celebraba emocionada cuando Sungmin agarraba con su mano  la suya para indicarlo a él mismo. 

-Yo, soy Sungmin, Suuuungmin. Repítelo conmigo, Sung-Min – Le pedía concentradamente a la bebé, mientras ella solo podía repetir “Mi” en respuesta- Vamos, Sungmin, Sungmin. Yo me llamo Sungmin ¿Y tú cómo te llamas? 
-Mi…Mi…
-¿Mi? ¿Mimi? Que nombre tan raro- Rió el azabache- Debemos buscarte uno mejor ¿No crees? 

La conversación con la bebé  pronto terminó cuando Sungmin oyó al menor levantarse de la cama. Este seguía mirándolo confundido, sin embargo, el azabache no le dio importancia alguna a su gesto.

-Kyuhyun, debes ser más cuidadoso  al dormir junto a la bebé. No le pusiste nada a un lado para protegerla, pudo caerse de la cama- Lo regañó sin enojo en su voz.
-Ah, lo siento, me quedé dormido sin darme cuenta- Se excusó volviendo en sí.
- Bueno, no importa. Toma lo que te dejé en el velador- Indicó un mediano plato hondo- La comida se estropeó después de que la bebé llegó porque se me olvidó por completo atender las ollas, así que boté lo otro y preparé ramen.
-Con eso basta- Le animó, acercándose al pequeño mueble- ¿Sunny y Changmin siguen aquí?
-Sí, están viendo televisión en la sala- Dijo acomodándose en un rincón de la cama, al lado del castaño que ya había empezado a sorber fideos- Están preocupados por lo que vas a decidir, no se irán hasta que les digas. Ya sabes como son.

-Lo sé- Contestó, comiendo otro bocado más de los fideos flotando en la humeante sopa, y no alcanzó a llevarse un tercer bocado cuando la pequeña tomó una de sus mangas y empezó a removerse- Oh, creo que quiere que la tome. 

Después de volver a dejar el plato en el velador, Sungmin le ofreció  la bebé al castaño y luego acomodó su cabeza en el hombro de este. 

-O quizás tiene hambre- Sugirió el mayor observando como la niña miraba el plato al costado- Luego le pregunto a Sunny que come un bebé de su edad.

Poco interesado en esa acotación, Kyuhyun giró su cabeza hacia el hombro en el que Sungmin estaba apoyado y después de unos segundos, buscó inseguro sus labios. Pensó que el azabache se los negaría, no tenía una razón concreta para pensarlo pero lo creyó, sin embargo, estos no ofrecieron resistencia alguna y aprovechando esto, los tomó intensamente, como si nunca más en la vida fuera a besarlo,  aunque solo pensar eso le revolvía el estómago. Ya rato después, casi sin aire, soltó su boca y respiró agitado sobre ella. El mayor  se quedó estático en su lugar, mirándolo con los ojos chispeantes y las mejillas arreboladas.

-¿Qué harás con la bebé?- Preguntó en un susurró. Kyuhyun suspiró.
-Quiero…quedármela. No siento correcto dejársela a alguien más, ni siquiera si es más capacitado que yo. Pero… ¿Tú qué piensas al respecto? 

Sungmin volvió a sentarse bien y miró el techo pensativo.

-Bueno… es una situación complicada sin duda y que se complicará más a futuro- Respondió en un suspiro- Pero si crees que puedes superar el reto de volverte padre de la noche a la mañana, entonces yo podré amarla como si fuera de mi sangre.

Kyuhyun botó aire con fuerza, como si después de muchos años le hubieran dejado respirar.

-Yo te amo Kyuhyun, lo sabes, y si tú  no quieres dejarla, la cuidaremos- Agregó, acariciando el rostro del castaño.
Una sonrisa aliviada se formó en el rostro  de Kyuhyun, y sonriente dijo: -Entonces está decidido, me la quedaré.
-Y yo estaré a tu lado- Completó Sungmin, abrazando desde su sitio a Kyuhyun y a la bebé en los brazos de este.

Ninguno de los dos estaban seguros del futuro que les esperaba, pero desde ahora, serían una familia y necesitaban de todo su coraje y amor para hacerla funcionar. 

La historia de Kyuhyun y Sungmin recién comenzaba.


Continuará…