martes, 1 de octubre de 2013

La obsesión de una sasaeng: Un suceso que SuJu nunca contó [02/03]

Segunda parte ~



Los días transcurrieron, y a pesar que el miedo por la Sasaeng y la incomodidad de los detectives siguiéndolos perduraba, Super Junior trataban de ser optimistas, alegres y cariñosos por el bien de Sungmin, sobre todo Kyuhyun. De un momento a otro, las cosas cambiaron y el Evil Maknae solo estaba interesado en su Hyung y en convertirse en la persona más amable del mundo para hacerle sonreír. El menor lo abrazaba, le mimaba, besaba sus mejillas, le compraba regalos, lo llenaba de pasteles, le contaba chistes, le cantaba, dormía con el y en todos los lugares que no fueran públicos andaban de la mano. Para más seguridad decía Kyuhyun, pero a pesar de inventarse para si mismo esas excusas baratas y evadir sus sentimientos crecientes por esa cercanía, la gente a su alrededor notaba los cambios en su relación. Incluso los más lentos en Super junior lo sabían, pero eran callados por los dos Hyungs más grandes en el numeroso grupo, así como también pedían silencio a colegas o amigos de SM que también lo notaban…aunque era algo difícil de hace, a decir verdad.
El invierno ya estaba por caer, y espiando por los pasillos, las SNSD a duras penas reprimían los grititos de ternura que les provocaba ver a Kyuhyun: masculino, alto y elegante cuan joven de alta sociedad, caminando de la mano con un Sungmin cubierto con un abrigo enorme, una mochila de marca que cubría casi la mitad de su cuerpo y un rostro encantador de niño pequeño cuyos ojos azabaches seguían con adorable interés las acciones del menor. 

Otros que también se contenían eran Minho, Victoria y Changmin, parte del exclusivo círculo de amigos de Kyuhyun quienes quedaron perplejos al verles por primera vez, sobre todo el último que pillado desprevenido casi se ahogó con su bebida. Y es que claro, eran amigos de Kyuhyun, ellos ya lo veían venir, pero de todas formas el cambio radical en la relación les impresionó y no poderle preguntar nada al castaño sobre si esos dedos entrelazados significaban un noviazgo oficial u otra cosa, les impedía conversar normalmente con Kyuhyun. Pero bueno, si Leeteuk y Heechul, quienes pasaban más tiempo junto a el, decían que era más prudente no decir nada, mejor dejarlo así, aunque…no era que los mayores supieran exactamente lo que iba a pasar, pero sabiendo que Kyuhyun era un empedernido amante del sexo heterosexual mientras que Sungmin no creía en enamorarse de un momento a otro solo por haber cogido, asumían que si ellos le decían algo sobre lo que estaba ocurriendo puede que reaccionaran mal y ese frágil amor que recién empezaba pudiera terminar de mala forma. Además, ellos confiaban en la madurez de Sungmin y en su poder sobre Kyuhyun, sabían que el comprendería al poco tiempo sus sentimientos y haría algo al respecto…o eso querían creer. 
La verdad es que a la semana después del accidente, el rubio empezaba a entender ese calorcito dentro de su corazón, pero no quería aceptarlo ¿Ha tenido sexo en el momento más horrible de su vida y se siente atraído por Kyuhyun? ¡De ninguna manera acepta eso! El sexo solo es para profundizar los sentimientos, no para hacerlos surgir ¿Entonces porque se sentía así? Lo peor es que ni podía pensar en olvidarlo ya que Kyuhyun era el primer ser, el último y a quien más veía en el día, además esa personalidad endemoniadamente encantadora que había desarrollado después de prometerle protegerlo, no podía hacer que ese sentimiento dejara de crecer…Ja, ¿Quizás era eso? ¿Era esa actitud tan adorable lo que le estaba causando esos sentimientos? ¡Ni siquiera podía saberlo aún! Y eso le enfurecía mucho. Tampoco podía alejarse de el un tiempo para pensar mejor las cosas, ya que cada vez que no lo tenía cerca sentía un miedo frío recorrerle la espalda. El terror a que esa loca volviera a pedirle cosas que no deseaba poniendo en riesgo su vida y la de sus seres queridos aún persistía, y solo Kyuhyun espantaba esos miedos. El y solo el se había convertido en el único caballero de armadura plateada y letal espalda que podía defenderle, porque nadie más había estado ahí, nadie le había entendido ahí, nadie le había protegido como el, solo el castaño había hecho eso y había cumplido sus promesas. Y aunque podía resistir siendo cuidado por el manager o los demás miembros cuando ya no había más opción, no se sentía tranquilo en ningún momento. Era tan dependiente del cariño y la protección de Kyuhyun que al dormir con alguno de los miembros cuando el castaño llegaba muy tarde, se salía lo suficiente para mirar, posaba su cabeza sobre el cuerpo del dormido compañero que lo estuviera cuidando y miraba ansioso la puerta en espera del Maknae, vigilando de vez en cuando, que todo a su alrededor estuviera en orden. 
La felicidad y alivio que devoraba su corazón era cada día más grande al ver a Kyuhyun asomar la cabeza para descubrir en que habitación se encontraba Sungmin, y como un niño mimado, el mayor se subía ansiosamente en sus brazos para que lo llevara a la habitación que compartían, cosa que solo hacía que el corazón de Kyuhyun también fuera devorado un poco más. Si, podía pensar que tal vez era un cariño de hermanos, o al menos con eso trató de engañarse los primeros días, pero pronto su destino le abrió a la fuerza los ojos para que viera la verdad. 

Pasó cuando tuvo que estar solo por primera vez desde el suceso, y era porque el lo quiso así, ya que necesitaba hablar con su novia. Porque claro, por muy confundidito que estuviera no podía ser tan animal para olvidarse de ella, o eso pensó el. Tenían que hablar sobre su futuro, que pasaría con ellos de ahora en adelante, y aunque lo de la sesión de sexo fue omitido para las familias y las folla-amigas de Kyuhyun, ella si fue informada sobre el asunto, ya que al ser quien compartía una vida con Sungmin en todo aspecto, tenía que enterarse para decidir que hacer en relación a eso.
Para la sorpresa del rubio, dos cosas pasaron pero solo una le preocupó: Primero, su novia le devolvió el anillo que el le había regalado hace unas semanas, negándose a seguir junto a el, por miedo a que la misma u otra sasaeng volviera a atentar contra su vida y esta vez no pudiera salvarse, además que no podría volver a mirar a su novio de la misma manera, diciendo con palabras sutiles que sentía asco de el por haber estado de manera tan íntima con otro hombre, por muy asunto de vida o muerte que se tratase. Segundo, cuando ella salió de la habitación, esperó varios segundos el llanto y el enorme dolor en su corazón por la pérdida, pero este nunca llegó, claro que si le dolió, pero muy poco ¿Pueden adivinar que le preocupó? Exactamente, Sungmin se tomó con brusquedad la cabeza tratando de exprimir su cerebro y liberar la razón de porque le había importado tan poco que esa novia que tenía desde hace un año se le fuera. Tras no encontrarla y salir al pasillo, su cuerpo se estremeció. Kyuhyun esperaba a pocos pasos de la puerta el resultado y cuando lo vio caminar nervioso hacia el, su corazón se descontroló al encontrar a su respuesta preguntándole como le había ido con su novia. Era Kyuhyun el causante.

Maldita sea.

¿Pero que podía hacer? Porque el menor podía cautivarle todo lo que quisiera en el día a día con su cálido comportamiento, pero el se negaba a aceptar esos malditos sentimientos que crecían dentro de el a causa de eso. 

Kyuhyun por su lado aún no se daba por aludido completamente, el sentimiento también crecía en su interior, pero por lo estúpidamente supersticioso que era sobre los misterios del amor, seguía pensando que era causado por haberse mirado mientras tenían sexo, por que todo giraba en torno al sexo, sobretodo los sentimientos ¿O no? Eso era lo que había creído al menos en los últimos años.


El reloj siguió corriendo, y aunque los sentimientos y la tensión entre esos dos parecían avanzar más rápido que la investigación, esta seguía su curso minuciosamente. Es que no podían flaquear, Lee SooMan estaba retirado como CEO de SM, pero el seguía siendo el jefe de nombre, uno de los accionistas mayoritarios y sobretodo, un segundo padre para los miembros de Super Junior, por lo que estaba colérico y no escatimó en gastos para acallar a los demás habitantes del edificio e “incentivar” a las fuerzas especiales para que pusieran total atención a la investigación y encontraran a la Sasaeng lo antes posible.

-Ustedes saben chicos, soy un filántropo, amante de Dios y la gente, pero antes de llevarla a dormir con los peces, haré que a esa puta le metan por el culo toda su colección de Super Junior. A ver si le parece tan bueno sentir a sus amados oppas dentro suyo.

Dijo el ex CEO a través del teléfono cuando se enteró de todo en la madrugada siguiente a aquella noche horrible, tranquilizando y haciendo carcajear a los miembros quienes lo escuchaban ya que la llamada estaba en altavoz.

-Eso ha sido hermoso Ahjussi, sin duda eres el mentor de la 83line.

Le respondió Leeteuk entre risas.

-No olvides auspiciarla con todas las versiones del Mr. Simple, de seguro el tamaño le parecerá más placentero. 

Dijo Heechul con su típica sonrisa ladeada.

-Lo tendré en mente.

Rió el hombre.

Como sea, volviendo al tema, a causa del repudio que había causado la situación, la búsqueda de la chica era exhaustiva. Hasta el momento habían logrado enterarse de que se llamaba Kim Yoojeong, de 18 años, cuyo coeficiente intelectual era ligeramente superior al de sus pares, por lo que era algo distante con la sociedad y tenía excelentes notas, o al menos eso fue hasta mediados de secundaria, cuando sus notas bajaron considerablemente.

-Vaya, de verdad la estupidez de Donghae contagia a las fans.
-¡Yah! ¡Lee Hyukjae! 
-¡Me lleva el…! ¿¡Me van a dejar hablar o no!? 
- Síguele pues. 

Como decía, tras encontrar su identidad, allanaron su casa y descubrieron que el detonante de su locura y sus bajas calificaciones fue Super junior, en quien según las cosas que encontraron en su habitación, enfocó todo el amor e interés que no había tenido antes por nadie. Luego de no encontrarla ahí, fueron a casa de todo familiar o amigo que estuviera cerca de la zona, pero al no encontrarla, resolvieron que lo que su madre había dicho entre llantos era real: Había escapado, y consigo, se había llevado el vídeo donde ella felizmente había registrado la consumación de su tan amado KyuMin.
La búsqueda discreta, pero detallada, empezó de manera inmediata por todo Seoul, y si no era hallada en ese sector, por el país entero, es que entre gritos Prince Manager dejó todo muy claro: Después de atraparla junto con el vídeo, el trauma podía ser borrado con el tiempo de las memorias de Sungmin y Kyuhyun, ya en unos meses a nadie le importaría aquel suceso, pero si hallaban a la chica sin el vídeo y este caía en malas manos, todo estaba jodido para siempre y ni la dignidad ni el bienestar propio de los dos protagonistas volvería. En resumen, lo que más importaba era la cinta, no la chica. SM podía armar hasta los dientes a Super junior, así se la cargarían a balazos si volvía o aparecía otra, pero con ese vídeo suelto, Sungmin, Kyuhyun, Super junior y SM Entertainment estaban fritos. 

-Pero no entiendo ¿Por qué escapó? Ella nos dijo que después de cumplir su cometido no le importaría que la atraparan. Había pensado que tras identificarla, irían a su casa y ella se entregaría.

Comentó confundido y molesto el Maknae al enterarse, mientras hablaba con Prince Manager y varios miembros.

-La gente no muchas veces puede con todo lo que dice o promete. Por muy loca que esté, quizás se asustó al ver lo que realmente significaba que la atraparan y huyó- Dijo el manager- Después de todo, por muy brillante que sea, sigue siendo una adolescente.
-O… tal vez piensa volver a por más. 
-¡No jodas, Heechul-Hyung!
-Ya ya, no te alteres Kyuhyun- trató de calmarlo el más viejo en ese lugar- dudo que vuelva y si lo hace, estamos preparados. Nadie se volverá a meter con Super Junior, eso te lo prometo.
-Espero que así sea, Hyung.
-Calma, de seguro en unos días más la encuentran.
-Uff…

Kyuhyun miró hacia su habitación, viendo como Sungmin que le había estado observando nerviosamente, se escondía para no ser descubierto. El castaño sonrió, ya era de noche y su Hyung se ponía más nervioso a esa hora.
-Bueno me voy- Llamó la atención de los demás- mi garrapata me necesita. 
-Jum, al menos tu garrapata es linda, la mía es un fastidio ¡Ya, suéltame Siwon!- Le gritoneo Heechul al cristiano- Ve a joder a Donghae. 
-El también me corrió de su lado. 
-Ese no es mi problema.
-Pues si que tengo suerte- Rió el Maknae- Como sea, buenas noches, duerman bien.
-Duerme bien.
-Buenas noches, Jaeshin- Hyungnim 

Se dirigió al agente que les cuidaba esa noche, haciendo una venia.

-Buenas noches.

Le sonrió brevemente el hombre.

Hecho esto Kyuhyun camino por el pasillo hasta su habitación y entró silenciosamente. Sungmin seguía dado vuelta esperando que Kyuhyun no lo haya visto antes, no percatándose de la presencia del menor hasta que este lo atrapó con sus brazos.

-¡Buu! 
-¡Woooh! 

Gritó asustado el rubio hasta que al voltear levemente su cabeza vio a Kyuhyun riendo. 

-¡Kyuhyun-ah! ¡Casi me muero de un infarto por tu culpa! 

Le gruñó el rubio, tratando de tranquilizar su corazón.

-Ñee, no es mi culpa que seas un Hyung miedoso.

Le respondió el menor, plantándole un fuerte beso en una de sus mejillas para luego ir a ponerse el pijama. Las piernas del mayor flaquearon. Se dio una fuerte cachetada mental por eso y por sonrojarse ¿Por qué le pasaba esto? Desde aquella noche infernal solo había pasado dos semanas y desde el rompimiento con su novia poco más de una semana, y ya tenía esas sensaciones raras y sentimientos por alguien más ¡Espera! ¿Sentimientos?¿¡Porque seguía llamándole sentimientos!? ¡No, no , no y no! Sungmin como el terco de primera que era insistía fervientemente en no aceptarlo ¡El NO tenía sentimientos por Kyuhyun! Tal vez, solo tal vez cuando había olvidado por unos minutos a la loca había disfrutado de las embestidas y los besos delirantes del menor ¡Pero no eran sentimientos! Solo era un leve gusto por el cuerpo del menor, ese mismo que se estaba exponiendo delante suyo y que el miraba descaradamente. Esa cicatriz, el la había acariciado mientras lo cabalgaba. 

Sungmin volvió nuevamente a la realidad.

¡Nooooooo! ¿¡Que mierda estaba recordando!? No son sentimientos, es una leve atracción sexual, pero tampoco tiene que dejar que esta fluya libremente. Se gritó muchas veces en su mente para mirar otra cosa ¡Piensa en otra cosa! ¡Piensa en otra cosa! ¡Por el amor de Dios piensa en otra cosa! De repente, en el velador que se encontraba a un lado de la cama del menor, vio una gameboy antigua que Kyuhyun había conseguido no sabe donde y quien sabe por cual cantidad grotesca de dinero. Sin ver más en que distraerse la tomó. Vio que ya había un juego insertado en la parte de atrás por lo que sin pensar en más la prendió ¡Vaya que era vieja! El fondo ni se encendió o cambió de color, solo apareció el logo del aparato y luego el menú principal del juego en colores opacos. Trató un buen rato de entender como iniciar una partida y que botones se usaban para cada movimiento o lo que sea que tuviera que hacer, pero le fue inútil.

-¿Quieres que te enseñe a jugar Hyung? 

El menor se sentó en la cama detrás de el y puso su cabeza sobre el hombro de su Hyung, sorprendiéndolo. 

-A-ahh…bu-bueno…

Volvió a sonrojarse, pero no le tomó importancia, la prioridad ahora era concentrarse en otra cosa mientras el castaño se acostaba detrás de el y luego le acomodaba entremedio de sus piernas, para después cubrirse con las mantas y quedar en una posición muy melosa.

Santo infierno. 

Cuanto daría Sungmin en ese momento por poder alejarse de Kyuhyun y dejar de sentir tanto revoltijo, ese revoltijo que crecía cada día más en su mente, en su corazón…y en sus pantalones.

-Ah, casi se me olvida ¿Te gustó el pastel que te dejé en la mañana sobre la mesa? 

¿Por qué era tan malditamente amable? ¿Por qué era tan adorable? Era lo que más le hacía perder el control sobre sus pensamientos, y al parecer, pronto le costaría el control sobre su cuerpo. 

-Si lo comí, estaba rico. Gracias Kyuhyunnie.

Sonrió estirándose hacia atrás para quedar apoyado en el pecho del Maknae y que este le abrazara. El aroma del castaño no tardó en embriagar a Sungmin.

-De nada.

Le susurró en la oreja. Demonios, demonios, demonios, demonios, ladeó un poco el rostro hacia ese provocador dongsaeng y su boca estaba tan cerca de la suya, pero aún le quedaba algo de cordura, así que volvió a mirar el juego con el corazón a mil ¡No son sentimientos! ¡Contrólate y piensa mejor las cosas! 

-Enséñame ahora…
-¿Ah? ¡Oh! Si, si…

Kyuhyun estaba tan agitado y desconcertado como Sungmin., porque aunque el mayor se creyera el único en aquel dilema estaba equivocado, de hecho, Cho “Baboso” Kyuhyun estaba apunto de adelantarlo en la carrera de quien notaba y asumía más rápido aquellos sentimientos. 

Seguramente, las distinguidas lectoras se preguntarán como aquel despreocupado ninfómano podía entender primero todos esos sentimientos que nuestro maduro Sungminnie, siendo que hace días se empeñaba en hacer caso a sus webad… ¡Creencias! sobre la estúpida…digo, su efectiva venda, pues…¡Es fácil!: A el no le gustaba el amor, pero no se empeñaba en negarlo como lo hacía el rubio, así que si lo descubría con paciencia, el asumiría su existencia… aunque si fue necesaria mucha paciencia. El debía de admitir que al principio creía que el culo de Sungmin le había parecido bueno y solo por eso sentía tal calorcito en su corazón, pero cuando se sorprendió a si mismo en una tienda de regalos buscando por más de una hora algo que le hiciera subir el ánimo a Sungmin, empezó a sospechar. Ya pronto se sintió más y más confundido, parecía que su única razón para vivir era ver la sonrisa de su Hyung y apretar ese adorable cuerpito entre sus brazos. De un momento a otro, ya no codiciaba mujeres ni sexo, prefería ver una película con Sungmin entre sus brazos mientras hacía bromas tontas para que el mayor riera a buscarse una nueva folla- amiga ¿Quién había logrado eso desde que inició su promiscuidad? Ni su propia madre suplicándole cada día por teléfono. 

-¿Entonces soy gay? 

Aún le quedaban algunas dudas, una de ellas era saber si se había vuelto gay o solo le había gustado Sungmin. Comprobó que el único hombre que le atraía era su Hyung después de no sentir ni mera excitación tras acorralar como un psicópata a Changmin y besarlo apasionadamente en la boca.

-Pues más que algo placentero se ha sentido bastante feo….

Pensó Kyuhyun en voz alta.

- ¿¡Y me lo dices a mi!? ¿QUÉ CARAJOS HACES, IDIOTA?

Le gritó Changmin irritado y traumatizado, mientras escupía y se limpiaba la boca con las manos. Sus labios, sus hermosos labios... manchados por la sucia boca de su mejor amigo.

-Ah, quería saber si era gay, pero me diste asco así que no lo soy. Adiós.
-¿¡Y compruebas esas cosas conmigo!? ¿Por qué no te fuiste a un bar gay y lo probaste con alguien mejor? 
-Ah…ahora que lo dices, eso hubiera sido mucho mejor…
- aghhh…¡Idiota! ¡Hoy si te mato! 

Después de media hora corriendo por su vida y siendo salvado únicamente porque Yunho atrapó y arrastró a Changmin a un ensayo, Kyuhyun siguió con su dilema amoroso ¿Entonces le gustaba su Hyung? ¿Pero por qué? El siempre había encontrado agradable y muy lindo al rubio, pero no creía haberle visto con otros ojos, o al menos no a ningún lugar ajeno a su hermoso y firme trasero ¿Qué le había provocado ese cambio? 

Entonces aquel pensamiento volvió a su mente.

-¿La venda? 

¿De verdad no vendarle los ojos había provocado tanto alboroto en su corazón y en sus hormonas? O pensándolo bien, puede que eso le pasara con cualquier persona, y que el no fuera gay, solo que al hacérselo mirando sus ojos hiciera que a Kyuhyun le gustara ¿Era eso entonces? 

El Maknae miró a Sungmin quien ya se había quedado dormido sobre su pecho. Se le veía tan sereno y saberse el causante de ese bienestar le hacía sentir bien a el. 

Tomó delicadamente el mentón del rubio y plantó un beso en sus labios.

-Wooh…

Le sorprendió sentir que los labios de Sungmin seguían siendo tan deliciosos como la primera vez que los probó, nada parecido a los labios de Changmin (Quien en otro lugar de corea se estremeció en su cama por tener una repentina pesadilla). Se acomodó en la cama sin quitar al mayor de encima suyo y lo aprisionó más en sus brazos. No, no deseaba que fuera aquello el causante de su amor, el sexo aún para el era algo banal. No quería asumir que si se acostaba con alguien y le observaba al hacerlo sentiría algo más allá que excitación ¿Pero si era así? Entonces no sería correcto fastidiar a Sungmin con sentimientos que tal vez eran pasajeros. El mayor era su amigo, alguien muy querido para el, pero aún no sabía en que nivel le quería y debía averiguar si aquello era cosa de sexo o de sentimientos reales.

Sungmin se movió entre sueños acercándose más a Kyuhyun y chocando levemente sus miembros. El menor, quien estaba algo “animado” casi soltó un gemido. Esa respuesta tendría que encontrarla rápido, o pronto perdería el control sobre su cuerpo.

Los días pasaron, y cumpliendo su apretada agenda, el castaño pensaba en sus recesos a quien buscar para hacer la prueba. Alguna de las SNSD antes de acceder lo matarían entre todas, Changmin desde el beso estaba siempre a la defensiva por lo que no podría atraparlo y violarlo, Victoria estaba saliendo con Nichkhun, a BoA ni la miraría y no podía salir en busca de una desconocida a algún lado porque luego de su agenda, tenía que ir a cuidar de Sungmin, además que de por si no poseía mucho tiempo. El Maknae suspiro ¿Entonces con quien? Tras no ocurrírsele nada mejor, decidió llamar a sus folla-amigas. Como esperó, ambas estaban horriblemente asustadas y no querían ni volver a enterarse de el o de otro idol, pero tras una laaaaaarga insistencia una de ellas, la bailarina concretamente, acepto. Se verían entre los ensayos para el próximo Super Show en unos días más, Kyuhyun quería un lugar más íntimo pero ella solo aceptaba en un lugar donde se sintiera segura o nada, por lo que Kyuhyun tuvo que acceder o irse a freír espárragos.
Como sea, el castaño se sintió emocionado y nervioso, al fin sabría la verdad, por lo que cada día, encantándose más por la sonrisa del mayor, esperaba el momento decisivo.

El día llegó. Tras cumplir algunas cosas de su horario, Kyuhyun condujo al edificio de la SM. Al entrar, caminó campante a la sala que le correspondía, pero antes de siquiera anunciarse, Sungmin saltó a sus brazos.

-Woo-ohh 

Kyuhyun se sorprendió pero rápidamente recibió aquel abrazo.

-¿Qué ocu---
-¡Kyunnie, la encontraron! 

La mente del menor trató sin éxito de procesar la información.

-¿Que qué? 
-¡Que encontraron a la sasaeng, idiota! Ja ja ja

Dijo Eunhyuk riendo y acercándose para poder unirse al abrazo, al igual que los demás miembros.

-¿C-como? ¿Dónde? 
- En la entrada de Busan.
-¿¡Busan!? 
-Sip, la policía especializada dio imágenes y el perfil de ella a todos los cuarteles del país y a las cacetas de cobro de peaje, siendo uno de los cobradores quien la vio y llamó a la policía, por lo que una barricada fue puesta desde dentro de Busan para acorralarla.
-Dicen que trató de huir y lanzarse por un barranco con auto y todo, pero uno de los policías le disparó a las ruedas, y cuando intentó quitarse la vida disparando un arma a sus sienes, un francotirador le dio en el brazo, dejándola inconsciente por el dolor. Ahora la traen a Seoul, para confirmar su identidad e interrogarla.

Kyuhyun escuchaba atónito toda la información. La verdad es que no había pensado nada en aquella loca, por el que se pudriera, pero saber que la habían atrapado y que no volvería a molestarlos le hacía bastante feliz. Bajó la mirada para ver a su Hyung, quien le sonreía con lágrimas de emoción, Kyuhyun lo levantó y le abrazó con más fuerzas, si, estaba muy feliz, pero no podía evitar sentirse algo incómodo: Sungmin ya no estaría pegado todo el tiempo a el. El siempre solía quejarse de broma, pero con todo lo que he contado, es bastante claro que le encantaba la adorable dependencia que sentía su Hyung por el. Ahora el miedo fue lo que se apoderó de su cuerpo ¿Qué pasaría ahora? ¿Su Hyung se alejaría de el? ¿Habrá sentido las mismas cosas que el sintió? ¿A Sungmin le gustaría el? No, no era momento de pensar en eso, primero tenía que hacer la prueba.

-Esto es maravilloso, ojalá podamos celebrar en la noche- dijo con tono apurado- Ahora debo irme, recordé que tengo un asunto pendiente.
-¿Ah?
-Ensayen sin mí, luego me pongo al corriente.
-¿Que ra…

Varios de los miembros miraron por el umbral de la puerta hacia el pasillo, observando como el menor de ellos escapaba, sobre todo Sungmin quien era el más confundido ¿Qué? ¿Estaba tan feliz porque al fin podría librarse de el? El mayor reafirmó en su cabeza el pensamiento de no dejar sus sentimientos fluir, esa actitud del Maknae le confirmaba que era mala idea.

El menor por su lado siguió su rumbo hasta los baños para los ejecutivos de SM, esos jefes pasaban la mayor parte del tiempo ocupados y en otro lados por lo que los baños solo eran usados cuando ellos tenían largas reuniones bimestrales y una que otra rarísima vez, por lo que era el lugar perfecto para hacer lo que sea. Kyuhyun marcó el número de la bailarina y en menos de 5 minutos ella llegó.

-Espero que tengas un diamante del porte de mi mano en el bolsillo y me des el mejor sexo de mi vida para haber jodido tanto. 

Le dijo la esbelta chica cuando entró. 

-Puedes contar con lo segundo, como siempre.
-Ahhh muchachito engreído- Rió la chica acercándose a el- Pero ya en serio, esta es la última vez que tu y yo follamos, no quiero otra bomba en mi casa.
-Si, está bien, si no pasará nada- La abrazó por las caderas- Te insistí tanto porque necesito comprobar algo.

La chica lo miró por un par de segundos pensativa.

-¿Estás enamorado de mi? Porque ahí no te irá bien, Cho Kyuhyun.

El castaño rió.

-Claro que no, pero ya, como sea, empecemos.
-Está bien…

Kyuhyun suspiró brevemente y atrayendo más a la chica, empezó a besar su sensible cuello. La bailarina cerró sus ojos para concentrarse en las sensaciones.

-Kyuhyun-ah – Dijo en un suspiro- ¿Trajiste la venda? 
-No, esta vez lo haremos sin ella.
-¿En serio? Vaya que te ha cambiado el problemón con esa loca- Le miró impresionada- pero bueno, es mejor así. Siempre pensé que era una idiotez tuya.
-¿He? 
-Nadie se enamora por tener sexo, supersticiosillo.

Ella movió la cabeza de Kyuhyun agarrando suavemente su nariz.

-¿Entonces por qué accediste a usarla? 
-Porque follas rico- se encogió de hombros- Fue un sacrificio para conseguir algo mejor.

Kyuhyun rió un poco para luego besarla en la boca. Y sin más, empezaron su faena como cualquier otro día, pero sin la venda. Al terminar el castaño quedó impresionado, porque a pesar de ver la excitada y hermosa cara de la chica, y sus pechos agitarse hipnóticamente en plena “acción”, aparte de la reacción involuntaria en sus pantalones y su cuerpo, no sintió nada más, ni sentimientos, ni auto- suficiencia ni nada. Era claro ahora: Le gustaba su Hyung.

-¿Y sentiste algo? 

Le preguntó la bailarina acomodándose el pelo mientras salía del baño.

-No en realidad.

Dijo aún pasmado por su descubrimiento.

-Te lo dije, bobo- Rió levemente para luego suspirar- Bueno, esta ha sido la última vez… fue divertido ¿No?
-Lo fue.

Le sonrió.

-¿Y que harás ahora? ¿ Te buscarás otra folla-amiga? O…¿Irás tras Sungmin-oppa? 

Kyuhyun abrió los ojos, q-qué como…

-¡Ja! Sabía que te gustaba, de hecho, esto que quería comprobar conmigo tiene relación con el ¿Verdad? 

Kyuhyun siguió mirándola con los ojos muy abiertos. 

-¿C-co-co-co-Trató de hablar- Cómo lo sabes? 

La chica carcajeó brevemente.

-Serás un promiscuo mi amor, pero en el resto de las cosas sigues siendo un niño ingenuo y baboso, se te notaba a leguas cuando conversabas con el –La chica acerco su dedo índice a sus ojos- Los ojos te brillan cuando lo miras…aunque debo admitir, que no pensé que irías tras el, al menos no pronto, si nunca te das cuenta de nada ¿Acaso el problema con esa loca tuvo algo que ver? 

Kyuhyun reaccionó nervioso. Se había dedicado tanto a follarla y no conocerla, que ni idea tenía de lo intuitiva y lista que era. 

-Ya vete, chismosa.

Le dijo para evadir la pregunta a lo que ella rió.

-Esta bien, esta bien, ya no me meto- Le tranquilizó- Pero… espero que tengas suerte con el. 

Le revolvió los cabellos mirándolo a los ojos.

-Ven aquí.

La atrajo hacia el y la besó por última vez.

-¿Y esto?
-Para que recuerdes que no encontrarás a nadie mejor que yo. 

Ella arqueó una ceja y atrajo la mano de Kyuhyun a su trasero.

-Entonces esto es para que sepas que no encontrarás nunca un trasero como el mío.
-No creas, el trasero de mi Hyung es muy bonito.

La chica se corrió y le sacó la lengua.

-Bleeeh cochino homosexual.
- Bleeeh puta tetona.

Ambos rieron.

-Bueno, me voy, tengo que ir a ensayar con TVXQ.
- Suerte.

Kyuhyun agitó su mano en señal de despedida. Ciertamente, la volvería a ver en algunos ensayos para el tour, pero al no tener tiempo ni razón para encontrarse, dudaba que volvieran a hablar para algo más que un saludo o una pequeña charla.

-Y a ti- Le guiñó- ¡Ah! Y que te quede claro, si va otra loca a poner bombas a mi casa, viva o muerta iré a por ti y te cortarte las bolas ¿Oíste? 
-Enterado.

Le hizo un saludo militar y vio como se alejaba, sonriente. Ahora estaba libre de toda persona con la que se haya acostado y gracias a una de ellas, estaba también libre de dudas. Le gustaba su hyung y aunque eso le cambiaba la vida como el la quería, estaba feliz.

Por el contrario Sungmin, quien había ido a buscarle para saber que le sucedía, vio toda la escena desde el otro lado, petrificado por fuera pero hundido en feas emociones por dentro. Como si ambos estuvieran escribiendo la continuación de “Las leyes de Murphy”, la mala suerte hizo que el rubio solo pudiera presenciar lo que parecía malo, y no escuchar lo que era bueno, haciendo que su mente solo procesara el fogoso beso y el coqueteo afuera del baño, siendo la primera cosa la que hizo sentir una filosa daga clavándose en su pecho… Bueno, el sabía que Kyuhyun tenía folla- amigas y también sabía quienes era, el mayor conocía demasiado a Kyuhyun para su propio bien, pero ahora que lo que hacía con ellas se materializara ante sus ojos, saber que a pesar de todo lo que habían compartido las últimas semanas el siguiera viéndolas, saber que esas emociones extrañas que el sentía por el Maknae no eran mutuas… ¿Dolía? No, no, no ¿ Por qué le dolía? No debía dolerle, Kyuhyun era su amigo, el lo quería como su amigo, no era nada más que eso ¿O si?

Sungmin decidió que el dolor mezclado con la confusión eran demasiado para su corazón, así que excusándose del ensayo con algún invento barato se fue a casa, para la sorpresa de todos, completamente solo. Estuvo horas en su dormitorio tratando de pensar y a la vez tratando de olvidar aquello que había visto, aunque no le funcionaba ninguno ya que la rabia y la pena viajaban por su cuerpo como el veneno tras una mordida de serpiente, además estaba aterrado, aún era muy pronto para estar solo y de noche en su habitación, pero no se atrevería a llamar a algún miembro para que le hiciera compañía, porque de seguro terminaba desquitándose con aquel inocente, y según el, los golpes solo los merecía Kyuhyun.

-Estúpido Kyuhyun…

Dijo en voz alta tomando su tercera copa de vino. No estaba ebrio, pero el alcohol solo agigantaba su pena y su enojo.

-Ja, prefieres a las folla- amigas en vez de elegirme a mi ¿No? Pues yo también las prefiero…me conseguiré unas cuantas, y serán más bellas que las tuyas, cada seno será del porte de mi cabeza y me las follaré hasta dejarlas en silla de ruedas… ya verás, si yo no te importo, tu menos me importas, para mi eres vomito…- Sungmin pausó brevemente su monólogo- ¿Qué mierda estoy diciendo? Basta de vino por hoy…

Se levantó pesadamente y puso la copa junto al vino en su lugar. Tras eso se sentó en el suelo, a un lado de la puerta, abrazando sus piernas.

-No debiste ser así de bueno conmigo en estos días… ahora no sé si me gustó el sexo…o si me gustas tú… y de todos modos…ninguna opción es buena…porque yo no te importo…

Y dicho esto, el rubio enterró su rostro en sus piernas, tremendamente confundido.

-Me pregunto que será…¿Me gusta…o lo amo? 

En otro lado de la ciudad, Kyuhyun se debatía entre esas dos opciones campante mientras conducía de vuelta a casa. Parecía una colegiala enamorada, siendo una actitud errónea, ya que alguien en su situación debería preguntarse si el otro le aceptará o no, pero bueno, al bobito no le importaba…esa sonrisa, esa personalidad adorable, esa forma tan fácil que tenía de comunicarse con el rubio desde siempre, ese cuerpo tan hermoso, esos ojitos brillantes… ahora podía entenderlo todo y estaba decidido a conquistar a su Hyung fuera como fuera. Se había bañado minuciosamente para quitarse el olor de su último encuentro con la bailarina, se compró ropa nueva para lucir bonito y había escogido un empalagoso y enorme conejo de chocolate en una confitería para su Hyung. De pronto, lo único que deseaba era ser el novio de Sungmin, siendo que antes repelía las relaciones serias con cruz y agua bendita. El chico sonrió divertido al notar todo eso.

-¿Me gusta o lo amo? ¿Me gusta o lo amo? ¿Me gusta o lo amo? ¿Me gusta o lo amo?

Siguió preguntándose en el resto del camino.

Tras estacionarse y entrar en el edificio, primero fue al piso superior suyo, para dejarle un encargo a Kangin y preguntar por si acaso Sungmin estaba ahí. Al no encontrarlo, bajó un piso y entró a su departamento. Vio que en la sala, Yesung, Eunhyuk y Prince Manager veían atentamente un partido de futbol. El Maknae se extrañó, si Sungmin no estaba arriba, mientras que todos los miembros que vivían en el piso de abajo estaban en la sala menos el rubio y el agente encargado de cuidarlos ya no estaba ahí después de que la sasaeng fue atrapada ¿Significaba que Sungmin estaba solo en el dormitorio que compartían? Sintió a Leeteuk y Ryeowook entrar tras el.

-¡Oh! Linda ropa.

Lo elogió el líder.

-¡Hyung! ¿Sungmin salió con Heechul-Hyung o alguien? ¿O aún tiene agenda por cumplir? 
-No, Heechul está arriba, acaparó la televisión de la sala para ver un anime así que por eso bajamos a ver el partido. Sungmin por su lado, hasta lo que se, está en su pieza, el no tiene más agenda por hoy.
-¿E-está solo?
-Sí, quise acompañarlo pero se negó diciendo que estaba cansado o algo, me extrañó un poco, pero preferí dejarlo tranquilo.

Agregó Ryeowook. El menor se inquietó ¿Tal vez… otra sasaeng lo amenazó…y…? 

Imaginó lo peor.



Continuará...

La obsesión de una sasaeng: Un suceso que SuJu nunca contó [01/03]

♠ Nombre de la historia: La obsesión de una sasaeng: Una historia que SuJu nunca contó.
♠ Pareja: KyuMin
♠ Género: Drama, Disque-comedia, Romance, Lemon.
♠ Descripción: Una sasaeng es una persona enferma y que puede cometer las locuras más grandes por su "amor" ¿ Pero también puede ser un detonante? Kim YooJeon a perdido la cabeza por el KyuMin, creando por ello un plan que traspasa todos los límites para atrapar a los dos protagonistas de sus fantasías y bajo amenazas obligarles a cumplir todos sus deseos, o más bien uno. Los dos idols están aterrados, pero no saben que después de esa noche infernal, aquellos sentimientos que estaban muy escondidos en sus corazones brotaran como flores en primavera y la relación entre ellos dará un giro de 360º 

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Primera parte ~

Hay muchas historias dentro de Super Junior que nunca se han contado. Historias relacionadas con amores y con errores humanos, cosas que casi en su totalidad no son graves, pero que de todas formas tienen que mantener en absoluto secreto debido a lo estricta que es la nación con los idols y al enorme fandom compuesto en un 95% por niñas enamoradas que se decepcionaría si cometieran una indiscreción. Ellos sin duda, a pesar de actuar como niños, son maduros y proceden con suma cautela en cada cosa que quieren hacer debido a esto. Pero claro, con las sasaeng, los paparazzis y netizens malintencionados y fisgones, es imposible que alguno de esos errores no viera la luz, o al menos parte de ellos. Por la internet o las revistas hechas por prensa amarilla siempre corren partes de sus secretos, pruebas que no terminan de afirmar lo que plantean ya que la SM cubre todo antes de que terminen de descubrir algo, y en cantidades que triplicaban a las pruebas inconclusas, se encuentran en esas mismas fuentes, muchos rumores y chismes, que en algunas ocasiones dan a la realidad, pero que ellos siempre se encargan de negar. Sin embargo, hay un secreto del que aún nadie ha podido siquiera enterarse o crear un chisme. No se sabe como ha logrado ser ignorado por la enorme comunidad ELF ya que el accidente tuvo relación directa con una fan, pero así ha quedado, en la completa indiferencia y así quedará por siempre ¿Las razones principales? 1.- Este accidente figura en el pequeño porcentaje de problemas que SuJu ha tenido que enfrentar que si es grave, coronándose como el peor de todos 2.- Aunque no sea la razón principal que SM Entertainment tiene para ocultarlo, no deja de ser vital, ya que fue el motivo que detonó el amor entre el Maknae y el Aegyo King de Super Junior. Así es, un amor del que ellos no tenían idea, y que la adversidad hizo despertar y devorar sus almas cuan temible dragón hambriento de criaturas indefensas. Suena a un desenlace lindo ¿No creen? Pues su inicio y desarrollo para nada lo fueron, por ello figura como el peor de los sucesos ocurridos en Super Junior.

¿Pero que fue lo que pasó? 

Antes de empezar a relatar aquello, es necesario dejar en claro algunas cuestiones sobre sus protagonistas, y aunque su servidora adora con locura al apuesto practicante de artes marciales, empezaremos con el Maknae. A Cho Kyuhyun le gusta la libertad y el sexo…bueno, suena algo fuerte si lo digo de esa manera, pero así es. El menor es muy profesional y tranquilo en su trabajo, sabe que el podrá seguir cantando si tiene la aceptación del público, así que es encantador a su manera dentro de su trabajo y obedece a todo lo que le dicen sus Hyungs, Prince Manager, los sunbaes de los programas o lugares en los que tenía que trabajar y a los distintos mandamases en SM. Por ello es que en sus tiempos libres, cuando era solo Kyuhyun, se liberaba. Tantos malditos años regido por órdenes habían creado dentro de su ser a alguien que nunca pensó convertirse algún día: una persona despreocupada, al que no le importaba mucho las cosas y que dentro de los límites, hacía lo que se le viniera en gana. Se había enamorado de la libertad de comer lo que quisiera, de hacer con su tiempo libre la primera cosa que se le viniera a la mente, de salir con la gente que el eligiera, de acostarse a la hora que le pareciera apropiada, de follar con quien le pareciera mejor y cuantas veces a el le apeteciera. Y es precisamente por estas dos últimas cosas que, aparte de rechazar diversas ataduras, el no quería meterse en la más molesta y desgastadora de todas: Una relación. Pero ahí estaba de nuevo, su fiel amor por el sexo, ese hobbie que adoraba y que le resultaba una panacea idónea para el estrés ¿Como lo conseguiría si no tenía una novia? Irse de puto y meterse con quien sea sería una idea poco inteligente, ya que a su alrededor habían muchos que eran igual de “Libres” que el y las venéreas podrían estar al pie del cañón, además, si algún día se cansaba de todo esto y quería entrar en una relación seria, la reputación que habría forjado le traería muchas dificultades ¿Entonces que hacer? ¡Una folla-amiga! Kyuhyun fue inteligente aquel día cualquiera al ponerse a ver “Sex and the city” con Heechul y descubrir ese glorioso término, porque si, las folla-amigas existían y por donde el rondaba también habían chicas con más cabeza que la gente normal y que junto a algún conocido o amigo hacían un acuerdo de buscarse entre ellos solo para follar, siéndose fieles a ellos ( y quizás a una o dos personas más) en el aspecto carnal pero no teniendo ninguna relación o sentimientos entre si. Kyuhyun buscó de inmediato emocionado y no tardó en encontrar a sus elegidas, ya que como idol las mujeres le llovían, y haciendo un pacto de sexo con una bailarina de SM con la que compartía miraditas perversas desde el primer super show y una ejecutiva de su Banco que tenía tanto estrés como el por liberar, se hizo de dos folla-amigas y se sintió satisfecho con eso. Por otro lado, respecto a sus amigos quienes eran su otra distracción, de ellos no se preocupaba mucho, porque al ser amigos no le significaba una obligación verlos, adoraba usar su tiempos en cuidarlos y jugar con ellos, además, sus amigos sinceros eran pocos, solo los miembros de la KyuLine, algunos amigos de su adolescencia y su compañero de cuarto, Sungmin, así que no le consumía mucho tiempo verles, sobretodo al último, a quien veía más seguido, con quien mataba dos pájaros de un tiro trabajando y compartiendo junto a el, y claro, con eso me refiero ha hacerle bromas pesadas combinado con habladurías sin sentido solo para fastidiarlo. Pero bueno, habiendo llegado a Sungmin, ahora les hablaré de el, aunque no hay mucho que decir, el es tal y como lo muestran en el grupo: Alguien tranquilo, meticuloso, perfeccionista, adorable con las chicas, indiferente con los chicos, con novia (Bueno, eso la gente no lo sabe) y una vida totalmente calculada por si mismo…¿Y quizás también aburrido? O al menos así lo pone Kyuhyun.
En fin, era todo lo contrario al Maknae, eran como el Yin y el Yang en el lado superficial, pero sus igualdades eran muy profundas: Ninguno de los dos quería tener amistad con alguien igual a si mismos. Y además, a pesar de tener tantas opiniones desiguales respectos a la vida, se sentían bien estando y hablando juntos. Kyuhyun sabía que a pesar de todas las cosas le caía bien a su Hyung, así que al no intentar mantener su amistad fingiendo ser agradable, o encantador para llevárselo a la cama ya que no sentía apetito sexual por el, se sentía libre de decirle hasta la idiotez más grande que se le viniera a la mente, mientras que Sungmin veía a Kyuhyun como alguien tan despreocupado que aunque se convirtiera en negro, occidental, transexual, norcoreano, indio o lo que fuera, al menor le daría igual y seguiría siendo su amigo, y eso también hacía sentir libre al rubio.
Resumiendo, no importaba que tan distantes en ideales fueran, ellos se llevaban bien y cuando hablaban se sentían completamente liberados.

Bueno, ahora que terminé con los detalles importantes, vamos a continuar con la historia. 

Estas personas que se llevaban tan bien, no temían que esa satisfactoria libertad que les traía su amistad se rompería algún día y mucho menos, de la manera que ocurrió…no, no alcanza con minimizarlo a pequeñas probabilidades: Ellos definitivamente NO pensaron que algo así pasaría ni en esta ni en sus próximas vidas. Jamás. Nunca. Imposible. Pero la vida fue así y todo comenzó con Kyuhyun volviendo a los dormitorios.
Eran ya las 11 de la noche, el Maknae por fin había terminado su agenda del día, y aunque se sentía cansado, estaba complacido, porque al día siguiente solo tenía que cumplir algunas obligaciones matutinas con el grupo y el resto de la tarde sería suya. Sonreía al repasar sus planes, era dichoso, porque luego de dos semanas de trabajo asfixiante follaría. La ejecutiva bancaria le había dicho que estaba de vacaciones durante esos días, así que ella sería la afortunada que sentiría toda la pasión contenida de Kyuhyun. Con positivismo en su mente por ese pensamiento, pasó a un mini-market y compró algunos víveres para la casa.

-Sungmin-Hyung también llega tarde hoy…

Se lo pensó un poco, y con más ánimo, fue a la zona de frituras para elegir algunas. Pocas veces su horario de llegada coincidía con el del rubio, por ello significaba que ambos estarían despiertos y hambrientos al llegar, así que podría conversar un rato con el mientras tragaban chatarra. Es una tradición que impuso Kyuhyun para cada vez que sus horarios de llegada concordaran y así no perder el poco contacto que tenía con su Hyung y seguir siendo buenos amigos. Si su ego fuera un milígramo más grande, se habría dicho a si mismo que era una ternura de persona…o tal vez fue que la dependienta de la tienda le preguntaba el medio de pago para las cosas que sacó y lo distrajo.

Ya habiendo terminado, fue a su auto y en pocos minutos llegó al departamento. Subió por el ascensor pensando en las cosas que le contaría a su Hyung, y ya en su piso se impresionó al ver en grande y con letras rojas la oración “Kyumin is real” sobre todos los mensajitos que dejaban las fans. Ellas no solían ser irrespetuosas escribiendo sobre los mensajes de otras y cuando acercó la llave a la perilla, un frío extraño le recorrió la espalda, volviendo a dirigir su vista al mensaje. Tenía un mal presentimiento, pero decidió alejarlo por creer que eran puras tonterías que su mente cansada le hacía pensar. Abrió la puerta y prendió las luces de la sala, se asustó por un momento por la soledad del lugar pero pensó que sus Hyungs estarían durmiendo ya que mañana había que empezar muy temprano con la agenda. Su teoría se confirmo al entrar a la pieza de Eunhyuk y verle dormido a pierna suelta desparramado por toda la cama. Sin más, entró a la cocina, guardó los víveres, puso las frituras en bolos y dejó las bebidas encima del mesón para llevárselas después. Se encaminó a su pieza y con dificultad abrió la puerta. 

-Hyung, ya llegué y traje cosas para co---

Su corazón se detuvo.

La habitación estaba solo iluminada por la luz de la luna a través del ventanal, la que le permitía ver a su Hyung perfectamente, sentado en su cama, llorando. Esto lo descolocó. Su Hyung no llora, no llora por nada, solo podía pasar algo muy malo para que lo hiciera. 

-¿H-hyung, que pa—

Dejó las cosas sobre un mueble que se encontraba al lado de la puerta y antes de que pudiera terminar de hablar, sintió como una mano lo empujaba dentro del lugar y cerraba la puerta con pestillo.

-¿¡Que carajo!? 

Se dio vuelta rápidamente a ver quien era.
-No grites ni hagas ningún movimiento extraño, Kyuhyun-oppa. 
El castaño oyó una voz femenina bastante perturbada, pertenecientes a una chica extraña de ojos igual de dementes, corte de cabello de estudiante, con mascarilla, sombrero y un abrigo que casi le cubría todo el cuerpo. Intentó acercarse, pero al ver una pistola en su mano y un extraño dispositivo en la otra, retrocedió. Al parecer, su mal presentimiento se había hecho realidad.

-Siéntate junto a Sungmin-oppa, por favor.

Ordenó, a lo que Kyuhyun obedeció inmediatamente, acercándose a su Hyung para sentarse y confortarlo en sus brazos.

-¿Cómo has logrado entrar? 

No creyó que era la pregunta adecuada para el momento, pero fue la primera que se le vino a la mente. Pocas lograban evadir la seguridad y entrar unos segundos a rallarle los muros antes de que los guardias las echaran, pero ninguna había logrado entrar a la casa misma. 

-Pues- Liberó su cara de la mascarilla y sonrió siniestramente – Me las he ingeniado. 
- Ja ¿Y por qué te descubres la cara tan confiada? No sé lo que quieres ni quien eres, pero luego de esto no te dejaré ir sin más. Haz hecho llorar a mi Hyung, eso se paga caro. 

Se las pagaría, claro que si.

-Ja ja no me importa que me encuentren después de esto, además, no es como fueran a hallarme fácilmente. Me he esforzado mucho en hacer posible este encuentro, oppa.

Ella les hizo un puchero cargado de demencia, que hizo estremecer a Kyuhyun.

-B-bueno, dinos que quieres.
-K-kyuhyun.

Sungmin, quien no había hablado desde que el menor entró, le llamó asustado en tono de súplica y se escondió en su pecho. Al parecer, el ya sabía las intenciones de la Sasaeng. 

-¿Qué quiero? …mmm..quiero que el KyuMin sea real para mi.
-¿Ah?
-Quiero- aclaró la chica- que ante mi, hagan el amor.

Kyuhyun abrió los ojos a más no poder, horrorizado. Bruscamente se puso de pie.

-¿¡QUE MIERDA ESTÁS DICIENDO!?
-Verás Oppa, he sido fan de Super Junior desde el debut, me he enamorado profundamente de todos ustedes y de la música que hacían, pero cuando las couples aparecieron, mi amor creció a un nivel más allá de lo normal, sobre todo al verlos a ustedes dos juntos –La chica rió pasando tétricamente el arma por su sienes- Desde ese momento me obsesioné con el KyuMin. Cada imagen, vídeo, fancam, fanaccount, merchandising y cosas existentes sobre ustedes, las tengo yo. También leo fics, muchos fics y los escribo, pero siempre me frustraba “Ahh ellos son tan fríos en público” pensaba, y también me preguntaba como serían en la intimidad, si serían tan apasionados y pervertidos como los describen las fans. Pronto eso pasó de una simple pregunta a una necesidad y por eso estoy aquí.

Se levantó del velador en el que se había sentado y observó una foto de ellos colgada en la pared.

-Oppas- Dijo con un tono enfermo- Yo he comprado cada cosa que han sacado he ido a cada evento que han hecho en corea, ahora quiero grabarlos teniendo sexo y que cumplan mi sueño como premio.

Al terminar de hablar, ambos quedaron petrificados, muertos de miedo, no entendiendo nada.

-¿¡Que te ocurre!? ¿¡Quien te crees para venir a ordenarnos eso!? Nosotros nunca podríamos hacer algo así, somos heterosexuales, las couples son solo fanservice ¿¡Has perdido la maldita cabeza!? 

Kyuhyun gritó histérico, preso de la ira y el miedo.

-La verdad…si.

Los dos idols se asustaron aún más, volviendo a abrazarse. Tenían miedo, mucho miedo.

-Y estoy dispuesta a hacer lo que sea para hacerlos cooperar, mi linda OTP jijiji
-P-pero, por favor entiende- Sungmin trató de hablar- Nosotros somos amigos nada más, yo tengo novia y a Kyuhyun le encanta verse con hermosas chicas. 

Kyuhyun veía mucho miedo tras la amabilidad con la que su Hyung hablaba. Sus manos temblaban descontroladas. 

-Lo sé- Rió- Yo lo sé todo…pero no me importa, y de hecho, he decidido sacar provecho de eso.

Dejó el arma sobre un velador y les mostró mejor el artefacto con botones que tenía. Presionó un botón al costado de este, y 6 pantallas se prendieron mostrando un “60” en cada una de ellas, una en cada botón. Ambos se horrorizaron al imaginar lo que era. 

-Este artefacto lo he comprado a un proveedor ilegal de armas militares y en parte, lo he arreglado yo. Controla a gusto 6 bombas: Una en casa de la novia de Sungmin-oppa, una en cada casa de las dos putas de Kyuhyun- oppa, otras dos más en las casas de la familia Lee y Cho, y finalmente, una en este edificio – La chica los miró perversamente- Si no hacen lo que quiero, estas bombas irán explotando una por una.

Sungmin volvió a romper en llanto, Kyuhyun lo aprisionó en sus brazos nuevamente no dando crédito a lo que oía.

-N-n-n-no hay manera de que pruebes lo que dices es verdad.

La chica carcajeó mirando al techo.

-¿Qué no? Pues a ver.. probemos mmm…con la casa de tu familia.

Kyuhyun levantó la cabeza al ver como apretaba el botón que al parecer pertenecía a la bomba en su casa. El número en la pantalla correspondiente empezó a descender, 59, 58, 57…

-Ay Dios, será una lástima que tu familia muera. Tu madre de seguro debe estar relajándose después de haber ido a Kona Beans a trabajar, mientras tu padre debe estar viendo los resultados del partido de hoy, el es muy fanático del fútbol ¿Verdad? Y Ahra, ella debe estar estudiando para alguna prueba, creo que era de sociología, Ahhh tiene mucho futuro, que pena que de un momento a otro esa linda familia se haga cenizas.

Al menor le vinieron unas ganas locas de ir donde ella y matarla a golpes. Esos ojos horribles, le daban miedo, y le demostraban que hablaba en serio. Por su lado el número seguía bajando, Sungmin lo miraba horrorizado.

-Por favor, Kyu… detén esa cosa… detenla ahora…

Sungmin se aferro a la chaqueta de su Dongsaeng, Kyuhyun le miró. Esto debía ser aún más aterrador para su Hyung si su espíritu estaba tan reducido por el miedo y su actitud tan dócil, y eso era todo. Lo protegería como fuera. 

-¡Bien! ¡Lo haremos pero detén eso! 

Ella soltó una risita triunfal, y paró el contador.

-Buena decisión.
-Pero antes- Kyuhyun tomó una mano de su Hyung y la apretó con fuerza- Quiero saber que pasará con nosotros y las demás personas involucradas luego de hacerlo. 
-Si cumplen, yo me iré. Tu, Sungmin-oppa y todos los demás estarán sanos y salvos.
-¿Puedo confiar en tu palabra? 
-Claro ¿Por qué no? 

Contestó entretenida, no dándole mucha seguridad a Kyuhyun, pero en la condición en que estaban, poco o nada podía exigir.

Se sentó de nuevo y miró a los ojos a su Hyung. Este le sonreía con los ojos llorosos. Era una sonrisa falsa, pero viendo que la sasaeng era de verdad peligrosa, era lo único que podía hacer para darle un poco de tranquilidad a Kyuhyun.

-Saldremos de esta…prometo Hyung… que seré en extremo cuidadoso.

Le susurró el castaño a lo que este le asintió apretando los ojos y botando las últimas lágrimas. Kyuhyun hizo una mueca de desagrado. Siempre le hacía bromas de todo tipo a su Hyung, era su blanco favorito para sus maldades, pero al momento de ser serio, Kyuhyun siempre protegía a su Hyung, como si el fuera el mayor y no el rubio, porque era su amigo, uno de sus tesoros, odiaba verlo triste o enojado, y aunque esta situación sobrepasara todos los límites de su imaginación, lo protegería. 

-¿Qué quieres…que hagamos primero? 
-Supongo que deberían empezar excitándose entre si ¿No? Bésense, acaríciense, lo mismo que haces con las putas, pero con Sungmin. 

Kyuhyun maldijo por lo bajo, mientras la chica prendía una cámara y empezó a grabarles. Ambos dudaron, pero al ver que la Sasaeng arqueaba una ceja al no ver avance, supieron definitivamente que no tenían escapatoria. El menor tomó con dulzura el rostro de su Hyung y juntó sus frentes. 

-No te puedo pedir que lo disfrutes, Hyung, pero piensa que mientras más rápido lo hagamos, más rápido terminará, así que cierra los ojos y trata de pensar en otra cosa. Te juro que seré el caballero que nunca en la vida he sido. 

Sungmin puso sus manos sobre las de Kyuhyun y asintió sonriendo. Se creyó afortunado de que en esa situación tan horrible fuera Kyuhyun quien estuviera a su lado, pensando que tal vez ninguna persona le prometería de tal manera protegerlo como había hecho el menor, y en fin, no pensando demasiado, juntaron sus labios. La chica dio un leve gritito, que ambos se empeñaron en ignorar. Lentamente sus bocas empezaron a danzar, era un beso tan extraño, era como besar a un hermano, ya de por si en su relación normal se consideraban hermanos putativos y eso lo complicaba aún más. Con dificultad, Sungmin abrió su boca y dio paso a la lengua del menor. Se impresionó luego de un rato al sentir que aunque era algo incómodo, sus bocas calzaban bien y sin esperar mucho habían encontrado un ritmo. El rubio suspiró, para el era fácil pensar que Kyuhyun besaba bien por toda la experiencia que tenía ¿Pero tan así? Se acomodó un poco más y apretó la chaqueta del menor, quien estaba tan o más impresionado que el. Era un hombre, era su Hyung, su amigo, su compañero de grupo, desde que se conocen el tenía plena conciencia de eso ¿Pero porque esos labios carnosos y rosaditos le resultaban tan dulces? Eran tan dulces para el como su dueño, y eso le hacía…¿Disfrutar el beso? No, no podía desconcentrarse, tenía que terminar con esto. 
Se separó agitado de su Hyung, quien tenía las mejillas coloradas por la falta de respiración y por las sensaciones experimentadas. Trató de ignorar esa imagen tan bella que le entregaba el mayor y lo estiró para comenzar a excitarlo.

El acostumbraba a excitarse oyendo los gemidos y las súplicas de sus amantes, pero no sabía si su Hyung lograría excitarlo, ya que nunca había estado con un hombre, no sabía que se sentía estar con uno. No tenía nada en contra de la homosexualidad, pero nunca le había llamado la atención experimentarla sexualmente, y tener que hacerlo obligado le resultaba muy molesto. Pero bueno, tenía que hacerlo o ambos estarían hechos cenizas en un parpadeo. Decidió explorar con sus labios primero, empezando por saborear el mentón de su Hyung, luego paseó la lengua por el cuello y el lóbulo de una de sus orejas mientras acariciaba el torso del mayor. Sentía como el mayor empezaba a tensarse por las caricias, causándole una extraña satisfacción al menor. Paralelamente, entrelazó una de sus manos con una del rubio, para darle seguridad. No importaba lo que pasaría ahí, Kyuhyun estaría con el protegiéndolo, siempre sería así, y es lo demostraba.

La chica sonreía extasiada con la vista y registrando todo con su cámara, pero quería más.

-Kyuhyun- oppa, comienza a desvestirlo lentamente.

El castaño obedeció. Le quitó el chaleco a rayas que el mayor tenía y lentamente empezó a desabotonar su camisa. Kyuhyun le miró perplejo, de verdad Sungmin tenía un cuerpo muy bello, y le perturbaba pensarlo, tomando en cuenta que era solo su Hyung. Y cierta curiosidad lo invadió haciéndole creer que tal vez no sería muy difícil excitarse. Se acercó a los pezones del mayor y empezó a marcarlos con su lengua. Sungmin se sobresaltó, pero luego de un rato, tras luchar mucho consigo mismo, soltó un gemido de satisfacción.

-Mmmph…Kyu…hyun…

Algo en el archivo mental que Kyuhyun tenía de Sungmin cambió drásticamente. Levantó su cabeza y vio a su Hyung, apretaba los ojos con fuerza, jadeaba y estaba sonrojado, muerto de vergüenza y placer…pero era su Hyung ¿Por qué creía que era sexy? 
Al quedar perplejo tantos segundos creyó que la sasaeng le diría algo, pero supuso que estaría tan desorientada como cualquier otra fan viendo algo así. Volvió a su labor tratando de no pensar mucho y solo terminarlo. Siguió atendiendo los ya erectos pezones de su Hyung, escuchando de vez en cuando esos gemidos embriagados que Sungmin trataba de reprimir, luego bajó hasta su ombligo, jugueteando con el mientras desabrochaba el pantalón del mayor. No sé dio cuenta cuando ya solo tenía al mayor en bóxer y calcetines, y sobre todo con una erección producto de las caricias y los besos. El rubio tapaba su cara con sus manos muerto de pavor, dándole una terriblemente enternecedora y sensual imagen al menor.“¡Concéntrate, maldita sea!” se gritaba mentalmente. 

-Ahora puedes desvestirte tu, pero no te salgas de encima de Sungmin-oppa.

Kyuhyun se quitó incómodo la ropa. No solía quitarse la camisa al tener relaciones, le avergonzaba que las personas vieran la cicatriz que ese casi fatal accidente de hace unos años le había dejado, pero no habiendo opción, se quitó todo, quedando en la misma condición que el mayor. Sungmin lo miraba desde abajo y se sentía muy confundido al notar que la vista no le desagradaba, la virilidad que brotaba del cuerpo de Kyuhyun era llamativa y hacía efecto debajo de sus bóxers ¿Era porque estaba excitado?... ¿¡Por qué estaba excitado!? No entendía nada, pero estando aquella terrorífica persona observándoles, no se atrevía a decir nada. 

Kyuhyun, al desvestirse incómodamente sobre su Hyung, pasó a llevar sin querer la hombría del mayor con la suya, provocando un exquisito roce que los desoriento a ambos. Era oficial, ya no era indiferente a la situación en ningún sentido, ese roce, esos gemidos, esa bella cara excitada, el también tenía las hormonas agitadas ¿Pero porque ocurría esto? ¿No era el heterosexual? ¿Por qué no le dio asco tocar y besar a su Hyung en ningún momento? ¿Por qué se confundía ahora y con Sungmin precisamente? Estaba enloqueciendo, pero debía seguir. Suspiró largamente y bajó la mirada hasta la entrepierna de Sungmin ¿Cómo haría esto? Ciertamente, ni el ni Sungmin habían estado con un hombre. 

-Métesela.

Espetó alterada la Sasaeng, ya quería ver aquello.

-¿He?
-Que quiero que se la metas ahora.

Kyuhyun miró el rostro de Sungmin, este le devolvió la mirada, aterrorizado. No lo había hecho con hombres, pero hasta el podía predecir que debía ser doloroso para quien le tocara “recibir”.

-No, primero lo voy a preparar.
-Dije que ahora.
-¡QUE NO MALDICIÓN! – Kyuhyun gritó y la Sasaeng se pasmó, el no le había levantado la voz desde que supo en que situación se encontraban- Me importa una mierda que nos hagas volar a todos, pero no se lo haré sin prepararlo, yo no lo haría llorar nunca ¿Tu quieres Kyumin? Bien, será a nuestra forma.

La habitación quedó en silencio por un largo rato, finalmente la chica sonrió, complacida e impresionada.

-Muy bien, hazlo como desees.

Sungmin volvió a respirar al oírla y sintió un gran regocijo en su corazón luego de haber oído a su dongsaeng. Kyuhyun estaba cumpliendo, Kyuhyun le quería y le estaba protegiendo. El castaño por su lado se acomodó y acercó su cabeza hacia Sungmin. 

-Necesito que te relajes ahora, voy a ser suave.
-T-tengo miedo.

Admitió el mayor.

-¿Y crees que yo no? Si te lastimo me lamentaré de por vida, además, si no te has bañado yo seré quien sufra.

Bromeó Kyuhyun para relajar al mayor, a lo que Sungmin después de reír le hizo un puchero.

-Hey, si me bañé hoy ¿Qué es esto? ¿No ibas a ser un caballero? 

Kyuhyun lo miró con ternura.

-Lo siento.

Rió, y esa misma ternura en sus ojos le obligó a tomar la boca de quien la provocaba. Sungmin no negó aquellos labios, no sabía muy bien el porque, pero no quería alejarlos, además, después de todo esos toques, los besos solo lograban darle más placer. Tras varios segundos, el menor empezó a bajar por el cuello, luego la clavícula, su pecho y su estómago, dejando un camino de besos y marcas, porque así lo quería la perversa locura que le provocaba ese cuerpo, quería marcarlo. Lentamente bajó los bóxer de Sungmin, dando una panorámica completa a Kyuhyun de la erección del rubio. Este tapó sus ojos, no era su novia, no eran sus ex novias, ni siquiera era su madre quien lo mudó cuando bebé…¡Era Kyuhyun! Y no miraba cualquier parte de su cuerpo, estaba viendo su miembro erecto, el cual con besos y caricias el mismo menor logró despertar ¿Cómo explicarle eso? ¿Cómo se explicaba a si mismo porque había ocurrido eso? 

-Tranquilo…

El castaño le susurro, y al segundo, tomó su miembro y empezó a masturbarlo.

-Aaaah…

Un gemido gutural salió de la boca del rubio. Las manos de Kyuhyun, eran tan…

-Necesito que abras tus piernas.

Aún desconcertado, abrió pausadamente sus piernas, permitiendo que Kyuhyun viera todo su esplendor, excitándolo más ¿Cómo prepararlo? Pensó en humedecer sus dedos y meterlos en la entrada de Sungmin, como había leído en el fic que una fan pervertida le regaló, pero la perversa curiosidad le ganó otra vez. Quería probar a Sungmin. Levantó las piernas del mayor, se acomodó y sin joderse con otra ronda de preguntas existenciales de porque sentía esa excitación por su Hyung, hundió su cabeza en la zona baja del rubio y devoró aquella entrada, adentrando su lengua lo más que pudo dentro de ella, haciendo jadear como un poseso al mayor. Sus gemidos llenos de lujuria llenaron la habitación, nunca en la vida había sentido un placer igual y Kyuhyun nunca había pensado que la dulzura adictiva de Sungmin también se encontraba en aquella parte, y para ponerle la guinda a la torta, esos gemidos tan bellos le condenaban a seguir curioseando más y más. 

Estimuló la entrada, saboreó los testículos y finalmente atrapó completo el sexo de Sungmin en su boca, quien apretando los cabellos del castaño entre sus manos se sentía desfallecer. El menor frenó al poco tiempo, no sería conveniente que el mayor se corriera, además, el también necesitaba desahogo. Respiró hondo y lentamente, metió un dedo lo suficientemente lubricado por la entrada del rubio. Sungmin sintió una mezcla de dolor y placer invadir su virgen entrada que lo hizo curvarse y aferrar sus manos a las sábanas.

-Shh…tranquilo, Hyung.

-Ahhh…Kyu…

El castaño le besó un hueso de la pelvis mientras acostumbraba al mayor a la intrusión de ese primer dedo, y cuando lo vio conveniente, metió otros dos. Hizo por varios segundos movimientos de tijeras, agrandando esa estrecha entrada y simulando penetraciones. Kyuhyun se sentía impresionado, el calor que inundaba sus dedos acaloraba todo su cuerpo. Su Hyung estaba resultándole mucho más deseable de lo que había pensado hace rato. Impaciente ya, quitó sus dedos y se quitó los bóxer empeñándose en ignorar a la Sasaeng. Su hombría estaba más que despierta y esa entrada dilatada le llamaba a gritos. Respiró profundamente por última vez, y tomando su miembro, empezó a penetrar lentamente al mayor.

-¡AHHHHHHHH MIERDA! 

Un grito adolorido salió de la boca del rubio que hizo estremecer a Kyuhyun y querer salirse. 

-Salte… y nos vuelo a todos.

La sasaeng intervino, ganándose una mirada de odio de parte de Kyuhyun.

-Kyu…Kyuhyun

Sungmin le llamó.

-¿Qué pasa Hyung?
-Leván…tame…

Pidió con un semblante adolorido. Kyuhyun lo tomó con cuidado y lo sentó de frente a el, haciendo que su miembro se enterrara más dentro de Sungmin. El mayor se aferró al cuello de Kyuhyun en un abrazo, enterrando sus uñas en la espalda del menor. Poco le importo al otro, estaba sumido en la celestial sensación que le causaba la estrechez del rubio apresando su miembro, además de sentirse horrible por disfrutarlo mientras el otro soportaba el dolor.
Controló el impulso de moverse y se esforzó en relajar al mayor. Repartió besos por los hombros y el cuello de Sungmin, empezando a masturbarlo nuevamente mientras con la otra mano lo atraía hacia si para facilitarse el trabajo. Poco a poco la tensión en el cuerpo del rubio iba desapareciendo, y más rápido sucedió cuando sus bocas se encontraron otra vez. Esta vez se devoraban el uno al otro, y que Sungmin se soltara para tomar la cabeza del menor y así profundizar el beso, dio a conocer que tanto el uno como el otro estaban bien condenados. Sin aviso, el rubio empezó a mover sus caderas en círculos, enloqueciendo a Kyuhyun por la exquisita sensación que eso le causaba a su miembro, pero eso no fue nada cuando lentamente, el mayor se levanto y se dejó caer repetidas veces sobre su erección. Si el paraíso existía, era ese…tanta sensualidad y belleza en una persona era algo imposible, no pudo evitar apretar entre sus manos ese trasero tan bonito que tenía su Hyung, el roce de esas nalgas con su miembro y la cara del rubio eran éxtasis puro. Ya en poco tiempo, con las penetraciones y el roce de ambos vientres sobre el pene de Sungmin, el aire ya no alcanzaba para besarse y follar a la vez. La necesidad de jadear para ambos era imperante. 

-Su…Sungmin...hyung…

No sabía como decirle que necesitaba más de el, así que simplemente lo volvió a estirar y poniendo una pierna del mayor sobre su hombro, lo penetró deseando incrustarse en su alma, y así lo sintió Sungmin cuando su dongsaeng llegó a su próstata. Un placer de proporciones bíblicas inundó su cuerpo, dando libertad a un calor sofocante que le hacía sentir que moriría en breve. Ya no sabía si estaba en el infierno o en el paraíso, pero el placer que lo envolvía era innegable. 

-Ahhh Kyuhyun…

El menor sonreía campante oyendo al rubio gemir su nombre, enloquecido por cada embestida. Pero aún a pesar de ese enorme placer, todo era tan extraño, tan repentino, sin embargo, prefería perderse en la sonrojada y perlada cara de su Hyung que volver a la realidad y oír a la sasaeng masturbarse por lo que veía. Bajó la pierna de su Hyung de su hombro y las envolvió ambas en sus caderas, permitiéndose así estirarse cómodamente sobre el mayor y besarlo.
-Ahh… Kyu… y-yo…
Balbuceó Sungmin mientras el menor le mordía suavemente el labio inferior. Kyuhyun pudo entender lo que había intentado decirle ya que el también estaba llegando a eso. Estaban a punto de correrse… todo terminaría.

-Córrete dentro de el.

Ordenó la chica, volviendo a ponerse la mascarilla sin que ellos lo notaran.

Kyuhyun tomó por última vez el miembro de Sungmin para masturbarlo, haciéndolo jadear aún más fuerte. De la nada, sus miradas se cruzaron e igual de fugazmente, se sonrieron. Al menos, hasta ahora se habían protegido.

Bastaron unas cuantas embestidas y ambos se corrieron soltando a la par un último aullido de lujuria.

El sepulcral silencio del lugar solo era interrumpido por las agitadas respiraciones de ambos quienes intentaban estabilizar sus latidos y sus cuerpos. Kyuhyun se salió lentamente, quitándole un suspiro al mayor. Ya afuera, ambos sintieron como la realidad les golpeaba en toda la cara. Aún por orden de una loca, lo habían hecho, y aunque lo negaran, no se había sentido como simple sexo. Pero ahora no era tiempo de pensar en ello, tras normalizar su respiración Kyuhyun se incorporó, percibiendo como la chica se preparaba para irse. El castaño se alarmó. NO, esto no terminaría así.

-¡Oye!
-Hasta nunca, oppas.

Dijo abriendo la puerta para huir. Kyuhyun se puso rápidamente sus bóxers y corrió tras ella.

-¡Hey! ¡Ven aquí, loca! 

La sasaeng lo miró alarmada, no creyó que la seguiría o que le quedarían ganas para hacerlo luego de haber tenido sexo. Y se asustó por primera vez en todo el encuentro, la cara de Kyuhyun cargaba un odio inconmensurable que le ponía la piel de gallina, así que corrió con más fuerza y se fugó por el mismo balcón por el cual había entrado, imposibilitando a Kyuhyun para atraparla. 

-¡Mierda! 

Gritó colérico, clavando su puño en la pared de tal forma que dejó una abolladura en ella. 

-¡Kyuhyun! ¿¡Que rayos pasa!? ¿¡Quien era esa persona!? 

Yesung, quien despertó al oír el alboroto en el pasillo, entró alarmado a la sala.

-Una maldita sasaeng.
- ¿¡Qué!? ¡Maldita sea! 

El pelinegro sintió un terror frío recorrerle todo el cuerpo.

-Eso no es lo peor…- Se devolvió para ir donde Sungmin- Ve a buscar a Teuk-Hyung y llamen a la compañía ahora, necesitamos que consigan ayuda policial especializada lo antes posible.

-¿P-por qué? ¿Qué hizo exactamente?

Preguntó mientras lo seguía, quedando en shock al ver a Sungmin desnudo, manchado y con la mirada perdida. 

-Ella nos obligó a tener sexo- Aclaró completamente incómodo- Si no lo hacíamos, haría volar el edificio y las casas de nuestros seres queridos.

El menor respiró un poco. No era fácil explicar todo eso, menos ante la cara que puso el mayor. 

-Hyung…- Concluyó- hay bombas aquí.

Y solo con ese último dato, el moreno cayó de rodillas al suelo, petrificado por el miedo. 

Tras la llegada de otros miembros que también se despertaron por el alboroto, Kyuhyun les hizo enterarse de que ocurría. Heechul, quien logró enfrentar la noticia sin quedar en estado de shock, corrió al teléfono y llamó a la compañía. 
En 5 minutos Prince Manager ya estaba ahí gritando histérico y echando insultos al aire esperando que alguno le llegara a la Sasaeng, en otros 10 minutos más, fuerzas especiales y algunos altos ejecutivos estaban controlando la situación. 

Inmediatamente después de eso, todo el edificio fue evacuado, pero de manera sumamente discreta. No era conversable el hecho de que los medios ni nadie podían enterarse de este horrible suceso, y por esa misma razón, en los días siguientes debían aparentar que nada había pasado, y el principal problema para eso era Sungmin. El rubio quedó en shock por varios minutos luego de que todo terminara, y no reaccionó hasta que después de que Heechul le quitara de encima al líder quien lo abrazaba llorando de rabia y pena, Kyuhyun se le acercara y acariciando su mejilla le preguntara como se encontraba. De todas maneras, al despertar de su trance, Sungmin no sabía que hacer, solo movía la cabeza mirando de un lado a otro, no pudiendo adivinar que era lo que tenía que hacer ahora, por lo que Kyuhyun resolvió que era mejor asistirlo. Sacando una sábana de su cama, envolvió a Sungmin en ella y se lo llevó en brazos al baño. Ya dentro, le hizo pararse en la alfombra, y mientras llenaba la tina con agua y dotaba al mayor con todo lo necesario para asearse y vestirse, trataba en lo posible de no tocarlo, por miedo a que Sungmin cayera en un estado de histeria al asimilar todo lo ocurrido. La verdad, Kyuhyun no sentía nada de eso, solo estaba desconcertado, asustado y aún no podía creer del todo aquel suceso, pero no podía asegurar que Sungmin se sintiera igual.

-Hyung, debes bañarte rápido. Cuando la policía llegue nos echarán de inmediato y no podrás bañarte hasta varias horas después. Te dejé todo listo, yo iré al baño de arriba.

Le dijo delicadamente, pero antes de que pudiera tocar la perilla sintió que Sungmin tomaba su brazo. Kyuhyun se dio vuelta impresionado.

-Hyung…

Sungmin seguía mirando el suelo, pero esta vez negaba repetidas veces con la cabeza, como si no pudiera botar las palabras y solo consiguiera comunicarse con gestos y movimientos. Kyuhyun temeroso, intentó acercarse, pero antes de que lo lograra, Sungmin ya estaba encima de el , abrazándole posesivamente.

-N-no….no te vayas…

Dijo finalmente.

-Pero…
-¡No! ¡Por favor! N-no me dejes solo…no me dejes…

Insistió con la voz entrecortada. Sungmin estaba asustado aún, muy asustado. El menor no cupo en la tristeza que le daba ver a su Hyung así, por lo que sin esperar un segundo más, correspondió el abrazo y le besó la cabeza. Bien, si eso significaba que su Hyung no le tenía asco u odio, estaría con el y lo seguiría protegiendo con todas sus fuerzas. 

-Esta bien, no me iré…-Suspiró- pero debemos bañarnos. 

Sungmin asintió esta ve más tranquilo.

Con una confianza que Kyuhyun creyó que tal vez nunca volvería a ver, se metieron juntos a la tina. Kyuhyun se sentó mientras que el mayor se acomodó entre sus piernas y aunque la situación ameritaba para cualquier cochinada, sin un rastro de lujuria el más alto empezó a esparcir el shampoo por el cabello de Sungmin y luego, talló con la esponja la espalda y el torso de este, quien disfrutaba del suave masaje y de ser liberado de ese encuentro sexual incómodo, extraño y no deseado que habían sido obligados a tener. 

Sin embargo, Kyuhyun estaba inquieto. 

El sabía que ese cuerpo que disfrutaba de ser limpiado ya no sería el mismo de siempre ante sus ojos. No principalmente por haber tenido sexo, sino porque al tenerlo, por un largo tiempo se olvidó de la sasaeng y la incomodidad de follar con un hombre, y disfruto de poseer a su Hyung, vaya que si lo había hecho, y sabía que Sungmin también lo había gozado, tanto por el orgasmo como por esa sonrisa que compartieron antes de llegar al climax, y sobretodo, esos besos delirantes que el menor dio y el mayor recibió gustoso, sin miramientos. 

Kyuhyun terminó de enjabonar al rubio y mientras el le dejaba enjuagarse, se dispuso a enjabonarse a si mismo, pero primero iba el cabello. Se echó shampoo y empezó a masajear su cabeza con los ojos cerrados, grande fue su sorpresa al sentir unas manitos colarse en sus cabellos. Abrió los ojos y vio esas canicas enormes y oscuras como el carbón mirándolo, causándole ternura y confusión en su corazón. 
¡Esos ojos! ¡Esos benditos ojos! ¡Ellos eran los culpables! Y también ese cuerpo que había terminado por atontar sus sentidos y su racionalidad.

Pensó un poco.

¡Ah! ¿Entonces era eso? ¿Solo porque no había tapado sus ojos y los de Sungmin al hacerlo es porque estaba sintiendo esas cosas en su pecho? ¡Claro! ¡Eso era! Kyuhyun sintió algo de alivio. El, como un supersticioso de primera, tenía cierta regla que era muy importante cuando tenía sexo: Cubría con una venda los ojos de su amante de turno y los suyos antes de “entrar”¿Suena incómodo? ¡Pues claro que lo era! Y por esa razón es que también era buena idea tener sexo con alguien fijo (Por algún tiempo) Porque el con la práctica se había acostumbrado a no ver nada, y con el paso del tiempo, lograba acostumbrar a sus folla-amigas a hacerlo completamente a oscuras, es que ese era un requerimiento básico para el castaño. Kyuhyun podrá parecerles un idiota por todo lo que he contado, pero no lo es…o al menos no tanto. El chico con el coeficiente intelectual más alto en SuJu usaba de vez en cuando sus ratos libres curioseando en internet o en libros, y había leído e incluso oído de boca de sus amigos, que al mirar los ojos, expresiones y acciones de la otra persona al momento de volverse uno, todo se volvía mucho más mágico, se conectaban los sentimientos de ambos y a veces, cuando la persona no era nada tuyo más que un polvo, de todas formas, podías terminar enamorándote. Con su primera novia, en sus tiempos felices, lo había comprobado así que no necesitaba más para probar que ahora, siendo alguien en busca de la libertad y la vida loca, esto traería muchos problemas…o bueno, ya los había conseguido. El siempre temía más que la otra persona resultara enamorada de el, pero ahora le parecía más confuso y molesto que el se enamorara de la otra persona. Había mirado a Sungmin, se habían sonreído haciéndolo, había quedado embobado viendo su níveo y perfecto cuerpo, y esa combinación de ojitos tiernos color azabache con el erotismo de su rostro gimiendo ahogado de placer, le provocaban la necesidad de comerle la boca y hacerlo gritar hasta dejarlo inválido e inservible para los demás. Kyuhyun pestañeó varias veces tratando de quitar esa imagen de su cabeza o de verdad se excitaría.

Como sea, ese revoltijo de emociones había sido resultado de que por culpa de la maldita Sasaeng, no había podido vendar los ojos de ambos. Solo debía olvidarlo…si, el se conocía, el podía olvidarlo, se empeñaría en ver a Sungmin como lo veía antes y le protegería.

Pero bueno, si eso hubiera sucedido no estaríamos contando esta historia ¿No? Aunque Kyuhyun era listo en evadir problemas y en especial, evadir el amor, nunca fue más estúpido al creer que su plan funcionaría. 
Como indiqué antes, luego de bañarse y vestirse, las fuerzas especiales llegaron y evacuaron todo el edificio. Con suma cautela, fueron llevados a un hotel con los rostros cubiertos y registrados en el con nombres falsos. Tras un rato viendo que todo estuviera en orden, Prince Manager llevó a Kyuhyun y a Sungmin a un interrogatorio en una habitación desocupada con la unidad de análisis de conducta de las fuerzas especiales coreanas. Sin separarse, ambos fueron interrogados, empezando con el domicilio de las demás casas involucradas para que los expertos en bombas fueran a trabajar, y siguiendo después con la actitud de la Sasaeng, su aspecto físico y los acontecimientos sucedido durante su estancia. Entre otras cosas, Kyuhyun pudo enterarse de que la chica había llegado media hora antes que el y durante ese rato de ausencia, ella se había entretenido diciéndole cosas horribles a Sungmin, sobre como el rubio era una puta pasiva y como preferiría que Kyuhyun se la metiera duro, a follar con su novia. Al castaño le pareció insólito que una persona pudiera enloquecer a tal punto y terminara haciéndole cosas así a quien supuestamente “ Más amaba”. Sungmin derramó algunas lágrimas liberadoras después de desahogarse con su relato. Aún estaba muy impactado y pareciera que ese miedo no se iría pronto, o al menos no mientras la Sasaeng siguiera suelta. Eso era algo que Kyuhyun podía entender perfectamente, pero que Sungmin no haya manifestado rechazo por el y, todo lo contrario, se le haya pegado como una garrapata lo confundía mucho.
Al tener unos breves segundos a solas con el psicoanalista mientras otro agente hablaba con Sungmin le preguntó sobre ello. La teoría del brillante hombre según el testimonio y su análisis en ambas conductas, es que el castaño había sido la clase de persona que el mayor necesitaba en aquel momento, que le protegió y le cumplió las promesas que le hizo aún en ese momento de vida o muerte, y ahora, como Sungmin se siente desprotegido en el mundo con esa Sasaeng suelta, la única persona que puede traerle paz es aquella que si pudo impedir que le hiciera daño y alejarla, o sea, Kyuhyun. El miedo desaparecería con el tiempo tras el arresto de la sasaeng, pero ahora necesitaba el cuidado y atención del castaño, quien acató la orden sin chistar. El deseaba proteger a su Hyung y lo haría.

Después de terminar el interrogatorio y volver a la suite del grupo para intentar dormir un poco, el rubio abrazado en una misma cama a Kyuhyun, hizo válidas las palabras del detective, entrando en un estado de total dependencia. Sungmin ya no quería estar en ningún momento solo, o más bien, sin el menor, pero los días que seguían ellos debían seguir con sus agendas con total normalidad, como si nada hubiera pasado ¿ Entonces como hacerlo si muchas veces tenían agendas individuales? Ya que dentro de todo Kyuhyun estaba bien, los miembros se unieron a el para centrarse completamente en el cuidado de Sungmin, planificando una agenda para no dejar al rubio solo en ningún momento y hacer maniobras que le dieran más tiempo a Kyuhyun para acompañar a Sungmin. 
Ya en la misma madrugada que le siguió a esa noche infernal, después de que la policía especializada les informara que habían retirado las 6 bombas, pusieron su plan en marcha. En la noche y tiempos libres, Kyuhyun correría a cuidarle, cuando el no estuviera en casa o llegara tarde, los demás miembros harían turnos para relevarlo y por último, durante el día, sería Prince Manager quien lo cuidaría. Además de eso, un espía encubierto los seguiría a distancia para completar la protección, al igual que otros 10 espías seguían a los otros miembros, y los involucrados restantes como las familias y las chicas tenían resguardo policial ¿Parece demasiado? Pues es lo que los agentes a cargo estimaron conveniente cuando terminaron el perfil de su ignoto.

-Tendrán que ser muy cuidadosos de ahora en adelante…si les somos sinceros, nunca habíamos enfrentado a una acosadora tan bien preparada e inteligente.

Dijo con tono cansino el líder del equipo de agentes, cuando a las 6 de la mañana con las bombas ya retiradas, pudieron informarles de los primeros hallazgos al grupo de idols. 

-¿Por qué lo dice? 

Kyuhyun preguntó, con un Sungmin adormilado sobre su regazo y cubierto por una manta.

-Mi equipo se ha encargado de varios casos de acosadoras, solo una hasta ahora había puesto una bomba. Fue a JYJ, cuando DBSK se separó ellas enloquecieron más de lo normal. Como sea, fue una bomba simple, de poco alcance, calidad y complejidad. Las que su victimaria puso cubrían un radio de 200 metros y no se consiguen en cualquier expendio de armamento y munición –El detective hizo una pausa- Ella solo pudo haber conseguido las bombas y el aprendizaje para manejarlas en la “Internet profunda”.
-¿Q-que es eso? 

Preguntó el Eternal maknae, apretando en sus manos una parte del abrigo de Eunhyuk por el miedo. 

-La internet profunda es aquella internet que no vemos, en ella se encuentra el 95% de la información de la web y sin programas para ocultar tu identidad no puedes acceder, esto se debe a que al ser en otros términos, una internet invisible, la libertad es completa y si accedes sin camuflaje pueden robar tus datos y volver inútil tu computadora en breves minutos. En otras palabras, ingresas a un mundo de hackers psicópatas y dementes, donde aparte de información de todo tipo, hallarás sicarios, proveedores de drogas, traficantes de órganos, pornografía infantil, comercio sexual, vendedores de documentación falsa, evidencia policial robada, organizaciones terroristas y entre otras cosas más, armamento ilegal, como el que consiguió nuestra victimaria.

Explicó el psicoanalista.

-Esta individua debe ser una hacker tan buena como la que hay en nuestro equipo, ya que a pesar de que se puede cubrir el id con ciertos programas, siempre queda un rastro que nuestra hacker logra seguir, pero la ignoto a logrado cubrir perfectamente sus huellas, ya que hasta el momento no ha hallado ninguna transacción para comprar dispositivos como el que fueron encontrados en los 6 lugares.

Sungmin ajustó más el agarre que tenía al cuello de Kyuhyun y se ocultó en su pecho. El menor le dio un dulce beso en la cabeza y le susurró que todo estaría bien.

-¿Entonces que harán? 
-Lamentablemente, el perfil físico y psicológico indicado por las víctimas no aminora lo suficiente nuestro campo de búsqueda. En esta época del año muchas jóvenes tienen un corte de pelo y un estilo de vestimenta determinado. Por otro lado, las mentes criminales pueden controlar muy bien sus impulsos y actuar de manera retraída en público, además de saber bien como camuflar su verdadera personalidad cuando se les interroga, y en un país donde la mayoría de la gente es introvertida, hacerlo es pan comido. Solo podríamos encontrarla haciendo que Cho Kyuhyun y Lee Sungmin la identificaran llevando ante ellos a toda joven coreana de entre 15 y 30 años.
-En otras palabras, no terminaríamos nunca.

Al terminar, tanto las víctimas como los demás miembros quedaron impactados.

-¿Entonces qué? – Heechul se levantó indignado- ¿Lo dejarán así? ¿Entonces esa puta le pasará el dato a otra para que venga y obligue a Yesung a metérsela a Ryeowook? ¿O tal vez Hyukjae a Donghae? ¿O mejor cualquiera con cualquiera? total, Super Junior no hará nada al respecto ¿Eso es lo que nos tratan de decir?
-Claro que no, el caso recién empieza, pensábamos buscar muchas nuevas maneras de dar con su paradero.
-¿Pensábamos?

Se extrañó Prince Manager.

-Así es, pero luego, algo inesperado pasó. Parece que una fuerza divina está de sus lados.
- Esas acosadoras se vuelven tan inteligentes y logran manejar a gusto a los demás de manera tan efectiva, que creen que son deidades, pero por muy bien que ejecuten sus planes se olvidan de que pueden cometer errores como cualquiera de nosotros, como no ver una pestaña caída y dejarla olvidada bajo la bomba. 
-¿Una pestaña? 
- Así es, uno de nuestros hombres estaba limpiando la zona de la bomba en la casa Cho y la encontró. Ahora mismo, está siendo llevada a nuestros laboratorios, analizaremos su ADN hasta que encontremos a quien pertenece y luego, será cosa de unas semanas para que la encontremos.
-Woooooh

Los chicos reaccionaron aliviados e impresionados por lo que podía hacer la policía con detalles tan pequeños. Kyuhyun por su lado agitó a Sungmin alegre para que el mayor reaccionara. Al menos el fin del martirio tenía fecha y terminaría antes de lo que creían.

-Por ahora, nosotros nos encargaremos de atraparla y ustedes estarán resguardados por nuestros mejores hombres. Ustedes ya los conocieron, están en buenas manos.
-Gracias.

Todos, incluido el manager, hicieron una venia de 90º grados.

- Ahora nos vamos. Doctor Sanghyun. 
-Sí
-Ah, por aquí por favor.

Prince Manager los guió a la puerta, mientras en la sala de aquella suite, un cálido abrazo grupal buscaba darle fuerzas a todos los que participaban de el.



Continuará...